La problemática del bullying en Mar del Plata

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Potocolo B – Por Karen Galera, Jessica Ferraro y Stephanie Barrientos (Alumnos de Tercer año de DeporTEA Mar del Plata)

En el Municipio de General Pueyrredon, más del 70% de los alumnos de escuelas públicas y privadas revelaron que sufrieron o presenciaron situaciones de acoso escolar. Mientras tanto, a pesar de la existencia de una “Ley Antibullying”, la mayor parte de las instituciones no tiene un protocolo para afrontar la problemática.

Victoria es alta y bastante delgada. Sus manos esqueléticas sobresalen del guardapolvo blanco. Tiene restos de tiza en el pantalón oscuro y se los sacude con gesto automatizado, sin darle importancia.

-Sí.- dice.-Pasa en todos lados.
Los chicos, cree, tienden a ser bastante crueles. Recuerda a Nicolás, su alumno callado y tranquilo que siempre se sentaba en los bancos de adelante. No podía ir a los de atrás, señala, no lo dejaban.

-Lo molestaban bastante. Le tiraban sus cosas, le pateaban la mochila, lo dejaban afuera de los grupos en educación física…

A Nicolás lo golpeaban a la salida del colegio, a veces. Cuando lo comenta, lo hace en voz baja, como con culpa.

-¿Y vos qué hacías?

El silencio de Victoria parece pesar más que ella. Desvía la mirada y calla por tanto tiempo que parece que no va a responder

-Hablaba con él. Les decía que los ignorara, que no les tenía que dar importancia. También hablé con el resto de los chicos, los reté. No funcionó, dice.

-¿Qué hiciste entonces?

-Nada. No sabía qué.

Victoria dice poco. Y es mucho.

En la ciudad, más del 70% de los alumnos que concurren a escuelas primarias o secundarias revelaron que han sufrido o presenciado discriminación, según los resultados que otorgó un estudio realizado por la dirección de Niñez y Juventud de la Municipalidad de General Pueyrredon. El año pasado, la cifra era de un tercio.

Al acoso escolar se lo suele denominar por el término inglés bullying. Se trata del maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de una o más persona. El acosador se comporta de forma cruel con el objetivo de someter y asustar o, incluso, con el mero propósito de satisfacer una necesidad de agresión.

El bullying se hace a través de amenazas, insultos, agresiones o humillaciones. En la mayoría de los casos, la víctima sufre callada. El maltrato intimidatorio le hace sentir dolor, angustia y miedo, hasta tal punto que, en algunas personas, puede llevar a consecuencias devastadoras como el suicidio.

Los expertos señalan que el bullying implica tres componentes claves: el desequilibrio de poder entre el acosador y la víctima, la intención del acosador de producir daño y, por último, la agresividad reiterada.

El maltrato puede producirse de forma física, verbal, psicológica y hasta social. Los tres últimos tipos son los más comunes y, a su vez, los menos notados por las familias y los educadores. A menudo, suelen pasar como problemas menores y ser desestimados, porque no dejan marca visible como los golpes.

Las investigaciones oficiales también revelaron otro dato alarmante. Cerca del 60% de los adultos que trabajan en instituciones educativas de la Argentina fueron testigos de algún tipo de acoso escolar.

Cuántos actuaron, es otro asunto.

La vida de Valentina cambió cuando sus padres la sacaron del colegio privado y la inscribieron en uno público. No tenían más dinero para pagar las cuotas y terminar la casa, cuenta su madre. “Teníamos que elegir”, justifica.

-Era sólo un año, o dos…

Los primeros días en la escuela pública fueron como entrar a un mundo nuevo. Los chicos hablaban distinto, se comportaban de forma distinta, disfrutaban de cosas distintas. Valentina trató de mezclarse con ellos, pero una vez que se enteraron de que venía de un instituto privado quedó fuera del círculo de pertenencia.

-Para ellos, ella era una cheta.- dice su madre.-No encajaba.

La adolescencia es pertenecer, encajar. Como si de supervivencia se tratara-y, en algunos casos, así es-los que quedan fuera del apretado rebaño suelen ser presa fácil para los lobos.

