Más que una final

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El 20 de mayo de 1966, hace 54 años, se jugó una final de América que quedo en la historia y que sirvió para hablar de uno de las más grandes frustraciones de River. Nos referimos al tercer y decisivo juego entre Peñarol de Montevideo y River Plate, tras ganar los orientales en su casa por dos a cero y el “millonario” 3-2 en Buenos Aires. 

La cita fue en Santiago de Chile, Estadio Nacional, y se recuerda porque el cuadro “aurinegro” dio vuelta un 2-0 en contra para ganar, en suplementario, 4-2 y quedarse con la Copa. A partir de esa caída al cuadro argentino se lo identificó con el mote de “gallinas” y mucho se comentó una maniobra en la cual Amadeo Carrizo, arquero de la banda roja, controlo la pelota con el pecho con su cuadro en ventaja y después sufrió la potencia ofensiva rival.

El técnico del perdedor fue Renato Cesarini y se lo cuestionó por un cambio obligado (lesión de Sainz, marcador de punta) con la entrada de un delantero de punta, Juan Carlos Lallana no obstante el marcador favorable. 

Pasó el tiempo y siguió evocándose el partido que definitivamente quedó en la historia .Todo potenciado por el caso que River no había conseguido la Libertadores y cuando parecía que la tenía se le escapó por la solidez uruguaya.

Este fue  el resumen de la final:

Peñarol (4): Mazurkiewicz, Lezcano, Díaz (González), Forlán, Goncalves, Caetano, Abbadie, Cortés, Spencer, Rocha, Joya.

River: (2) Carrizo, Matosas, Vieitez, Sainz(Lallana), Sarnari, Grispo, Cubilla, Solari, Daniel Onega, Ermindo Onega, Mas.

Goles: Spencer(2), Matosas en contra, Rocha de penal, Daniel Onega y Solari.

Arbitro: Vicuña (Chile). 90.000 personas. Estadio Nacional de Chile.

La Copa de 1966 trajo como novedad la presencia de los subcampeones de cada país. Esa mayor cantidad de participantes, a pesar de no presentarse los equipos brasileños por entender que así se desnaturalizaba la competencia, aumentó notablemente  la cantidad de cotejos.

Luego de cumplir campañas agotadoras  – River jugó 20 partidos y Peñarol 17 – llegaron el subcampeón argentino y el campeón uruguayo a una tercera final en Santiago. Fue una lucha dramática, de alternativas cambiantes, a lo largo de 120 minutos .Peñarol , que perdía 2-0 al terminar el primer tiempo, empató en el segundo y ganó 4-2 en tiempo suplementario.

El tema de “gallinas” explotó para River el domingo posterior  a la final. Fue en cancha de Banfield cuando a la salida del cuadro “rojiblanco”, soltaron de la tribuna un ave con los colores “millonarios”. Ese match finalizó 1-1 (goles de Arean y  Cubilla) y en el local se alistaron nombres grandes del fútbol argentino como Righi, Ramos Delgado, Raffo, Sanfilippo y Zarate.  El cotizado adversario formó con Gatti; Matosas y Grispo, Sainz, Sarnari y Vieitez, Cubilla, Solari, Daniel Onega, Ermindo Onega y Mas.




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