Historias Mínimas: Del dolor a la sanación, hay más de un solo paso

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Trabajo Ganador en 1er Año de DeporTEA Mar del Plata

Se realizó una nueva edición del concurso literario «Historias Mínimas» en el Instituto Superior de Periodismo DeporTEA Mar del Plata, en el cual el trabajo ganador fue premiado con una notebock para el estudiante ganador.

Del Dolor a la sanación, hay más de un solo paso – Por Lourdes Ibañez

La historia siguiente, permitirá abrirse a diversos temas, a la circulación de ideas, al debate, así como también, a la toma de conciencia, de empatía y al despegue de los prejuicios.

Maira Trevisioli nació en Mar del Plata el 16 de julio de 1993, tiene una hermana melliza y un hermano. Durante su adolescencia comenzó a entrenar en los talleres de handball, que había en su colegio, en el Instituto Jesús Obrero, jugaba los partidos y participaba en los torneos, desde ese entonces, y con el correr del tiempo, comenzó su interés por los deportes, y cuando finalizó la secundaria, se inscribió en la carrera del Profesorado en Educación Física, en el Instituto Superior Pinos de Anchorena. Al cabo de unos años, se encontraba dirigiendo un equipo de balonmano, en la categoría infantiles, en la misma escuela donde egresó.

También, empezó a trabajar en la panadería de su mamá, para ayudarla, también, tener su dinero y solventar algunos gastos, hacía ejercicio, entrenaba, se juntaba con sus amigas, amigos, primas, y realizaba muchas otras actividades, cada semana.

“Inquietud” es sinónimo de Maira.

Tenía 19 años cuando su vida cambió de manera absoluta. La noche del 20 de septiembre del 2012, se transformó en una fecha infame, marcada en su subsistencia, ese día se convirtió en otra víctima del violador serial Claudio Napolitano, quien en aquel entonces, era un ex convicto libre, gracias a la Ley del 2X1 (actualmente se encuentra en prisión, ya que en el 2015 lo condenaron a 35 años, por sus delitos).

A pesar de ello, siete años después, la joven permitió compartir a flor de piel, los hechos, en su libro “Encontrarnos es una manera de sanar. Historia de una sobreviviente”, una frase que surgió del encuentro con las seis mujeres, atacadas por el mismo Napolitano, en Tribunales, durante el procedimiento judicial, contó Maira en una entrevista realizada por Skype, debido a la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

En la escritura, dejó plasmada su fortaleza, su impotencia, su proceso, su dolor, sunhistoria personal, y dejó a la vista la mutación de una terrible pesadilla, a un acto de resiliencia. La autora tuvo como principal objetivo transmitir un mensaje optimista, pese a la difícil tarea de transportar los fuertes sucesos al papel, tardó más de tres años y medio, en terminar el relato autobiográfico, junto con un equipo que la ayudó en todo el transcurso y una familia que le brindó apoyo inmensamente, del cual se
detallan en las páginas.

Es muy valioso lo que se refleja en cada línea, Maira expresa “lo que significa sobrevivir a una violación” y todo lo que conlleva. Se atraviesan distintos sentimientos, pensamientos que generan una constante reflexión, como persona y parte de la sociedad, incertidumbre, curiosidad, entre otras numerosas sensaciones, es una mezcla variada, donde se halla una realidad contada en primera persona, que puede fundar conciencia en muchos aspectos, no es sólo un relato de una situación de violación, es una puerta abierta a nuevas concepciones. Los tiempos cambiaron al igual que muchas formas de pensar y actuar, y el libro es un espejo de diversos temas relacionados a ello.

En este sentido, cobra importancia la capacidad para atravesar obstáculos, de caer y levantarse, de romper el silencio e ir hacia adelante, y también para permitirse encontrarse y sanar, algo que se destaca en cada párrafo.
También permite consentirse a pensar ciertas cosas, ciertas molestias que tuvo Maira en un momento crítico en su vida. ¿Por qué su testimonio se pone en duda tantas veces? Hablar, denunciar, para muchas ni siquiera es una opción.

¿Por qué tiene que ensayar su declaración sin equivocarse en ninguna palabra? ¿Eso haría perder credibilidad? Aun así, cuando la mamá la llevó a la comisaría, esa misma noche, lastimada, con vestimenta manchada y rota, para que sus palabras no perdieran veracidad, un policía le dijo: «vos no fuiste violada, es mentira», luego de ver que no lloró mientras lo contaba. “Al momento de declarar es una segunda violación, te llenan de preguntas y tenes que decir todo con certeza”, describió Maira en la entrevista virtual.

