Cobertura especial Mundial 2026 por alumnos de la carrera de periodismo en DeporTEA. En esta primera actividad, los estudiantes investigaron sobre cada país que participa del máximo torneo de fútbol y sus sedes.

El recuerdo de Qatar 2022 aún está fresco en la memoria de la gente, menos de 4 años después la máxima cita a nivel selecciones vuelve a tocar la puerta de los hogares argentinos y, como es costumbre en esta parte del mundo, el sentimiento va más allá del fútbol.

Es difícil encontrar en los gloriosos archivos un mejor momento de la Selección Argentina de fútbol. Vigente Campeón del Mundo y bicampeón de la Copa América, el equipo de Lionel Scaloni se ha ganado su lugar en la historia y el debate sobre si es “la mejor selección de la historia” es totalmente válido. Hoy ocupa la tercera posición en el ranking FIFA solo por detrás de España y Francia. Si bien no ha enfrentado a rivales de mucha jerarquía desde aquella consagración en 2022, el nivel individual de sus jugadores se mantuvo e incluso mejoró a lo largo de los años lo que convierte al combinado nacional en uno de los máximos candidatos a alzar, una vez más, el ansiado trofeo.

A continuación, un resumido repaso de la historia mundialista para entender por qué este presente futbolístico es único.

Hay que tener en cuenta que desde los inicios de lo que hoy conocemos como la Copa Mundial de la FIFA, allá por 1930 (fecha próxima a cumplir sus primeros 100 años) la albiceleste fue protagonista.

La copa disputada en el vecino país de Uruguay le puso su primer rival a la Argentina un 15 de julio, nada menos que Francia, curiosamente el último rival mundialista al que enfrentó la Selección al momento de la realización de esta nota. Fue victoria rioplatense por 1-0.

Como era de esperarse, la final fue Argentina vs Uruguay (el fútbol lo inventaron los europeos, pero los sudamericanos les enseñaron como se juega). En esta oportunidad fue victoria de los locales por 4-2.

De acá en adelante empieza una época un tanto particular de la historia. En el Mundial de Italia 1934, Argentina envió un equipo totalmente amateur que quedó eliminado en el primer partido. Para Francia 1938, directamente decidió no presentarse por diferencias con la organización europea, lo que privó al mundo de una selección compuesta por los jugadores de uno de los mejores equipos de la historia del fútbol argentino como fue “La Máquina” de River Plate que tenía nombres tales como Carlos Peucelle, Bernabé Ferreyra, José Manuel Moreno o Adolfo Pedernera.

No se volvió a jugar un Mundial hasta Brasil 1950 que tampoco contó con la presencia argentina por distanciamientos con el país carioca, sumados al conflicto latente entre jugadores y dirigentes del fútbol local por los reclamos de derechos laborales propios del primer gobierno de Juan Domingo Perón.

Con otra ausencia mundialista en Suiza 1954, la “albiceleste” volvió a la competición en Suecia 1958. Nótense las comillas en “albiceleste” ya que, debido a una pésima organización que solo llevó un juego de indumentaria, se debió disputar un partido ante Alemania Federal con una camiseta amarilla prestada por el club local IFK Malmö. Todo estaba dado para que la selección volviera al país en primera ronda.

También fue corta la participación en Chile 1962, con Juan Carlos Lorenzo como director técnico, quien fue contratado 4 meses antes del Mundial luego de haber vivido en Europa por 13 años.

De cara a Inglaterra 1966, ya se pensaba en un lavado de cara del seleccionado nacional. Todo iba bien hasta el partido contra la selección local, quien había empezado una campaña mediática contra los argentinos por tener un “juego violento”. Aquí se dio una histórica situación en la que el capitán, y para nada bilingüe, Antonio Rattin fue expulsado por el árbitro, y para nada bilingüe, Rudolf Kreitlein. Luego de un reclamo inútil de más de 10 minutos, Rattin salió del campo de juego y se sentó en la lujosa alfombra roja de la reina Isabel ll a modo de protesta. Fue derrota 1-0 en la cancha, pero para el común de la gente se conocería a esa selección integrada por jugadores como Ermindo Onega o Pinino Más como los “Campeones Morales”.

El Mundial de México 1970 quedará marcado como el único al que Argentina no asistió por no clasificar, después de empatar 2-2 contra Perú en la Bombonera en el último partido de las eliminatorias.

Desde Alemania Federal 1974 que la Argentina juega de forma ininterrumpida el Mundial. En esa ocasión, otra vuelta prematura en segunda ronda hacía cada vez más lejano el sueño mundialista.

A partir de acá, vienen las historias más conocidas que ya fueron contadas una y mil veces pero que siempre es bueno recordar. Aparece la figura clave de César Luis Menotti que cambia el rumbo para siempre. Con su trabajada idea de un seleccionado federal que pudiera hacerle frente a cualquier potencia mundial, con el buen fútbol que caracteriza al argentino.

