La F1 es la F Renault.

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Por Edgardo S Berg

La carrera va a comenzar, solo Ferrari, por mero orgullo itálico decidió no tomar parte de esta competencia. La primera línea está compuesta por dos negriamarillos Renaults. El más rápido, el poleman es Alain Prost; a su lado, mirándolo de reojo y con cierto respeto, se lo ve a Eddie Cheever. En la segunda línea aparecen el Lotus Renault del inolvidable Ayrton Senna, junto con el azul papaya del bicampeón Fernando Alonso. En la tercera fila, rugiendo desde las islas británicas, Nigel Mansell seguido a milésimas por el Benetton Renault de un tal Mr. Schumacher. Inmediatamente detrás de ellos, dos grandes números dos, David Coulthard, el coequiper de Nigel y Elio de Angelis, y su Lotus Renault N°11. Atrás de los ante mencionados se pueden divisar al otro Benetton, McLaren, los Ligiers, Red Bulls, Tyrrells, Toro Rossos y Caterhams. Un total de nueve equipos (18 coches) son los partícipes de una supuesta competencia llevada a cabo, tal vez, en Le Castellet. Si allí mismo en donde JP Jabouille transpiró de lo lindo para poder hacer que la Marsellesa sonara más fuerte que nunca Por supuesto, en el orgullo galo, todos los autos deben estar calzados por la Michelin.

 

 


Alain Prost y Eddie Cheever al volante de sus Renault en 1983

 

Renault ha logrado ser un sinónimo de la F1. Si hasta McLaen ha caído bajo el impulso del grupo impulsor francés. Lejos estaban de imaginar, hace 40 años y unos meses, que la vieja “tetera” amarilla sudada por Jabouille iba a convertirse en sinónimo de la F1. Primero, adelantándose en el campo de los motores turbo (si hasta le doblo el codo al viejo cascarrabias de Don Enzo). Solo el desafió alar de los Wing Car de Colin Chapman lo mantuvo a raya, hasta que “alguien” vio que mantener esa lucha no le era negocio. Solo una historia contra fáctica, nos podría dejar imaginar cómo hubiese sido la lucha de haber permitido la vida de los autos alares. Renault, introductor del turbo en la máxima categoría, nunca pudo lograr alzar el titulo con el motor turbo. Brabham y McLaren (ingleses como el 5 o´clock tea) y una política de trabajo muy latina los dejaron con las ganas.

 

 


Nelson Piquet y su Brabham

 

Y Renault se fue solo por un par de años, para volver con el aspirado de Bernard Dudot. El team elegido fue el Williams y con don Frank volvieron los lauros, que fueron compartidos por ese extraño team llamado Benetton primero y Renault después. Con Briatore y su protegido Alonso, Renault logró destronar definitivamente a esa dupla cuasi invencible de Michael Schumacher – Ferrari. Fernando se va de Renault y vuelve después de su affaire McLaren. Seguía Briatore, sin embargo ya no era lo mismo. El Rombo corría de atrás y tan de atrás que para darle a Alonso una victoria le indicaron a Piquet Jr que se pegue. Si el hijo del piloto Brabham que le soplara a Renault el campeonato de 1983. Expulsión de por vida (la vida de un pequeño hámster, sin discusión alguna, y cierta condonación de la pena) para un avejentado Briatore. Nelsinho Piquet también dejó la categoría para convertirse, con el tiempo, en el primer campeón de la F-e ). Y Renault se volvió a ir, convirtiéndose en la afrenta Lotus. Si fue una afrenta ya que nunca se debió mancillar el otrora glorioso nombre del team creado por Colin Chapman, el mismo quien, con su Wing Car le disputó de tu a tu a los Renault turbos.
 

Nelsinho Piquet siguiendo órdenes en Singapur 2008

El próximo exitoso capítulo de Renault fue al impulsar a los Red Bull. Con un gran impulsor (aspirado). Una vez que Adrian Newey tuvo tiempo de armar y comprender al auto, fue imposible batir a la dupla Seb Vettel – Adrian Newey. Del 2010 al 2013 se apuntaron cuatro títulos mundiales de conductores. Si hasta se dieron el lujo de ordenar como debían llegar, ubicando a Mark Webber como un gran numero 2.

 

 


Sebastian Vettel y Mark Webber con el Red Bull Renault de 2011

La vuelta de Renault, reemplazando a ….. Lotus, y la provisión de motores a Red Bull junto con Toro Rosso parecía tener todo el espectro completo. Pero, cuando no Alonso hizo puchero, Zak Brown le guiño un ojo y el Renault del Toro Rosso pasó a Mc Laren.
Por todo esto no estamos lejos de afirmar que la F1 es una F Renault. Solo que ahora deberos ver si todo este esfuerzo pagara dividendos, o será otra clase de fiasco, como la que debieron sufrir en 1983.-



Edgardo Berg

Profesor de Inglés (UNMdP) Especialista de Nivel Superior en Docencia y TIC Periodista Especializado en Formula Uno y Formula E


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