-Al principio era pasivo. La aislaban, la ignoraban. Después comenzaron a faltarle los útiles escolares, las carpetas, las colitas para el pelo…
Por maldad, insiste. Los chicos se lo hacían por maldad, para ver hasta dónde podían llegar.

-¿Qué hiciste?

-Le dije que se defendiera…-susurra la madre, con una amargura que contrasta con su anterior ligereza.- No quería que golpeara a nadie, ni nada por el estilo. Sólo hablar…

Se calla. Mira hacia la izquierda, a donde la pava reposa sobre un trapo de tela.

-¿Qué pasó?

-Discutió con una chica. Ella le dijo que no se quedara sola a la salida, que le iba a pegar.

-¿Algo más?

-Sí.-lamenta.-Le dijo a mi hija que ya sabía quién era yo, que me veía todos los días cuando la iba a buscar, que le iba a decir a sus hermanos que nos pegaran a las dos.

La madre de Valentina cuenta que fue a hablar con la directora, que le dijo que la chica tenía una familia problemática, que ya habían pasado cosas similares y que no la podían expulsar porque expulsar alumnos no era una opción a la que los colegios podían recurrir con libertad.

La técnica utilizada por el colegio era el diálogo. Juntar a la acosada con su acosadora, obligarlas a hacer las paces como si nunca hubiera habido amenazas ni terror, como si las palabras y las sonrisas no fueran a quedar en el olvido horas después.

-La directora me dijo podían suspenderla o ponerle amonestaciones, pero preferí que no.

-¿Por qué?

Ella tarda en responder.

-No sé…-dice al final, y parece avergonzada.-Supongo que tal vez tenía miedo, por Vale y por mí.

Desde la Dirección de Niñez y Juventud, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social, se intenta establecer un marco para tratar la problemática del bullying en distintos establecimientos del partido de General Pueyrredon. Tratan con escuelas tanto públicas como privadas.

Matías Stati, integrante del equipo técnico del área, informó que se brindan charlas a un curso por vez, de dos horas de duración cada una. El foco se pone el bullying y el uso responsable de redes sociales y, por medio de la palabra de expertos, se intenta fortalecer la empatía y el trabajo en grupo.

Los directores de las instituciones son los que le solicitan al municipio las charlas. Hasta ahora, según Stati, han tenido buenas experiencias y cada vez más colegios se suman a la iniciativa. La voluntad de trabajar la problemática parece estar, pero los resultados positivos todavía no han sido contabilizados.

A pesar de los esfuerzos, la mayor parte de las instituciones educativas no tiene un protocolo anti bullying determinado. Hacen lo que pueden, con lo que tienen. Entre los intentos, se encuentran las charlas con alumnos, el apoyo a aquel que sufre del acoso, las juntas de estudiantes y los concejos de convivencia.

La falta de capacitación docente y el desconocimiento sobre la compleja trama del bullying son los que más dificultan encontrarle una solución definitiva, de acuerdo a los expertos.

La preceptora del colegio se llama Bárbara, pero nadie le dice así. Para todos, es simplemente “Barbie”.

Barbie estudió profesorado de educación física y actualmente sólo desempeña su profesión cuando el maestro titular falta. El resto de los días se encarga de manejar la preceptoría.

Barbie no quiere ser la profe mala, dice, ella prefiere llevarse bien con los chicos. Cuando se le pregunta sobre el enorme porcentaje de alumnos que sufren bullying en la ciudad de Mar del Plata, sólo niega con la cabeza.

-Acá no pasa eso.- asegura.

Lucía, una alumna del ese colegio, hace unas semanas salió llorando de su salón, gritando que iba a suicidarse por culpa de sus compañeros.

Lucía tiene catorce años, pero es alta como si tuviera veinte. Parece demasiado joven como para conocer el significado de la palabra suicidio y mucho más para llevarlo a cabo.

-Si lo hacía, era por su culpa.- insiste Lucía, tiempo más tarde.-Pero por ahora estoy bien. Sé que el año que viene me voy a cambiar de colegio.
Ante la pregunta de si intentó buscar ayuda en los profesores, si los directivos saben del calvario al que se enfrenta todos los días la adolescente dice que sí, que lo saben, que cómo no lo van a saber. Su profesora de biología estaba ahí la última vez que ella les hizo frente a sus acosadores, la última vez que les gritó, en medio de la clase, que la dejaran en paz, que no podía más.

