DEFENSA NO ES ATAQUE POR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA

15 cuadras de una masa heterogénea de marplatenses marcharon por el centro hacia el Monumento a San Martín en el marco de una jornada histórica “en defensa de la universidad pública”.

Entre las habituales banderas políticas se descubrieron pancartas caseras, carteles de cartón manufacturados con esperanza en los hogares de cientos de familias argentinas. En Mar del Plata, pocas veces una consigna de lucha social logró el alcance que tuvo la Marcha Federal Universitaria contra el recorte presupuestario de la universidad pública.

Los marplatenses solemos ser tibios a la hora de salir a las calles con cacerola en mano a reclamar por nuestros derechos; se lo dejamos a los piqueteros que después calumniamos, a los adolescentes que luego juzgamos, y nos quedamos en silencio hasta que llega la hora de la cena y con, quizás, la mitad del que fue un bocado en tiempos pasados, nos quejamos del país, los políticos, la gente y la poca cultura que nos queda.

Similar al histórico “Atlanticazo” de enero de 2022, cuando una multitud inundó la rambla a la voz de “No a las petroleras”, este martes 23 de abril, las calles se colmaron de vecinos descontentos con una política de ajuste que comenzó a ahogar hasta las más prestigiosas casas de estudio argentinas.

La semana pasada, se viralizó la noticia de que la universidad argentina mejor rankeada a nivel mundial, la de Buenos Aires (UBA), se había visto obligada a cortar el suministro de luz frente a la imposibilidad de afrontar los gastos de corto plazo. Y es que la decisión del ejecutivo, fue aplicar el presupuesto de gastos de 2024 a valores de septiembre de 2022, un
disparate si se tiene en cuenta una inflación acumulada de más del 300% entre esos periodos.

Aún con el anuncio de aumento a último momento del Ministerio de Capital Humano, el presupuesto actual es un 71% más bajo que el de 2023. Por eso, no debemos confundir las causas nobles con los aprovechamientos políticos y celebrar la amplia convocatoria que obtuvo la marcha: una masa heterogénea de pueblo argentino.

Además de militantes y gremialistas, participaron hijos estudiantes, padres profesionales, abuelos con esperanza y sueños sin cumplir… tres generaciones de agradecidos con la universidad pública que les abrió las puertas sin juzgamientos. Una universidad que, año tras año, rompe con las brechas sociales y reúne en sus pasillos a personas sin apellido, sin edad, barrio y billetera, para ofrecerles las mismas oportunidades.

Tampoco fue contra los sillones de la mesa ejecutiva; muchos votantes libertarios acompañaron la acción defensiva, no a modo de ataque sino más bien, como un llamado de atención. Un gobierno sin historial político será en sus primeros años un “tira y afloje”, y eso está bien. Las predicciones y los planes pueden fallar y, así como sucedió con las prepagas, replegarse no
constituye un acto de humillación.
En suma, la voz del pueblo argentino fue alzada a diferentes voces y solo restará saber si fueron verdaderamente escuchadas.

Por Victoria Iparraguirre




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com