Mundial de 1978, locales bajo la atenta mirada de una Junta Militar que jamás podrá opacar la gesta deportiva de los hombres que Menotti comandó a nuestra primera estrella. Figuras históricas como Ubaldo Fillol, Daniel Passarella, Osvaldo Ardiles, Mario Alberto Kempes o Leopoldo Jacinto Luque (si usted tiene algún pariente que ronde los 50 años de edad, seguramente le deba su nombre de pila a esta gente) grabaron su nombre y el de Argentina en las páginas doradas de la historia tras vencer a Países Bajos (coloquialmente y mal llamado Holanda) por 3-1 en el estadio Monumental.

Las expectativas para España 1982 eran altísimas ya que se presentaba ante el mundo el vigente campeón con la incorporación de un joven de 22 años llamado Diego Armando Maradona, cuyo nombre merece páginas y páginas aparte.

El resultado no fue el esperado. Argentina quedó eliminada en segunda ronda y Maradona fue expulsado por una infantil patada al jugador brasileño Batista, aunque esta historia recién estaba por empezar.

Querido y recordado México 1986. Consagratoria y soberbia actuación de Diego, tal vez la mejor de la historia de esta competición. En el banco, Carlos Salvador Bilardo criticado en sus formas, intocable en sus resultados. La Mano de Dios, el Gol del Siglo, la camiseta azul con números brillantes, todas historias que también merecen muchos renglones aparte. Lo cierto es que llegó la segunda estrella, aquella a la que el pueblo argentino se aferró durante 36 años.

Italia 90 volvía a poner a la Argentina en la posición de campeón defensor. La actuación sumó nombres como el de Claudio Caniggia o Sergio Goycochea, partidos como el 1-0 a Brasil o el 4-3 por penales al local, aunque una lamentable y aún discutida derrota frente a Alemania Federal por 1-0 dejó el bicampeonato como un sueño frustrado que aún vive en la memoria.

Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 son mundiales recordados por ser la época dorada del fútbol moderno. Jugadores como Gabriel Batistuta, Fernando Redondo, Ariel Ortega, Juan Sebastián Verón, Juan Román Riquelme, Carlos Tevez, Gonzalo Higuaín o Javier Mascherano son solo algunos de los tantos que pasaron por la Selección en esos años. Aunque los resultados no acompañaron, aquellos equipos y apellidos son el modelo a seguir de las camadas actuales.

En el silencio y entre billetes impresos con petróleo empezó a surgir la figura de los países árabes que ganaron la organización del mundial 2022, con la sede más exótica de la historia como fue Qatar. Quién diría que este sería el escenario ideal para la tercera consagración de gloria del seleccionado albiceleste. De la mano de Lionel Messi como figura central, pero con un equipo que jugó de maravillas y demostró tener la identidad del fútbol argentino. Con similitudes y diferencias a las selecciones del 78 y del 86, bajo el mando de Lionel Scaloni se le dió vida a un proyecto que representó al país como hacía décadas no se veía o tal vez nunca se vió. Se jugó un fútbol de altísimo nivel que no fue opacado jamás por “la épica” que siempre es necesaria para ganar la competencia futbolística más exigente de todas.

Tal vez sean las redes sociales y que todo está más conectado o tal vez sea que nunca se necesitó tanto como ahora ser más unidos como país, pero el movimiento popular que inició este equipo gracias a la seguidilla de títulos y buenos resultados es y será única.

Jóvenes y no tan jóvenes con hambre de gloria. Ángel Di María, Emiliano Martínez, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Julián Álvarez, Nicolás Otamendi, por nombrar algunos fueron quienes protagonizaron este proceso y le devolvieron al país un sentimiento de alegría que no sentían hacía mucho.

Como se dijo anteriormente, este sentimiento está aún muy fresco y va más allá de solo ganar una copa. Porque para el argentino no es solo un resultado, no es solo un gol. Por alguna inexplicable razón el fútbol es una forma de vida, similar a una religión. Te hace enojar, reír, llorar, abrazarte, por qué no insultar. Cuando juega la Selección, no se discrimina por origen, etnia, clase social o ideología, ni siquiera se juzga el conocimiento del deporte que pueda tener o no una persona. El mundial lo siente quien va a la cancha todos los domingos y lo siente también esa abuela que no distingue entre el arco propio y el rival.

Y así como si nada, la Copa Mundial de la FIFA está por comenzar otra vez, con la ilusión intacta, renovada y el condimento especial de que puede ser el último rodeo de Lionel Messi con la camiseta de su país, con la casualidad (o no) que la sede será nada menos que los Estados Unidos (acompañado por México y Canadá) mismo país que en 1994 nos entregó aquella foto de Maradona de la mano de una enfermera, un doping positivo y el sabor amargo de que pudo ser mucho más enorme de lo que fue.

