Mendoza: 20 años de prisión para el conductor del micro que provocó la peor tragedia vial

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Fancisco Javier Sanhueza (31), el conductor del micro chileno Turbus que provocó la peor tragedia vial en la historia de Mendoza, deberá cumplir una pena de 20 años de cárcel, tras ser condenado bajo la calificación de homicidio simple con dolo eventual. Se lo halló culpable de las 19 muertes y de las lesiones graves y leves a los heridos.

Así lo determinó este martes la Octava Cámara del Crimen, compuesta por los jueces Alejandro Miguel, Ramiro Salinas y Luis Correa Llano. Los sobrevivientes y familiares de las víctimas estallaron en llanto tras la sentencia, y en cuanto se dio por finalizado el proceso, comenzaron a insultar al condenado.

El debate, que se pudo seguir en vivo a través de la plataforma YouTube, se centró durante la mañana de este martes en los alegatos, que estuvieron a cargo de la fiscal de Cámara, Paula Quiroga, junto al entonces fiscal de Instrucción Gustavo Pirrello; de los abogados querellantes Martín Sevilla y Octavio De Casas; y de la defensora oficial Cecilia Pedrazzoli.

El hombre arriesgaba una pena que iba de los 8 a los 25 años de cárcel. La fiscal de Cámara, que esperaba una decisión ejemplar de los magistrados, había solicitado esa pena máxima, sobre todo para que exista mayor conciencia de los riesgos que implica manejar, especialmente, en zonas peligrosas y con contingente abordo. A comienzos de mes, Mendoza se conmovió por otra tragedia en la montaña, cuando volcó otro micro chileno que terminó con la vida de 3 niños. En tanto la defensa, solicitó que la pena sólo fuera de 4 años y seis meses, bajo la calificación de homicidio culposo.

“Hasta el copiloto del bus le avisó al chofer del exceso de velocidad. Todos los testigos hicieron referencia a los gritos de que redujera la marcha. La advertencia se hizo varios minutos antes del accidente, pero nunca bajó la velocidad. Está todo acreditado y el resultado producido ha sido por un obrar imprudente pero además este caso es para analizarlo con dolo eventual. Las consecuencias han sido terribles, y no fue la mala suerte ni el destino”, expresó Paula Quiroga, quien resaltó que Sanhueza circuló en la peligros zona de curvas y contracurvas a una velocidad progresiva hasta llegar a los 99 kilómetros por hora, cuando la máxima no debe superar los 40.

En tanto, los abogados querellantes Sevilla y De Casas insistieron en que había pruebas suficientes para demostrar el dolo eventual y dijeron que Sanhueza conducía “un arma” que no supo utilizar. “Citando doctrinas jurídicas, entendemos que se produce una actuación consciente de ataque al bien jurídico protegido. El plan del autor era conducir lo mas rápido posible para contrarrestar el tiempo de la aduana que, según él acusado, es agotador y llegar a descansar para realizar luego otro servicio”, expresó Sevilla dando por hecho que al hombre se le representó el peligro de su obrar pero de igual modo continuó con su accionar.

Por su parte, la defensa indicó que para los choferes era “normal” ir a esa velocidad en la ruta, al tiempo que destacó que recién días después del accidente las autoridades colocaron el cartel de velocidad máxima permitida. Asimismo, puso sobre la mesa la falta de controles y las diferencias de la vigilancia vial entre Argentina y Chile, y aseguró que se trató de un homicidio culposo. “Por ir a exceso de velocidad no pudo evitar el accidente, a pesar de intentarlo. Las muertes son imputables a Sanhueza, pero en el elemento subjetivo no está debidamente probado el dolo, en cuanto a los elementos cognitivos y volitivos. Trató por todos los medios de evitar la tragedia, confiado en su capacidad, como profesional, para evitar el riesgo. Si accionaba el freno volcaba igual. Además, no había cartel de restricción. Su conducta fue con alto grado de imprudencia, pero no existe prueba que con su accionar quiso o previó un daño para sí o para terceros”, expresó Pedrazzoli, y cuestionó a la Fiscalía: “No podemos manejarnos con probabilidades o meros deseos, sino se vulnera el principio de culpabilidad del imputado y el derecho de inocencia constitucional”. Al mismo tiempo, la abogada recordó diversos fallos de tribunales superiores, entre ellos el del caso Sebastián Cabello, que quedó cerrado en homicidio culposo.

La voz de los familiares

Testimonios desgarradores se escucharon durante la semana que duró el debate. Uno de los más sorprendentes y dolorosos fue el de una sobreviviente que tras el accidente buscó a su esposo por todos los hospitales y nunca lo encontró. “Con mi marido habíamos trabajado todo el día, por eso aprovechamos a dormir en el micro. Me desperté en una oportunidad por la velocidad en la que iba el bus, se bamboleaba. Luego, me volví a dormir y me despertó el accidente. Yo salí sola y cuando pregunté por él, me dijeron que estaba en Mendoza en el hospital Central, lo busqué por todos los hospitales, pero no lo encontré, estaba muerto”, expresó consternada.

El debate oral comenzó hace una semana, y tras las diversas instancias donde se conocieron más testimonios y pericias se constató que el conductor se excedió en la velocidad en la zona montañosa y no accionó los frenos, a pesar del pedido de los pasajeros de que redujera la marcha.

“Queremos la condena perpetua. Es mucho sufrimiento para todos”, fue el reclamo unánime de sobrevivientes y familiares de las víctimas, quienes soportaron en los últimos días intensos momentos de dolor e impotencia por un hecho evitable.

En la última jornada de testimoniales el conductor finalmente les pidió perdón. “Espero que me perdonen algún día, cometí un error y pido disculpas. No sé si volveré a manejar, no escuché el reclamo de nadie mientras manejaba”, fueron las palabras de Sanhueza, ante la atenta y angustiante mirada de los damnificados, quienes sostuvieron durante todo el juicio que el chofer desoyó sus pedidos de reducir la velocidad.

Fuente La Nación




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