JUAN AICEGA: ENTRE LA POLÍTICA, LA FAMILIA Y UNA NUEVA ETAPA EN MAR DEL PLATA

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Tras más de tres décadas entre la abogacía y la política, dejó los cargos públicos y volvió a su estudio jurídico en Mar del Plata. Entre el tiempo con su familia, el campo en Balcarce y una mirada crítica sobre la realidad del país, analiza ahora la posibilidad de impulsar un espacio vecinal para darle a la ciudad mayor autonomía política.

Por Magdalena Galello

Durante más de tres décadas, construyó su carrera alrededor de dos mundos que terminaron marcando buena parte de su vida: la abogacía y la política. Fue concejal de Mar del Plata, funcionario del Ministerio de Justicia y diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. No obstante, detrás de esos cargos hay una historia personal atravesada por la familia, una pérdida temprana y la necesidad de asumir responsabilidades desde muy chico.

Su vínculo con la política comenzó hace alrededor de 20 años, cuando se sumó a la construcción del PRO en Mar del Plata. En ese momento, Mauricio Macri aparecía para él como una figura capaz de representar una alternativa. “Consideré que Mauricio Macri era una figura interesante”, recordó Aicega sobre aquella decisión que terminó abriendo una extensa etapa de su vida.

Pero mucho antes de ocupar un lugar en el Concejo Deliberante o llegar al Congreso, la familia ya había tenido un peso central en sus decisiones. Sus principales referentes fueron siempre sus padres. La muerte de su papá, cuando todavía era muy chico, lo llevó a asumir responsabilidades y a buscar recibirse rápidamente de abogado para poder ayudar a su familia.

Esa experiencia terminó dejando una marca en su manera de entender el esfuerzo y las obligaciones. Con el paso de los años, la política también comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante, le dedicó gran parte de su vida a la actividad pública, pero también a sus hijos, dos aspectos que hoy mira con otra perspectiva.

Después de tantos años de actividad, asegura que actualmente atraviesa una etapa diferente. La experiencia acumulada le permite tomarse las cosas con mayor tranquilidad y disfrutar de otros espacios que durante buena parte de su trayectoria quedaron en segundo plano.

Entre ellos aparece el campo en Balcarce, uno de los lugares donde el exdiputado encuentra una forma de desconectarse de la actividad política y profesional. También aprovecha para visitar a su familia, recuperar vínculos y disfrutar de un ritmo diferente al de la vida cotidiana en Mar del Plata.

Su recorrido político tuvo distintas estaciones, después de participar en la construcción del PRO local, llegó al Concejo Deliberante y posteriormente ocupó un lugar en el Ministerio de Justicia, antes de convertirse en diputado nacional.

Su paso por el Congreso significó una experiencia particularmente importante. Allí pudo conocer desde adentro el proceso mediante el cual se elaboran las leyes y comprender una dinámica que, según explicó, muchas veces no resulta visible para quienes observan la política desde afuera. “Realmente conocer cómo es el proceso de creación de las leyes es algo a lo que uno no tiene acceso habitualmente”, sostuvo. Para Aicega, una de las partes más importantes del trabajo legislativo ocurre lejos de las cámaras: “El trabajo más complejo se hace en las comisiones, donde se analizan los temas en profundidad”.

Después de cumplir su mandato, decidió alejarse de la función pública y volver a su estudio jurídico en Mar del Plata. Durante cuatro años permaneció fuera de la política activa, aunque continuó siguiendo de cerca la situación del país y ese tiempo también significó un cambio en sus prioridades. Luego de años en los que la política había ocupado una parte importante de su vida, pudo volver a concentrarse en su profesión y en su entorno familiar.

Aunque tomó distancia de los cargos públicos, nunca dejó de analizar la realidad argentina, su diagnóstico sobre la situación actual es crítico y apunta especialmente a la pobreza, la educación, la inseguridad y el deterioro institucional. “La decadencia política de los últimos años se refleja en la sociedad: tenemos grandes bolsones de pobreza, problemas muy serios en la educación y una fuerte inseguridad”, sostuvo.

Para el exdiputado, parte del problema está relacionado con la pérdida de prioridades de algunos dirigentes. “La corrupción y el interés personal de muchos dirigentes, que han reemplazado a las preocupaciones reales del país”, señaló al explicar qué factores contribuyeron a esa decadencia. Sin embargo, su mirada no es completamente pesimista, considera que existe una salida y que debe apoyarse principalmente en la educación, las instituciones y una renovación de la dirigencia.

“Estoy convencido de que la salida pasa por mejorar la educación, la institucionalidad y la calidad dirigencial”, afirmó. En ese escenario también deposita expectativas en las nuevas generaciones, especialmente por su vínculo con la tecnología, la ciencia y los recursos que tiene el país.

El alejamiento de la función pública no significó el final de su vínculo con la política, en los últimos años comenzó a analizar, junto a otros dirigentes, la posibilidad de construir una alternativa vecinal para Mar del Plata. La idea parte de una preocupación concreta: conseguir mayor autonomía para la ciudad y reducir la dependencia de las decisiones que se toman en La Plata o Buenos Aires. “Después de cuatro años de estar fuera de la política y dedicarme a mi estudio jurídico, entendí junto a otros dirigentes que es muy importante lograr un poco de autonomía política en Mar del Plata, sin depender tanto de Buenos Aires o La Plata”, explicó.

El proyecto todavía está en análisis y una de las decisiones que deberá tomar es si finalmente avanzará con la creación de un nuevo partido. Por ahora, Aicega observa el escenario y mide el acompañamiento que existe alrededor de la propuesta.

A esta altura de su vida, el desafío parece ser diferente al de sus primeros años en la política, ya no se trata solamente de llegar a un cargo, sino de decidir desde qué lugar quiere continuar. Después de haber dedicado buena parte de su vida a la política, a la profesión y a sus hijos, atraviesa una etapa en la que combina experiencia, familia y una posible nueva construcción política.

El campo de Balcarce, las visitas a su familia y el tiempo con sus hijos conviven ahora con las reuniones y el análisis de un posible partido vecinal. Entre lo que fue y lo que todavía puede venir, el exdiputado parece transitar la política de una manera distinta: con más experiencia, más calma y la posibilidad de elegir cuál será su próximo paso.

 




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