El grupo y los rivales ya están, Austria, Argelia y Jordania compartirán el grupo J con el campeón que buscará, según palabras de su DT, “defender” el título.

El debut tendrá lugar el martes 16 de junio vs Argelia en Kansas a las 22:00, seguirá el lunes 22 de junio vs Austria en Dallas a las 14:00 y finalizará el sábado 27 de junio vs Jordania también en Dallas a las 23:00.

El rumbo fijado a Kansas City

Inmediatamente después de conocer los rivales y las sedes, desde el cuerpo técnico de la Selección se pusieron a trabajar con respecto a dónde sería la concentración argentina. Luego de viajes de estudio e informes encabezados por el preparador físico Luis Martín, el preparador físico alterno Juan Tamone y los administrativos Daniel Cabrera y Alberto Pernas, el lugar elegido fue Kansas City por las comodidades para la delegación y la estratégica ubicación geográfica en relación con las sedes mundialistas.

Kansas se encuentra en el medio-oeste de Estados Unidos, en el estado de Misuri, cerca del centro geográfico del país. Su ubicación le permitirá al seleccionado argentino reducir tiempos de traslado entre las distintas ciudades donde se disputarán los partidos, como por ejemplo Dallas.

El clima de Kansas se ubica entre el subtropical húmedo y el continental húmedo. Los veranos suelen ser calurosos y pesados, con influencia de masas de aire provenientes del golfo de México, algo similar a los veranos argentinos en la zona noreste del país. Un aspecto que también fue analizado por el cuerpo técnico argentino pensando en la adaptación física de los jugadores.

El área metropolitana de Kansas es una de las más importantes a nivel infraestructura de esa región de Estados Unidos, a la par de ciudades como Chicago o Cincinnati, lo que garantiza servicios de primer nivel para la delegación mundialista.

En cuanto al complejo deportivo, su nombre es Compass Minerals National Performance Center. Fue inaugurado en 2018 luego de una inversión de alrededor de 75 millones de dólares. Cuenta con cinco campos de juego, tres de césped natural y dos de sintético además de gimnasio, laboratorio de rendimiento deportivo, piletas de hidroterapia, sala de entrenamiento, vestuarios, sala de descanso, oficinas y salas de medios.

El centro de entrenamiento se encuentra a aproximadamente 2 kilómetros del Sporting Park, estadio de Sporting Kansas City, de la MLS (Major League Soccer), que está designado como lugar de entrenamiento para los equipos nacionales que jueguen en esa ciudad durante el Mundial.

El principal atractivo de esta sede es sin dudas su estadio. El Arrowhead Stadium en el que juegan sus partidos de local los Kansas City Chiefs de la NFL (National Football League, de fútbol americano). Los aficionados normalmente se refieren a él como «The red sea» (el «Mar Rojo», en inglés) o simplemente como «Arrowhead», que en inglés quiere decir «Cabeza de Flecha». Tiene el récord Guinness de el estadio a cielo abierto más ruidoso del mundo debido a la efervescencia de los casi 80 mil hinchas de los Chiefs que entran en esta imponente estructura (el nivel de decibelios récord alcanzado fue de 142,2, marca establecida en 2014 cuando los Chiefs se enfrentaron a los New England Patriots).

El recinto fue parte de la última Copa América también disputada en el país norteamericano.  Solo fue escenario de un partido en el que la selección local cayó por 1-0 frente a Uruguay.

La historia de Kansas City comienza en 1838, cuando fue fundada bajo el nombre de «Town of Kansas», entre los ríos Misuri y Kansas. Fue el lugar de varias batallas durante la Guerra Civil, incluyendo la batalla de Westport, en la que las fuerzas de la Unión derrotaron a los confederados y marcaron un punto de inflexión en la guerra, ya que se puso fin a la última gran ofensiva confederada al oeste del río Mississippi. Fue una de las batallas más grandes que se libraron al oeste con más de 30.000 hombres involucrados.

La ciudad es conocida por sus contribuciones a los estilos musicales del jazz y el blues

En marzo de 2012 el centro de Kansas City fue seleccionado como una de los mejores de las ciudades de Estados Unidos por la revista Forbes, por su cultura rica en arte, numerosas fuentes, tiendas de lujo y varios locales de comida.

El área metropolitana tiene cerca de 2 millones de habitantes y abarca quince condados en dos estados: Kansas y Misuri. La ciudad está dividida en dos partes por una frontera interestatal, por lo cual existen dos ciudades con el mismo nombre, Kansas City, Misuri (la que albergará el Mundial) y Kansas City, Kansas.

Cada vez falta menos para que la pelota empiece a rodar, los convocados de Scaloni aún no están definidos pero materia prima hay, y mucha como para volver a creer que es posible tocar el cielo con las manos una vez más.

alumno: Federico Jaramillo – 3°año




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