Ella era el caso N°330 de lo que iba del año, una cifra que la dejó inmóvil, pero claro que no se hablaba mucho de esas cosas, no era algo que solían mostrar los medios tampoco, en esa época. “Cuando escuché ese número no lo podía creer, ahí fue el cambio”, añadió la joven.

Hay mucho que razonar, que investigar, simplemente mucho que mirar, a veces, uno ve, pero no mira, a veces, se naturaliza parte del sistema, cuyos aspectos en la actualidad, requieren de un cambio. Son muchas las preguntas que surgen a medida de la lectura, algunas aún no tienen respuestas, pero, sería apropiado plantearlas, y obtenerlas, lo que implicaría dar valor a la reflexión colectiva, algo benévolo para una
comunidad.

Se puede apreciar también, cosas positivas, hacer un recorrido desde el 2012, o mucho antes, hasta el día de hoy, sobre cómo se disputaba la palabra de la mujer, luego de ser abusada: “¿Por qué andaba a esa hora sola? ¿Por qué provoca con esas calzas? “Seguro estaba buscando que le suceda, o peor aún, que se joda”. Son algunas de las frases que se han escuchado a lo largo de los años, hoy se puede contemplar otro panorama, con más conciencia, comprensión, un poco más de empatía, no obstante, queda mucho por trabajar. En la charla, Maira sostuvo que “estamos apuntando a un mundo, donde va haber más escucha y empatía, es una
locura lo que se avanzó en todo este tiempo”.

Otra cuestión a destacar es la impunidad, en este caso, de un violador, la libertad de abusar sexualmente de alguien y luego, tal vez, irse tranquilo por la calle. Quizás se sienta despreocupado y resguardado, ¿Por qué sentiría eso?, ¿Será tan así? ¿Acaso se “cuestionará” a la víctima, en vez a la persona que provocó tal daño, y hasta incluso la muerte? La realidad es que se puede encontrar de todo, en algunas contestaciones, y asimismo, vengan a la memoria otros, de los muchos casos, que hubo en la ciudad, lo más probable, de mujeres que ya no se encuentran con vida, porque la mayoría
terminan enterradas en el patio de una casa, en una bolsa, en un descampado, descuartizadas, sin poder tener la decisión de elegir nada, sin poder besar y abrazar por última vez a sus familiares, sin poder seguir estudiando, trabajando, sin volver a salir con sus amigas y amigos, infinidad de cosas se podrían enumerar, Maira salió del gimnasio y camino a su casa, un hombre se la llevó a la fuerza a un descampado, lo primero que pensó ella fue “en el último saludo del día con su mamá”, una oración
que eriza la piel.

Maira Trevisioli sobrevivió, ella tuvo la oportunidad de salir de allí con vida. Con esfuerzo habló, se animó, no permitió que el silencio y los prejuicios le ganen. Por eso, ella hizo historia, porque habló y luchó. “Tuve tanto miedo que salí feliz de estar viva”, manifestó la escritora.

Es interesante resaltar también, el apoyo y la fuerza que realizan muchas mujeres día a día. “El día de juicio vi afuera, un grupo numeroso de mujeres, que ni me conocían, y no sabía ni quienes eran, estaban ahí, apoyándome y me dije: yo me quedo de este lado”. “Antes no tenía empatía, no era consciente, no estaba en contra, pero no lo pensaba”, contó Maira en la videollamada.

En algunas ocasiones, suele oírse comentarios poco agradables, sobre ciertos gruposintegrados, mayormente por mujeres, eso a veces, genera que se banalicen algunos objetivos, entre ellos, los que constan de mantener un bienestar social para todos y todas, una red de apoyo que empuja a cambios sociales, para lograr justicia e igualdad, parecen necesarios para una sociedad.

En relación a un nuevo modo de construcción social, Maira dijo: “Yo creo que vamos por un muy buen camino, difícil pero bueno, ahora tenemos acceso a mucha información y conocimiento, sobre qué se tiene que hacer en estos casos, a quién acudir, entre otras cosas, a diferencia de antes, que no se hablaba nada de estos temas, yo en su momento no sabía qué hacer”. “También creo que es importante la ESI, en las escuelas, algo que al principio tuvo repercusión, pero que de apoco, la gente está empezando a aceptar” concluyó la joven.

Maira confesó que se siente “una persona resiliente”, que pudo transformar lo maloen algo liberal y sanador, realiza terapia y le gusta hacer clown, planea proyectos, estudia, le gusta jugar y estar con los niños, y trata de que el dolor no le afecte en la vida cotidiana.

Las heridas de un hecho así no tienen un impacto conocido, ni tampoco único, son heterogéneas. La reparación es compleja, pero puede lograrse, siempre es buen momento para encontrarse y sanar, el tiempo no juzga, las personas sí, es importante tratar de no convivir con esa presión y convencerse de no callarse más.




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