Un monumento en el puerto: La increíble historia del “Hombre de Mar” que nunca fue tal

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En la plazoleta ubicada en el acceso al Puerto de Mar del Plata hay una escultura llamada “Hombre de Mar”. Ese, sin embargo, no es su nombre ni su significado. No muchos saben que formó parte de una obra colosal que tuvo final violento y que resume parte de la historia del país.

Eva Perón intentó construir en Buenos Aires un “Monumento al Descamisado” tan imponente como el Coloso de Rodas. Veintidós días antes de su muerte, el Congreso Nacional aprobó el proyecto con un cambio: el fastuoso monumento también sería su sepulcro. Tres años más tarde, el presidente Juan Domingo Perón –que serìa derrocado cinco meses después- inauguró las obras en Figueroa Alcorta al 2300, donde hoy está la escultura Floralis Genérica en la porteña plaza de las Naciones Unidas.

Con 147 metros de altura y una base de 100 metros por 100, 14 ascensores, una sala principal, un mirador y una cripta subterránea donde reposarían los restos de Eva Perón, sería el monumento más grande del mundo.

El proyecto recayó en el reconocido escultor italiano Leone Tommasi, quien en un atelier alternativo de San Isidro comenzó a realizar 16 estatuas de mármol de carrara que debían simbolizar conceptos doctrinarios: justicia social, soberanía política, derechos del trabajador e independencia económica, entre otros.

Del monumento llegaron a levantar los cimientos y parte de una columnata que fueron minuciosamente borrados por el régimen que depuso a Perón. Tommasi había terminado seis esculturas que tuvieron destino dispar. Tres de ellas desaparecieron y dos fueron decapitadas, mutiladas y arrojadas al Riachuelo. El testimonio de antiguos operarios de Obras Públicas permitió que estas últimas (foto de la izquierda) fueran rescatadas del río en la década del ’90. Actualmente se encuentran en la quinta de San Vicente (Museo Histórico 17 de Octubre).

La sexta, por causas que se desconocen, se salvó y quedó olvidada durante décadas en un galpón de Dock Sud. Esa escultura, que representa la Independencia Económica, es la que hoy está en el acceso al puerto de Mar del Plata. ¿Cómo llegó hasta aquí?

El escritor e historiador Natalio Marengo ha reconstruido laboriosamente este proceso, que se vincula con un conflicto en torno al verdadero Monumento al Pescador, del escultor Roberto Capurro, que en 1965 fue solventado por un grupo de vecinos del puerto. Cuestiones burocráticas impidieron emplazarlo cerca de la banquina y, para indignación de la comunidad portuaria, fue colocado en 1970 en la rotonda de Punta Iglesia.

En la década del ’80 poco se sabía sobre la historia de aquella escultura olvidada en el Dock Sud, pero surgió la idea de llamarla “Hombre de Mar” (quizás porque entre sus símbolos hay un pulpo) y emplazarla en el acceso al puerto local como una suerte de “compensación” a los pescadores que seguían reclamando su monumento. El proceso – largo, costoso, controvertido- involucró el esfuerzo de numerosas entidades y personas.

Finalmente, el erróneo “Hombre de Mar” fue inaugurado en su emplazamiento actual de 12 de Octubre y Avenida de los Trabajadores el 28 de febrero de 1987 en un acto presidido por el intendente Ángel Roig. Hasta ese instante, su historia completa seguía rodeada de misterios.

La comunidad pesquera marplatense jamás lo aceptó y siguió reclamando su monumento, que finalmente recuperó en 1996 para ubicarlo en su emplazamiento actual, cerca de la banquina. 

Mientras tanto, un misterioso estigma sigue merodeando la escultura de Tommasi, que sobrevivió milagrosamente mientras sus pares desaparecían o eran arrojadas a un río, que sufrió las sombras del olvido durante décadas y que aún hoy arrastra una identidad que no le pertenece.-

Nota extraída del Facebook de Gustavo Visciarelli




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