La Blues Machine presentó su 2do disco en Buenos Aires

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La Blues Machine se presentó el último sábado en el Conventillo Cultural Abasto, ubicado en CABA, en lo que fue el marco del show presentación de su segundo disco, La copa del ángel.

 

Sería incrédulo intentar autoconvencerse de que en nuestra ciudad no existen grandes artistas, algunos por descubrir, y otros incluso de calidad for export, y caer en el facilismo de las bandas tributo, que por momentos alcanzan cifras endémicas dentro del circuito de bares y pubs locales.

Por suerte, siempre hay bandas y artistas dispuestos a demostrar la valía de la música marplatense, y apuestan a movidas como las que vivimos el sábado pasado en el Conventillo Cultural Abasto, durante la presentación de la segunda placa discográfica de La Blues Machine.

Ubicado en el corazón mismo del barrio, este reducto, con dirección en Tomas Manuel de Anchorena al 575, abrió sus puertas a partir de las 22 hs para que fueran ingresando todas aquellas personas dispuestas a vivir una noche única.

Y hacía allí nos dirigimos junto a los seguidores y amigos de la banda.

Ciertos géneros más clásicos, como el blues y el rock and roll, generalmente hacen gala no sólo de un exquisito desempeño musical y técnico por parte de los intérpretes, sino también de una gran pasión que queda plasmada sobre el escenario.

Y eso fue exactamente lo que obtuvieron los asistentes al show.

Con un ambiente cálido que se adecuaba perfectamente para la ocasión, con las luces al mínimo y sendas velas adornando cada mesa como pequeños faroles, algunos minutos antes de las 23hs la banda subió al escenario a hacer lo que mejor saben; el buen blues.

La agrupación, tradicionalmente un cuarteto conformado por Pedro Peña en guitarra y voz, Horacio Fraga en saxo tenor, Damian Miranda en el bajo y Santiago Masarone en la batería se vió potenciada por los aportes en teclado de Gustavo Villegas, tecladista de Memphis la Blusera y que también se desempeñó como productor de su último álbum.

El conjunto, que cumplía las expectativas depositadas en ellos con creces, ejecutaba una canción detrás de la otra con precisión de reloj suizo, además de demostrar la camadería entre sus miembros y el buen momento que estaban pasando sobre el escenario.

Mención aparte para la técnica de Pedro Gustavo Peña a la hora de tocar, el cuál por momentos desplegaba lo mejor del finger picking en su guitarra, casi como si se tratara de un Mark Knoplfer en su mejor época.

Aproximadamente a la mitad del show, comenzaron las sorpresas para los presentes, cuando el reconocido armonicista argentino Luis Robinson se adueñó del escenario para adornar las canciones con sus virtuosos solos de armónica.

Pero aún faltaban algunas sorpresas más; promediando la mitad del show, se subió al escenario Deborah Dixon, arrancando una serie de vitores y aplausos de pie que se extendió prácticamente a toda la audencia, que estaban disfrutando de tres leyendas vivas del blues juntas sobre un escenario.

Después de esta intervención, se anunció que habría un pequeño descanso y un segundo set de canciones, tal y como se solía hacer en las residencias de antaño.

Después de poco más de 15 minutos, en los que se sucedieron abrazos, felicitaciones y fotos con la gente que se acercó al camerino, la banda volvió a tomar el escenario reconvertida en una pseudo big band; los aportes de todos los invitados estuvieron presentes en prácticamente todas las canciones que faltaban de la lista de temas.

Después de 15 temas y más de una hora prácticamente ininterrumpida de blues, llegó el momento de decir adiós, no sin antes brindarles un reconocimiento a sus invitados, al regalarle un cuadro enmarcado a Villegas con  el arte del disco, y un ramo expléndido de flores a Dixon, que no podía contener una enorme sonrisa.

Después de un boogie-woogie frenético, con varios de los asistentes bailando y otros tantos haciendo cánticos sobre la banda a viva voz, los músicos se despidieron con una ronda más que sincera de aplausos.

Gran show de esta banda marplatense, que se compara a su inigualable presente, que esperemos nunca termine de brillar de esta manera.

 

 

 

Entrevista a Deborah Dixon y Gustavo Villegas

Después de una noche sensacional de blues, tuvimos la oportunidad de conversar amenamente con Deborah Dixon y Gustavo Villegas, y este fue el resultado.

 

Bueno, primero que nada, me gustaría que se presenten para quienes no los conocen.

GV: Buenas noches, soy Gustavo Villegas, pianista desde el año 73, y acá estoy, casi 40 años después,  apostando al arte, siempre.
DD: Yo soy Deborah Dixon, cantante. (Risas)

Increíble. ¿Cómo se terminó dando el vínculo con la Blues Machine?

GV: Yo los conocí por Santiago, porque voy seguido a Mar del Plata. Hace aproximadamente dos años me contacté con él porque me iba a quedar un tiempo largo en Mar del Plata, para ver si existía alguna jam para juntarnos a tocar.
DD: Nos conocimos porque íbamos a tocar juntos en Abbey Road en el verano, y el show se canceló a último momento. Entonces quedamos en contacto con los chicos y un tiempo después me llamaron para participar de este disco.

¿Cómo ven la actualidad del género, comparándolo con cuándo arrancaron?

GV: Es bastante diferente; cuándo yo arranqué en el país no se tocaba eso. No había locales ni bandas que tocaran lo que hacíamos con Memphis, más influenciados por el blues de Chicago.
Hoy en día hay grandes músicos, pero no se están armando demasiadas bandas.

Si tuvieran que enlistar sus influencias, los artistas que lograron que quisieran subirse a un escenario, ¿cuáles serían?

