Otra vez sopa

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Más allá de los problemas económicos que no pudo resolver el macrismo, ha pecado siempre de un gran problema durante estos casi 4 años de gestión: no tener tacto o astucia para decretar o realizar ciertas medidas.

Un claro ejemplo de ellas es el traspaso del Ministerio de Salud a Secretaría. Según muchos especialistas casi que no hay cambios en dicha disposición, pero simbólicamente termina siendo una medida tonta y antipopular, en donde (en términos coloquiales) se la deja picando a sus opositores para que lo maten.

Otro de estos ejemplos, es lo sucedido el reciente lunes en la conferencia de prensa del presidente post elecciones. Allí, contrario a lo que la mayoría hubiera pensado o recomendado, el presidente se presentó y habló con un tono poco moderado, casi exculpado de autocrítica e hizo lo que la regla N°1 del manual de política dice no hacer: Echarle la culpa al electorado. Además, se presentó con su candidato a vicepresidente, Miguel Ángel Pichetto, como si siguiera en elecciones. La campaña del miedo o mejor dicho la polarización (que parcialmente es verdadera) no le sirvió a Macri y se vio reflejado en las urnas, por lo cual convocar a una conferencia de prensa pidiendo una autocrítica por parte de su candidato opositor, Alberto Fernández y destacando: «Hoy la duda vino porque ellos no despiertan confianza, y la confianza cuesta mucho y la lapidaron durante sus años de gobierno» es decir, realizar la misma táctica que no le funcionó más, fue pecar de inepto.

Muchas fueron ya las veces en las que el gobierno tuvo que dar marcha atrás ciertas medidas, designaciones por decreto, medidas económicas, discursos como el recién nombrado, etc. Esta bien, venimos de un gobierno anterior en donde primaba el autoritarismo y el dogmatismo, pero no siempre ésta puede ser la vara.

Retomando lo ocurrido el lunes, el miércoles pasado Mauricio Macri realizó nuevamente un discurso, esta vez sólo, más corto y grabado, haciendo todo lo que no hizo dos días atrás. Pidió perdón (algo no menor para un presidente en la historia de nuestro país), hizo auto crítica, respetó al electorado que voto una alternativa diferente a la suya y propuso una batería de medidas económicas paliativas a la fuerte devaluación ocurrida.

Analizando las medidas podemos plantear dos escenarios: El primero sería pensar que esta batería de recursos con corte populistas y cortoplacistas fueron aplicados para llegar bien a las elecciones y así intentar ganar votos y de paso que no explote todo por el aire. El segundo escenario sería que el gobierno no puede mirar a un costado y si o si más allá de que no sean medidas de fondo tiene que ayudar a los más necesitados para que no les pegue de manera tan dura la devaluación, sino la crítica justamente sería que no hace nada por los más vulnerables en un momento como éste.

Lástima que vamos de gobierno en gobierno y nunca nos alcanza para luchar por las medidas estructurales y necesarias para erradicar este tipo de problemas, lamentablemente, otra vez sopa.




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