¿Se puede contar una historia entretenida con una lista de agradecimientos?

158

Veremos si mediante una serie de agradecimientos es posible construir un relato entretenido.

Gracias a Omar Luque (“El Negro”), memorable reportero gráfico de La Capital, hoy jubilado, por haber tomado seis fotos excepcionales en la noche del 7 de junio de 1972, cuando era casi un adolescente. “Me mandaron a cubrir una charla de un escritor. Yo no sabía quién era y fui”, me dijo cuarenta años después, con su despojo característico, cuando esas fotos volvieron del olvido.

El escritor era Rodolfo Walsh y aquel 7 de junio –Día del Periodista- disertó en Mar del Plata sobre libertad de prensa. Gracias, entonces, a quien lo trajo: Amílcar González, secretario general del Sindicato de Prensa, ya fallecido. Los periodistas iniciados en los ’80 lo conocimos cuando volvía al país para desandar el camino de la detención ilegal, la tortura y el exilio.
Gracias al recordado “Gordo” Néstor Alfonso, legendario jefe de fotografía de La Capital que durante décadas, día a día, se encargó de clasificar los negativos dentro de sobrecitos independientes, con fecha y referencias mínimas, para archivarlos en armarios que la era digital relegó a la oscuridad de un laboratorio inactivo.

Gracias a la “paciencia” –mis compañeros la definen así, con clara condescendencia- que hace algunos años me llevó a revisar esos armarios día a día, año por año. Tarea que me condujo a ese sobrecito olvidado en que el “Gordo” Alfonso había escrito: Rodolfo Walsh -7/6/72.

Gracias a José Torres, que por aquel entonces digitalizaba las fotos en el diario y se avino a escanear los negativos con la urgencia de mi ansiedad, compartiendo el instante en que el scanner construía en el monitor el rostro de Walsh, sus severos anteojos, su imagen de sobria pulcritud, su carpeta con papeles, su atado de cigarrillos. Y el insólito escenario de la charla: una pista de baile con tarima, un piano, un atril y un farol.

Gracias a Gmail, que me permitió hacerle llegar esas fotos a Patricia Walsh antes de publicarlas en La Capital al cumplirse 40 años de aquella charla. Y por haberme traído rápidamente su respuesta: “No hay muchas fotografías de mi padre, y estas son muy buenas. Está tal cual yo lo recuerdo en sus últimos años. Me ha dado Ud. una alegría”.

Gracias al periodista que no firmó el artículo publicado por La Capital el 12 de junio de 1972 pero dejó datos importantes sobre aquella conferencia, incluyendo su escenario: el Club Racing, que funcionaba en Salta 1852. Luego reinó allí la tanguería “El Túnel” de Enrique Mora y luego un depósito que, en poder de la Municipalidad, empezó a derrumbarse. Hoy, remodelado y moderno, el espacio pertenece al Sindicato de Empleados y Comercio.

Gracias a Guillermo Bianchi, secretario general de ese gremio. Un día, sin conocerlo y sin cita previa, me le aparecí con las fotos abajo del brazo. Se sorprendió al saber que Walsh había hablado allí y me guió hasta ubicar el sitio exacto –hoy irreconocible por las reformas- donde tuvo lugar la disertación.

Finalmente, gracias a la casualidad que una tarde me llevó a encontrarme con Edgardo Berg, un viejo amigo de la escuela secundaria que ahora es director del Grupo de Investigación Literatura Política y Cambio” de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Tras ese encuentro, las fotos pasaron a integrar una muestra en las jornadas que ese grupo realizó en marzo de 2017 al cumplirse 40 años del asesinato y desaparición de Rodolfo Walsh. Tuve el gusto de hablar sobre la historia de estas fotografías. El “Negro” Luque, con su despojo característico, encontró un buen motivo para no asistir pese a mi imperiosa sucesión de invitaciones.
Hoy, al llegar a la redacción, encontré un sobre y en su interior el libro “Cicatrices sobre un mapa”. Es la compilación de las conferencias de aquel ciclo y está ilustrado con las fotos del “Negro” Luque. Gracias por rescatar esas imágenes y por incluir mi relato en el capítulo “La visita perdida de Walsh a Mar del Plata”. 

Finalmente, mi agradecimiento por una frase que escribió Edgardo y que me sirve para imaginar que hay algo superior en esta simple lista de agradecimientos, “como si Walsh, sin saberlo, hubiera cruzado las series y los cuadros narrativos”.

Nota extraída del facebook de Gustavo Visciarelli




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com