Un capítulo marplatense en la Vida de Ernesto “Che” Guevara

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La familia Guevara Lynch viajó por primera vez a Mar del Plata en la década del ’30 porque uno de sus integrantes –Ernestito o Teté- sufría asma y un especialista había recomendado cambiar el aire de las sierras por el del mar. 


“Difícil hubiera sido para nosotros imaginar lo mucho que nos habría de gustar ese balneario que fuera con el tiempo algo tan atractivo para toda la familia que se convirtió en una verdadera necesidad de ir hasta allí todos los años”, narra en sus memorias Ernesto Rafael Guevara Lynch, padre del “Che”.

Una noche de 1945 la familia Guevara Lynch decide ir “a la ruleta” con unos amigos. Ernesto, que entonces tenía 17 años, estaba encaprichado con ir junto a ellos y, según relata su padre, “consiguió un carnet prestado para que lo dejasen entrar. La dirección del Casino exigía tener veinte años cumplidos para permitir la entrada al salón a los jóvenes. Ernesto con sus diecisiete años apenas si representaba quince. Como insistía en ir, entre chanzas y risas al grupo que le rodeaba lo maquilló un poco, le arreglaron el cuello, y le pusieron una gran corbata para que aparentara más edad. Con estos recaudos Ernesto se lanzó hacia la puerta de entrada”.

“Todos estábamos pendientes de lo que iba a suceder. Los porteros, acostumbrados a la “colada”, apenas lo vieron, encontrándole cara de pibe, le cerraron el paso. Ernesto volvió hecho una furia lanzando toda clase de improperios. Nosotros nos divertíamos en grande con el episodio y lamentando que Ernesto no pudiera divertirse esa noche nos dirigimos hacia el salón principal. Pero cuál no sería nuestra sorpresa cuando ya dentro, a quien primero encontramos fue a Ernesto frente a una mesa de ruleta, ¿Como hizo para entrar? No lo supimos nunca.”

Ernesto no perdió su relación con nuestra ciudad. “Siguió siempre teniendo un gran interés en aquel balneario y siendo ya un hombre continuamente volvía a Mar del Plata, y lo hizo hasta que partió del país”.

De hecho, cuando a principios de los ’50 emprendió su viaje en moto por “La Mayúscula América” junto a Alberto Granado, pasó por Mar del Plata y dejó escrito en su diario: “Alberto conoció esa noche a un viejo amigo mío, el mar.”

Debe recordarse que aquella “visita motoquera” fue una caprichosa escala del largo periplo que comenzó en Córdoba y que los trajo al sudeste bonaerense porque Ernesto quería despedirse de su novia Chichina Ferreira, que estaba veraneando en Miramar. Sería ese su último paso por la ciudad.

Nota extraída del facebook de Gustavo Visciarelli




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