INCERTIDUMBRE INFINITA: LA EXPERIENCIA DE UNA CONMOCIÓN CEREBRAL

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La pérdida de conocimiento conlleva un impacto silencioso que nunca acaba pero que mejora a través de la fortaleza personal.

La conmoción cerebral con pérdida de conocimiento luego de un golpe, conlleva a la persona que la sufrió a intentar recordar los hechos que se la provocaron y aunque parezca simple puede ser el peor trauma durante y después de lo sucedido por lo que lo emocional tiene un peso similar a lo médico.

Usted cree que la recuperación luego de este tipo de lesión es completamente neurológica, pero la psicología también es primordial. A esta periodista le hubiese gustado saber de antemano esto pero, ¿quién le diría que iba a sufrir de las consecuencias de una conclusión?

Todo lo que sabe uno sobre el accidente es pura y exclusivamente porque se lo contaron. Uno se esfuerza, cierra los ojos, frunce el ceño y busca en su memoria pero no lo encuentra. ¿Dónde quedó almacenada esa información? ¿No se hizo la copia de seguridad? Definitivamente no, le explican los médicos a la periodista.

Ella sigue en llanto por no haber recordado lo que le pasó. Pero eso no es lo único que la angustió a la cronista porque tampoco reconoció a sus familiares minutos después del choque con la pared de venecitas. Se sentía sola, pero en verdad sus cercanos estaban allí y de ninguna manera le podían hacer entender que eran ellos. Sin embargo, peor fue contarle que no sabía quiénes eran días después y le afectó tanto que no dudó en acudir a terapia.

Uno también tiende a pensar que una vez dada el alta, volverá la lucidez pero definitivamente esto no ocurre ya que pueden pasar hasta meses sin recuperarla. Claramente la periodista no sabía esto cuando le ocurrió porque no se hubiese preocupado cuando le contaron que se bañó cuatro veces en el día porque creía que aún no lo había realizado.

Sin embargo, el tiempo pasó y los controles con el especialista dieron más que bien porque la evolución era buena, pero en lo mental estaba el problema. ¿Cómo iba a hacer para volver a estudiar si ya no sabía que capacidad memorial tenía? ¿Cómo iba a volver a practicar un deporte si así corría el riesgo de que le pase nuevamente?

Aprender a superar ese miedo fue el desafío más grande que la cronista tuvo. La recuperación de uno puede ser lenta, frustrante, confusa y abrumadora pero cada pequeño paso es un avance significativo. La paciencia y la aceptación son claves en este proceso que pasamos los que padecimos de una conmoción. Hoy, cuatro años después de que me sucedió a mí, puedo decir que sigo sin recordar lo que me pasó pero al menos, ya no me asusta.

Por: Morena Guerrero/Materia: Periodismo Gráfico III




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