El campeón argentino de bowling que comenzó a jugar con zapatos prestados, dueño de la concesión del Club Fernandense y personaje muy ovacionado por la ayuda económica y social que brinda a vecinos de Juan Nepomuceno Fernández, un pueblo rural de 3.000 habitantes.
A 80 kilómetros de Necochea y atravesado por la ruta 80, se encuentra Juan Nepomuceno Fernández un pueblo con orígenes destinados a trabajos de ganadería y habitado por unas 3.000 personas. Entre ellos se destaca César Guzmán, el campeón argentino de bowling conocido como “Chori” o “Rey de los Strikes” (persona que logra el juego perfecto), poseedor del récord nacional de “Palos tirados” (pinos derribados por la bola de bowling) a un promedio de 515 puntos, querido en la localidad por su gran carisma y ayuda comunitaria que brinda siempre con dedicación y esfuerzo para mantener el orden en el pueblo y dueño de la concesión del Club Fernandense.
Desde muy temprana edad Guzman y sus compañeros de escuela, se juntaban en el Club Fernandense para jugar al bowling, a causa de que era el único lugar para pasar las tardes. “Cuando era chico, todo eran risas mientras jugaba al bowling”, dijo Cesar Guzman, pero al transcurrir los años empezó a darle importancia como si fuese un deporte.
Con 22 años se inscribió en el torneo de Juan Nepomuceno Fernández y se consagró campeón del pueblo, lo que le permitió competir a nivel nacional en Balcarce. Los equipos que compitieron en aquel torneo, se conformaron por los ganadores de cada sitio y algunos de los mejores promedios.

Finalmente, meses más tarde Guzmán y su equipo viajaron a Balcarce, pero no les fue como esperaban. Al instante, notaron una gran diferencia físicamente en comparación con otros equipos y más aún en el equipamiento que disponía su equipo. Al concluir, el equipo del Partido de Necochea obtuvo el quinto puesto sin recibir ningún premio económico, ya que usualmente los primeros tres ganadores adquieren el trofeo o el dinero recaudado.
“En el primer torneo nacional que fuí, me volví loco. Cuando llegué a Balcarce, no lo podía creer. Los otros jugadores eran profesionales, cada uno tenía sus zapatos, su bola, su entrenador y a mí, me habían prestado los zapatos, no había llevado bola, pero junté la plata que pude y viajé”, declaró Guzmán.
En el regreso al pueblo, los vecinos organizaron una cena sorpresa en el Bowling Club Fernandense y “Chori” fue recibido con aplausos y muchos festejos. En esa noche larga, Pili Coronel oriundo de Mar del Plata, saludó a Cesar Guzmán y le preguntó cuál sería la próxima competencia. Él le dijo que pensaba en dejar de jugar, dado que tendría que ir a trabajar al campo con sus familiares para empezar a emprender su vida y aún así, su amigo marplatense le insistió para no dejar de competir.
Al año siguiente en el torneo de categoría individual en Balcarce-1994, Guzmán logró vencer a sus rivales y llegó a la final en contra de Pili Coronel. Como resultado, le ganó y se llevó su primer torneo nacional. En la actualidad, menciona: “Le doy las gracias a Pili Coronel, primero por insistirme a seguir luchando y segundo porque si no fuese por él, hoy no sería campeón
argentino”.
– ¿Cómo llegaste a Juan Nepomuceno Fernández ,quien te dió un lugar donde quedarte y cómo trabajaste ?
Yo llegué en el año 1998 con Américo Galeano, un amigo de la familia que estaba a cargo del Club Fernandense. Él me dió una habitación y desde ese momento, me quedé a vivir en Juan N Fernández. Además me ofreció trabajar como “Palero” (persona que levanta los pinos, luego de cada tiro), y eso me sirvió para conocer a más personas del pueblo.
-Años más tarde llegaba la crisis del 2001, ¿Qué hiciste y cómo te mantuviste en lo económico, sin tener un trabajo formal?
Cuando llegó el 2001, el club se vino abajo (charla interrumpida, debido a una llamada de un camionero del pueblo). La gente no venía nunca y mi ganancia dependía de cuánto se recaudaba por noche. En ese momento, decidí volver a trabajar en el campo y en los primeros 3 meses aprendí a manejar tractores, después comencé a conducir camiones y entre muchas idas y vueltas, me dediqué a ser chofer y distribuir cereales del campo.
-¿En esa época, fué en la que te conocieron más los vecinos de Juan
Nepomuceno Fernández?
Sí, por qué yo fuí uno de los pocos que ayudó a varios vecinos del pueblo con lo económico. En ese momento, no estaba muy bien económicamente pero siempre traté de ayudar a la mayoría de las personas. A algunos, les pude conseguir trabajo en el campo y a otros los ayudé con alimentos como fideos, hasta verduras y legumbres que vendían en el campo.
-¿Por qué la gente del pueblo, te adora?
Yo creo, que es por las cosas que hice. Siempre traté de ayudar a todos y eso creo que es algo que se acuerdan siempre, porque todos los días me agradecen las cosas que hice. Yo, fuí el único que se quejó con el jefe de la intendencia por las cosas que faltaban en el pueblo, abrí el primer boliche del pueblo, pagué para que conectaran una antena para poder ver la televisión. Lo más importante y creo que es digno de reconocer, es que yo nunca cambié mi forma de ser. Hoy, compro en la misma carnicería que cuando era más chico, saludo siempre a las personas que me
ayudaron ( charla interrumpida, ya que una vecina le pidió a Guzmán si podria mandar un mensaje a “Tuti” para que traiga a su hijo, que quedó varado en Necochea y está desde muy temprano haciendo dedo ), reparo mesas y sillas, en un grupo de WhatsApp que tenemos con todos los vecinos de acá barremos en los días de lluvia las calles porque no hay cloacas y muchas cosas más. “Juan N. Fernández es mi vida, yo amo este pueblo, me siento felíz, es mi casa, es todo
lo que soy este pueblo”, declaró Guzmán.
