La cartelera teatral de los ’70, entre el esplendor y la tragedia

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El teatro le ganó terreno a los prejuicios y a la censura en la primera mitad de la década del ‘70 y lo perdió en la segunda. Los hechos políticos y sociales que sacudieron al país en esos años tuvieron crudo reflejo en las marquesinas veraniegas marplatenses.

En el ’71 ocurrió algo impensado en Mar del Plata: el estreno en el Atlantic de “Extraño Clan”, que había sido prohibida transitoriamente en Buenos Aires porque narraba las vivencias de un grupo de amigos gay. Alberto Argibay, Andrés Turnes y Gianni Lunadei formaron parte del elenco. Ese mismo verano, en un chalet de Playa Grande, funcionó el concert “La Fusa”, con Vinicius, Toquinho y Chico Buarque. (foto)

En el ‘74 la ópera rock “Hair”, dirigida por Rubén Elena, fue el boom de la temporada con su bagaje de cultura hippie y sus desnudos en una carpa de Luro y Corrientes. Mientras tanto, Les Luthiers abandonaba los pequeños escenarios y empezaba sus temporadas rutilantes

Con Gasalla y Perciavalle, el café concert en “El Gallo Cojo” o “La Cebolla” convivía con el estándar teatral veraniego, que explotaba la cantera televisiva. “Los Campanelli” vinieron en el ’71 al teatro Alberdi con “Luna de Miel entre 20”. Y en 1975 Jacinta Pichimahuida arribó con sus “blancas palomitas” a otra carpa de Luro y Corrientes, donde Karadagian y su troupe habían luchado en el ‘73

Los galanes de la década anterior –Bebán, Bredeston, Barreiro- se reacomodaban en escena y hasta compartìan camarines con los nuevos: García Satur, André, Grimau, Martín, Martínez, Maiorano, Camero y Levrino.

El teatro testimonial ganó espacio pero Abel Santa Cruz no mermó en su producción de títulos estivales. Vittori con sus comedias siguió figurando en el palmarés y en el ’72 Enrique Carreras puso pie en el Astral con “Mi querido profesor” (Luis Sandrini, Malvina Pastorino y Mercedes Carreras).
Precedidas por el éxito en la cartelera porteña, un puñado de obras quedó grabado en la historia de las temporadas marplatenses. La serie, quizás incompleta, nos remonta a “Coqueluche” (Lido, 1971) con Niní Marshall y Thelma Biral.

“Cuarenta quilates” (Opera, 1972, producida por Alejandro Romay y dirigida por Daniel Tinaire) replicó aquí su éxito porteño con Mirtha Legrand, Duilio Marzio, Gloria Guzmán y Soledad Silveyra, que estaba en la cresta de su naciente fama con “Rolando Rivas, taxista”. 

Susana Giménez, luego de shockear al público con una publicidad de jabones, hizo en el ‘72 su primer protagónico en Mar del Plata: “Las mariposas son libres” (teatro Neptuno) junto a Rodolfo Bebán y China Zorrilla. Volvería a esa sala en 1973 con Ernesto Bianco (“Hay una chica en mi sopa”) y al Opera en 1979 (“Estrellas de Mar), junto a Zulma Faiad, Carlos Perciavalle y Cacho Castaña.

El ’74 traería al Opera otro de los títulos de la década: “Pato a la Naranja”, con Alberto Closas y Susana Campos. Y en el ’75 el Neptuno viviría una temporada sublime con Nuria Espert y su revolucionaria puesta en escena de “Yerma”, de Federico García Lorca.

La segunda mitad de los ‘70 se precipitó en funestos desenlaces. Del “Clan Stivel” que en 1972 había presentado “Cosa Juzgada” en el Colón, pocos volvieron a pisar un escenario local en esa década. Federico Luppi sólo pudo hacerlo en el ´77 con “El gran deschave”, (teatro Astral) junto a Haydeé Padilla, antes de irse a España.

Norma Aleandro protagonizò en 1975 un unipersonal en un pequeño café- teatro de Colón 2052. Ese año recibió amenazas de la Triple A e inició su exilio hasta 1982.

Uno de los tantos actores prohibidos, Pepe Soriano, halló en Mar del Plata el refugio de pequeños escenarios para recrear “El Inglés” (1976), “El Loro Calabrés (1977)” y “Los cuentos del Nono” (1979).

Carlos Waitz, de 22 años, soñaba con tener “el cartel” de los anteriores. Era marplatense, estudiaba abogacía e integraba del elenco de teatro independiente que en 1977 representó “Israfel” en el desaparecido teatro “La Botonera”. El 26 de enero fue capturado en dicha sala por un grupo de tareas que entró preguntando por “El Tabernero”. Ese era el personaje que interpretaba Waitz, cuyos restos fueron hallados en 2012 en una fosa común de Avellaneda. Se trata del único actor secuestrado en plena función durante la dictadura.

Otros dos, Gregorio Nachman (foto) y Antonio Conti, habían corrido la misma suerte en distintos lugares de Mar del Plata y aún permanecen desaparecidos. Fue el 19 de junio de 1976, fecha instituida como el Día del Teatro Marplatense.

Nota extraída del facebook de Gustavo Visciarelli




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