La bella rambla que nació con un presagio oscuro

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La antigua rambla Bristol nació con un mal presagio: el 19 de enero de 1913, día de su inauguración, la mancha de una muerte cayó sobre ella.
La crónica de aquella jornada recuerda “la cruel impresión que predominaba en los ánimos con motivo del doloroso accidente” e inmediatamente apunta: “Fue una temeridad de los aviadores el lanzarse al espacio con una madrugada tan ventosa y tempestuosa…”.

Los aviadores eran Pablo Teodoro Fels (21), el piloto matriculado más joven del mundo; Paul Castaibert (30), francés, mecánico, pionero autodidacta de la fabricación de aviones en Argentina; Enrich Llübe (27), primer piloto alemán que había recibido la licencia en su país y el teniente del Ejército José Félix Origone (22), quien había obtenido su brevet (el número 17) dos meses antes.

Los notables directivos del Club Mar del Plata le habían pedido a sus pares del Aero Club Argentino –no menos notables- la realización de un raid de aviación para darle espectacularidad a la inauguración de la rambla. Aquella actividad estaba en sus albores y la multitud que acudió a la Bristol jamás había visto esas frágiles máquinas voladoras.

De los cuatro aviones sólo llegaron malas noticias. Los pilotos, que partieron poco después de las 4, no tardaron en toparse con un frente de tormenta. Tres de ellos lograron interrumpir el viaje en distintos puntos, pero Origone cayó con su Bleriot desde 250 metros de altura en un campo de Domselaar, partido de San Vicente”. Fue la primera víctima fatal de la aviación en Argentina.

Pese a la tragedia el acto comenzó a las 16.30, en medio de amenazas de lluvia, con un discurso del gobernador León Ezequiel de la Serna, que fallecería dos meses después. A esa hora el cuerpo de Origone llegaba en un carruaje a la estación ferroviaria de Domselaar.
Miles de personas recorrieron aquel día la rambla y disfrutaron su mágica atmósfera nocturna, cuando se iluminaron sus galerías, terrazas y cúpulas vidriadas. 

Los tres pilotos sobrevivientes reincidieron en sus riesgosas aventuras. Aún así, tuvieron una vida más extensa que la opulenta rambla, que no llegó a cumplir 30 años.

Algunos sostienen que estaba demasiado cerca del mar. Otros, que la construcción del puerto modificó el flujo de las corrientes y dejó aquella joya arquitectónica a merced del oleaje. Su deteriorada estructura no pudo soportar una corriente mucho más fuerte que se inició al promediar la década del 30: la obra pública monumental impulsada por el gobernador Manuel Fresco. Vino entonces su demolición y ligeramente al oeste levantaron la actual Rambla de Bustillo.

Ningún calendario oficial recuerda la inauguración de la vieja rambla, símbolo de la belle epoque. Desde 1942, el 19 de enero es el “Día de los Muertos por la Aviación” en honor a Origone.-

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Este relato surge de la crónica publicada por La Capital en 1913
La fotografía fue aportada por Enrique Mario Palacio al blog Fotos de Familia de La Capital

Nota Extraída del facebook de Gusrtavo Visciarelli




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