GV: De muy chico tuve la suerte de que mi viejo tenía discos, y se escuchaba de todo; folklore, tango, toda buena música. Ahí comencé a escuchar a Louis Armstrong.
Comencé tocando la guitarra, hasta que un día mi viejo me comentó que tenía un conocido que podía llegar a tener lo que a mí me interesaba, y me llevó a la casa de Oscar Alemán, un increíble guitarrista argentino que tocó en todo el mundo, y tuve la suerte de estudiar con el durante dos años. Así conocí la música africana y toda la cuestión negra y las raíces de este género.
DD: En realidad, fue todo medio sin querer queriendo, como diría el Chavo (risas) . Yo comencé a tomar clases de canto de grande, de música negra, y en el mismo lugar también tomaban clases las chicas con las que luego terminaríamos formando la Blacanblus. Y ahí empezó todo; formamos la banda, me comencé a dedicar profesionalmente a esto y dejé lo otro que hacía.

Algo que mucha gente se debe preguntar es ¿cómo es trabajar con el Indio?
DD: Es una felicidad y un privilegio formar parte del pogo más grande del mundo, y me parece alucinante poder tener la posibilidad de formar parte de Los Fundamentalistas.
Estar arriba del escenario viendo todo el quilombo que se arma es algo increíble, impresionante. El espectáculo es ese para mí; ver a toda la gente que lo viene a ver.

Ya que estamos, Gustavo, ¿cuáles serían los planes de la Memphis para este año?
GV: Creo que estamos muy bien, bien instalados.  Nos costó un tiempo volver por la falta de Adrian, pero bueno; es una banda diferente, pero sigue siendo la Memphis. La banda está sonando muy bien y tenemos muchos shows y viajes por hacer.

La última pregunta; si tuvieran que llevarse dos o tres discos a una isla desierta, ¿cuáles serían?

GV: Uff, difícil. Creo (creo) que me llevaría el Álbum Blanco de los Beatles, uno de Frank Sinatra con la orquesta de Count Basie, y supongo que algo de Jerry Roll Morton o alguno de los primeros pianistas, del año 10 o 20 del siglo pasado.
DD: ¿En vez de dos o tres pueden ser cuatro o cinco? (risas). Me llevaría uno de James Brown, o un compilado dónde estén él y Marvin Gaye, los Jackson Five, todos los de la Motown. Otro que tenga soul y funk con Aretha Franklin, otro que tenga jazz y alguno de buena música latina, como Celia Cruz. Hay tanto para elegir…esos son los géneros que más escucho, incluso más que el blues.

¿Algo más que quieran agregar?
GV: Esto una gran alegría luego de un largo trabajo y un gran esfuerzo. Como siempre, el arte es esfuerzo pero también es algo muy gratificante. Una gran felicitación a la Blues Machine y un saludo muy grande a la gente de Marpla Noticias.

 

Entrevista Santiago Masarone.

Después del sensacional show que brindó La Blues Machine en el Conventillo Cultural Abasto, tuvimos una charla más que distendida tras bambalinas con el baterista de la agrupación, Santiago Masarone.

Primero que nada, me gustaría que te presentes para quienes no te conozcan.
SM: Bueno, soy Santiago Masarone, baterista de la Blues Machine.

¿Dónde se remontan los inicios de la banda?
SM: La banda en realidad está conformada por 4 tipos que están tocando hace 20 o 25 años tocando como sesionistas o para otras bandas. Siempre nos cruzábamos en otros escenarios y hace 4 o 5 años atrás decidimos juntarnos a tocar lo que nos gusta, que es el blues.

¿Cuánto material tienen publicado? Contando singles, EPs, LPs, etc.
SM: hay dos LPs completos y ya tenemos material para un tercero, pero lo estamos guardando para, que si los planes salen como lo deseamos, el año que viene debería estar editado.

¿Encararon de manera diferente la grabación de su segundo disco comparándola con la del primero?
SM: Totalmente diferente, porque utilizamos un productor artístico, Gustavo Villegas,  y ahí cambió la banda totalmente. Una mirada desde afuera siempre cambia un poco la dinámica del grupo; hay alguien que está pensando en la canción y le da más importancia a eso que a las ideas propias de cada quien.

¿Cómo terminaron ensamblando este súper-grupo de blues para la fecha?
SM: Yo creo que eso tiene que ver con el blues; si bien no es masivo como uno quisiera, en todas partes hay músicos o por lo menos un lugar dónde se toca el género.
Y en eso el blues es muy solidario; los músicos se juntan y se contactan. Hace bastante que teníamos ganas de armar algo con Deborah, nunca habíamos podido por diversas razones y en esta ocasión se dio, y creo que todos disfrutamos arriba del escenario.
Algo similar pasó con Luis Robinson, con quien nos cruzamos mil veces en la ruta, en shows y festivales, e invitarlo a tocar.
Y lo demás fue subirse al escenario como un buen grupo de amigos que disfrutan del blues, y compartirlo, porque sino no tiene sentido.

Excelente, las dos últimas preguntas. ¿Cuáles fueron tus influencias a la hora de decidir subirte a un escenario?
SM: Yo creo que hago blues por culpa de Memphis la Blusera, y haberlos ido a ver cuando tenía 17/18 años. Luego apareció otra gran banda que es La Mississippi, y creo que son los dos pilares que siguen armando un camino para que, treinta o cuarenta años después, ahora podamos afirmar que existe el blues argentino.

La última, si tuvieras que llevarte dos o tres discos a una isla desierta, ¿cuáles serían?
SM:
Y… me llevaría Tonto Rompecabezas de Memphis la Blusera, sólo ese (risas). También me llevaría Café Madrid y alguno de BB King, como para que cuando me cansé del blues argentino pueda poner otra cosa.




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