Él, es considerado el padre de muchos vecinos en el pueblo, debido a las grandes contribuciones que ha realizado. Desde invertir dinero en las canchas del club Defensores de Juan N. Fernández, hasta reformar los techos y pintar las paredes, cambiar vidrios rotos y crear canchas de pasto sintético de fútbol en el Club Fernandense.
-¿En qué año volviste de lleno al bowling?
Nunca dejé de jugar al bowling, de competir sí. Oficialmente volví para el año 2016, que en ese entonces empecé a organizar torneos en el club para poder solventar los gastos diarios y para poder invertir en el crecimiento del lugar.
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Febrero de 2020, en horario de almuerzo, Guzmán estaba con su teléfono en la mano y ve que promocionan un nuevo torneo de bowling, pero sin importancia apagó el teléfono y almorzó. Horas más tarde, iba de salida a la carnicería y se cruza con “Cachecho”, otro de los personajes icónicos que tiene el pueblo. El mismo le comenta que los creadores del Torneo de Caballeros Bowling A, se pelearon y que uno de ellos iba a realizar otro torneo más competitivo a lo cúal Guzmán le respondió que lo vió en redes, aunque no lo podía creer.
“Hoy los jóvenes piensan que por jugar unas veces cualquiera puede competir en otra provincia y salir campeón”, esas palabras fueron las que Guzmán sostuvo para volver a intentar una vez más. Esa misma noche, muchos vecinos se acercaron como de costumbre para jugar al bowling y le comentaron lo que habían visto. La reacción de “Eva”, la mujer de Guzmán fue: “Chori, ese torneo lo tenés que jugar y con eso, tendrías todos los trofeos por haber”.
Cinco minutos después el clima en el club había cambiado. “Cachecho” gritó en el lugar, y le pidió que representara al pueblo en Catamarca y Guzmán aceptó. El club pasó de una noche normal a una fiesta con mucho alcohol y música de los ochenta. Meses más tarde llegó la pandemia por el Covid-19 y el pueblo comenzó a decaer en porcentaje de turismo, pero el objetivo de ganar el torneo en Catamarca de 2021 seguía en pie. A pesar de no poder entrenar con un compañero, Guzmán decidió aprovechar la soledad de Juan Nepomuceno Fernández y comenzó a entrenar
físicamente en kilómetros de campo alrededor del pueblo, ya que en su cabeza tenía el pensamiento que si en ese momento no podía entrenar la técnica, trabajaría en la respiración y la mente.
Bajo el rayo del sol y sin beber agua, se esforzó durante 4 semanas en correr y cortar pasto con la certeza de que los resultados darían sus frutos, debido a que en Catamarca en verano el clima es superior a los 25 grados durante todo el día y eso lo vió como una ventaja al alcance de sus manos.
Cinco días antes de viajar a la provincia del norte, Guzmán contactó a “Marco” un amigo de Necochea que en su juventud compartieron muchos momentos y le dijo que lo ayudara a terminar de mejorar su técnica. Al otro día, Marco estaba en la puerta del Club Fernandense y finalizaron los últimos entrenamientos juntos, antes de partir hacia el torneo.
En una mañana lluviosa acompañado por Eva y su hijo Augusto, Guzmán emprendía viaje en su vehículo y 18 horas más tarde llegaba a Catamarca. A los dos días se disputaba el Torneo de Caballeros Bowling A en el Club Villa Cubas. En el primer día del torneo, Guzmán no comenzó de la mejor manera el torneo, ya que en los primeros partidos logró superar a sus rivales pero por pocos puntos y se clasificó a los partidos directos. Ya en cuartos de final, Guzmán le ganó al mejor jugador de Mendoza y en la semifinal logró vencer al jugador de Buenos Aires.
Día de la final. A la media noche, Guzmán llegó al Club Villa Cubas con sus zapatos en su mochila, acompañado de su familia con una sonrisa y muy tranquilo. Minutos más tarde, empezó el partido y se perfilaba para ganar, pero luego de varios lanzamientos con pocos puntos obtenidos, el rival le sacó ventaja. Aún así, no se rindió y siguió en carrera hasta llegar a la última línea (juegos a través de 10 turnos).
En la última jugada, el rival logró estirar la ventaja pero no pudo finalizar el campeonato, ya que se le escapó la bola de sus manos por la tensión del lugar. En frente, Guzmán muy expectante a la jugada porque si derribaba menos de 6 pinos, él podía revertir esa situación y ser el triunfador. La última jugada pertenecía al deportista de Juan Nepomuceno Fernández y en ese momento al lanzar la bola, tiró todos los pinos y se consagró campeón de Argentina de bowling, el torneo que él anhelaba desde hace años.
“Salir campeón de Argentina, es lo mejor que me pasó. Siempre soñé con esto
y que hoy la gente me siga recordando por ese torneo, me llena el alma”.
Palabras de César “Chori” Guzmán.
Concurso Historias Minimas
Por Bruno Cicuttini
