Una epopeya desconocida: La construcción de la actual Avenida Juan B Justo

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La construcción de la actual Avenida Juan B Justo encierra una historia desconocida que tiene algo de epopeya y mucho de participación popular. Desmontaron barrancas de piedra y hasta emplearon un pequeño tren.

Mar del Plata siempre fue particular. En 1922 tenía un puerto inconcluso pero operable. Sin embargo, carecía de un camino que «lo conectara con la ciudad». Así figura en las crónicas, que disociaban un punto de otro.
La actual Avenida Juan B Justo ostentaba un nombre coqueto -Boulevard Mar del Plata- pero era un camino intransitable en medio del campo.

A fines de 1921 lo remendaron un poco. ¿Motivos?. En el verano del ’22 el lujoso vapor Ciudad de Buenos Aires inauguró el servicio de cruceros entre la metrópoli y la «Biarritz Argentina». Sí, hace 97 años Mar del Plata recibía cruceros. Luego la naviera Mihanovich, responsable del servicio, se quejó por nota: el tortuoso viaje “entre el puerto y la ciudad” demandaba 55 minutos.

Los tranvías marplatenses todavía no eran eléctricos y sólo llegaban hasta el Golf Club. Desde allí todo era aventura ya que la actual Avenida de los Trabajadores (antes Martínez de Hoz) no existía.

Casi todas las calles que desembocaban en el Boulevard Mar del Plata eran de tierra y muchas estaban interrumpidas por quintas. Solamente dos -Independencia y Tucumán- conocían el beneficio del “macadán” (pedregullo aplanado recubierto con alquitrán).

En ese contexto construyeron la actual avenida Juan B Justo, que en principio tuvo un nombre pragmático -Camino al Puerto- y varias singularidades. Una: el proyecto fue impulsado por una comisión de vecinos, por cierto influyentes. Otra: los marplatenses aportaron fondos mediante una suscripción popular, a lo que se sumó la colaboración del gobernador radical José Cantilo y del intendente socialista Rufino Inda. Todo quedó plasmado en un cartel que pusieron en el desolado paraje junto a un alambrado: “La contribución de la Autoridad y el Pueblo para la realización de una Obra Pública, es Valiosa cuando es Espontánea. Camino al Puerto”.

La inauguración simbólica de las obras tuvo lugar el 28 de agosto de 1922 con la detonación de un barreno en el rocoso Boulevard Mar del Plata. Y en septiembre hubo dos asambleas públicas en sendos cines de la antigua Rambla Bristol.

La comisión promotora pasó a llamarse “Edilicia y del Camino al Puerto” y quedó integrada por el intendente Inda, Eduardo Peralta Ramos, Alberto Muttoni, Teodoro Bronzini (concejal), Fernando Catuogno (el famoso “Negro Pescador”), Atilio Arpe, José Fontana y Alejandro Bergalli.

Rápidamente se acordó la construcción de un camino de diez metros de ancho y 3201 metros de largo a partir de Independencia. El ingeniero municipal Luis de Carli, autor del proyecto, trazó banquinas de un metro y se anticipó a la historia, previendo que fuera ensanchable. También calculó que se iban a necesitar 33 mil metros cuadrados de macadán que fabricarían con la piedra que irían extrayendo de la obra.

La irregular topografía obligó a mover toneladas de tierra y piedra. Uno de los puntos críticos estaba a la altura de la calle Lavalle, donde tuvieron que hacer una excavación de tres metros en terreno rocoso. Y otro a la altura de Pellegrini, donde levantaron un terraplén de cuatro metros para nivelar una hondonada.

El gobierno provincial envió cuadrillas de trabajadores, 1500 metros de vías Decauville y vagonetas, mientras que instituciones marplatenses aportaron una pequeña locomotora y una aplanadora.

Al comenzar 1924 las obras estaban en su tramo final y Mar del Plata se aprestaba a celebrar medio siglo de vida con un programa de actos que duró tres días. El Concejo Deliberante decidió que aquel “Camino al Puerto” se llamara Avenida Cincuentenario y el 12 de febrero colocaron una placa de bronce a la altura de la calle Alem, dando por inaugurada la Avenida.

Nueve años después pasó a llamarse Fortunato de la Plaza y en 1946 Juan B Justo. Más tarde ganaría el apodo de “Avenida del Pullover”, pero eso ocurrió cuando ya nadie recordaba aquella epopeya del “Camino al Puerto”.

Nota extraída del facebook de Gustavo Visciarelli




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