-¿Qué hizo tu profesora?

-Nada. Parecía asustada, paralizada. Se quedó parada donde estaba y desde ahí lejos intentaba hablar con nosotros, pero perdió el control total de la situación y no lo pudo retomar.

La preceptora fue quien tuvo que intervenir para tratar de calmar la situación.

-Lo de Lucía es un caso aislado.- dice Barbie, mientras niega con la cabeza.-Ella tiene problemas en casa y a veces se desquita con sus compañeros, pero ya hablamos con ella y con el resto del curso. Queremos que se sienta mejor, que se integre.

-¿Las charlas dieron resultado?

Niega.

-Lo que pasa es que ella es demasiado sensible. Los chicos siempre la cargan, pero no tienen malas intenciones, lo hacen jugando.
Los chicos del curso de tercer año son buenos, insiste Barbie. Lo único que hacen es reírse de Lucía, gritarle que se calle cuando expone o contesta preguntas y susurrar que es una “puta” porque una vez fue al colegio con sus labios pintados.

-Yo creo que ella quiere un poco de atención. Quiero decir, nadie que realmente vaya a suicidarse lo anda gritando por ahí, ¿no?

La ONG “Bullying Sin Fronteras” es una fundación dedicada a concientizar sobre la problemática del maltrato físico o psicológico que atraviesa la Argentina y demás países de Latinoamérica.

Según la ONG, en Argentina crecieron un 30% los casos de bullying identificados. Muchos de ellos fueron los causantes directos de más de 200 muertes en el último año, ya sea por homicidio o por inducción al suicidio. Otros miles de estudiantes expresaron que apenas sobrellevan sus estudios, que día a día sufren de depresión, ansiedad o trastornos de estrés por causas asociadas a los colegios.

Ximena Tobías es una psicóloga especialista en el fenómeno. Ella calificó al bullying como un “tejido social dañado”, por ser síntoma que interpela a todos y que no puede ser abordado como algo que viene del exterior.

En sus estudios, la doctora afirmó que el modelo educativo fomenta de cierta forma la discriminación, porque está basado en la lógica industrial y en la homogeneización de las diferencias, en un sistema en el cual todos los alumnos deben ser iguales o, al menos, lo más parecidos posibles. Por eso, consideró necesaria la implementación de la denominada “Ley Antibullying”, que se sancionó en septiembre de 2013, pero hasta hoy no fue reglamentada.

En teoría, la norma apuntaba a prevenir la conflictividad en las escuelas y promovía la creación de equipos especializados para advertir e intervenir ante esta clase de episodios. Además, marcaba como deber que cada establecimiento creara y compartiera su protocolo de reglas a seguir para erradicar el bullying. Nunca se llevó a cabo y las buenas ideas quedaron flotando en el aire.

Martín es profesor de colegio secundario. Es joven, se recibió hace unos tres años nada más.

-No sé si los chicos están peor que antes.-dice.-Tal vez ahora se habla más de eso.

-Y en tu colegio, ¿hablan del tema?

-Sí, claro.-responde, orgulloso.-Se hacen trabajos, exposiciones…

-¿Cuántos chicos sufren de bullying en tu escuela?

Martín piensa por un rato.

-No sé.

Es profesor de literatura y da clases en tres cursos, cuenta. Va cuatro días al colegio y dice tener una buena relación con los alumnos, intentar conocerlos para así enseñarles mejor.

– ¿Alguna vez un chico se te acercó y te dijo que le hacían bullying?

-No, nunca.

-¿Entonces de qué hablan, cuando hablan del tema?

Martín dice que investigan en internet, que miran folletos y algún que otro corto educativo. “Hablamos”, insiste. Hablan, pero las conversaciones nunca abandonan el plano de lo hipotético, de lo lejano, de un trabajo práctico que algunos chicos afrontan sin ningún tipo de conciencia o apego. No hay protagonistas, no hay víctimas ni victimarios.

Todos hablan, sí, pero sólo se oye el silencio de las palabras vacías.




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