MÉXICO Y LA BÚSQUEDA DE NUNCA ACABAR

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México pasó a octavos de final de la Copa del Mundo 2026 en donde uno de los tres países sede es él mismo. El mundial parecería tapar el mundo y pausarlo, en donde todo el planeta solo habla de ello. Las familias, los amigos, los desconocidos se unen en busca de alentar una camiseta, en este caso, la camiseta verde mientras la mesa se llena de tacos picantes, pero con cada vez menos integrantes.

México, al ser uno de los países sede de esta Copa del Mundo, se encuentra en la mira de todo el planeta, el periodismo no para de contar alegrías de la gente que reside allí, como también en Canadá o en Estados Unidos. Como si sólo fueran buenas noticias, como si todo en México fuera algo positivo y no estaría pasando una crisis humanitaria.

¿Cómo una pelota tan pequeña puede tapar esta deshumanización tan enorme? ¿Por qué será que son pocos los medios que hablan de esto? ¿Por qué nadie se indigna tanto como cuando “mataron” comunicacionalmente al papá de Messi? ¿Por qué no es tan viral como Tim Payne?

Los datos hasta fines de junio de este año dan una cifra que supera las 135.000 personas desaparecidas, que son la misma cantidad de personas que el estadio de River, el Monumental, lleno, más el estadio de Vélez, José Amalfitani también lleno. Más del 90% de estos casos ocurrieron a partir de los años 2000 con una fuerte concentración del 58% de desaparecidos entre 2018 y 2026. Aunque las desapariciones afectan a todos los géneros, un 78% de las víctimas son hombres y un 22% son mujeres.

Los grupos criminales del país, utilizan la desaparición como una herramienta de control territorial y diversifican sus actividades ilícitas (extorción, secuestro, control de rutas de migración, trata de personas, robo de combustibles, entre otros). Existe una “zona gris” donde autoridades locales, policías municipales y estatales están coludidas con grupos delictivos. En muchos casos, las desapariciones son perpetradas por agentes del mismo estado.

La incapacidad del estado mexicano para proteger a los ciudadanos y buscar a los desaparecidos genera un vacío que se llena con violencia de los criminales. Las “buscadoras”, familiares y amigos de personas desaparecidas, en su mayoría mujeres, conocidas como Madres buscadoras, ante la insuficiencia de respuestas del gobierno, han asumido un rol importante para la sociedad.

Estas mujeres realizan búsquedas en campo, a menudo en condiciones de alto riesgo con la utilización de materiales precarios para realizar la misma. Han sido fundamentales para visibilizar la crisis, ya que sin ellas esto no se hablaba, presionar por cambios legislativos y obligar a las autoridades a realizar procesos forenses, que a menudo habrían sido omitidos.

Si bien en México existen protocolos de búsqueda legales, son poco efectivos, ¿Cómo se pretende que te busque alguien aliado a la persona que te hace desaparecer? Y como si fuera poco buscar la vida o el cuerpo de la persona que amas, las “Madres Buscadoras” han tenido que aprender a realizar sus propias denuncias, llenar fichas de localización y gestionar investigaciones por cuenta propia.

El mundial sólo trae felicidad a todo el planeta, sin embargo, oculta todo lo malo de la sociedad, como si la vida dependiera de la pelota en juego, como si ese estallido en la red pararía la cantidad de desaparecidos que crece habitualmente, como si una cancha llena tapase el vacío de las sillas en una mesa mexicana.

 

 

Nahiara Abigail Romano




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