Golpes Bajos

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No nos habiamos repuesto de la muy mala noticia de la muerte del querido Walter Della Torre (estupendo futbolista de la década del 50) cuando recibimos la información del fallecimiento de un ícono del periodismo como es Raúl Ramírez. El relator de nuestra formación. El «Fioravanti» marplatense de tardes inolvidables de sábados de la «B» junto con Helmer Uranga y Osvaldo Martínez o el narrador de aquellas inolvidables noches del Estadio Bristol.

Con él tuvimos la suerte de compartir más de 10 años en el diario «La Capital» en su función de jefe de Deportes. Si bien yo estuve más cerca de Rodolfo Hidalgo («Charlas y Recuerdos en la Mesa de Café) o Helmer Uranga (siempre me aconsejó y guió tanto en el matutino como en Canal 8  ), de Raúl guardo un cariño muy especial.

El hombre de la calle Florisbelo Acosta (vivia enfrente de la canchita de Bomberos) resultó referente en mi paso por la radio.  En la época de LU6 en el Banco Provincia, los reemplazos en el programa deportivo («Sport Atlántica») y algún viaje compartido en el Regional como aquél de La Pampa en 1968 con San Lorenzo local.

No olvido su alegría cuando Chacarita Juniors fue campeón Metropolitano en 1969, goleando a River 4-1 en Avellaneda. Tampoco las transmisiones del verano cuando respondiamos a su línea de conducta.

Raúl , hombre del barrio Pompeya, tenía un afecto especial por Luis Cardoso y el «Turco» Saba y de Boxeo sabía un montón. Como olvidar la noche de Selpa-Sacco , la primera vez que un título argentino se trasladó a otro sitio que no fuera el Luna Park, allá por 1959, jornada estelar para el Bristol.Ramirez era de una memoría prodigiosa.

Hasta estos días buscaban en su pluma o su palabra, la referencia necesaria. Mar del Plata no lo olvidará. Y nosotros tampoco.




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