Estética y pacientes oncológicos

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Por: Dalila Di Prinzio (DeporTEA Mar del Plata)

 

Como sobrellevar las secuelas de una enfermedad

                El impacto de la patología en la estética de los pacientes y, en especial, del género femenino, trae como consecuencia el desanimo de quienes atraviesan un tratamiento oncológico. 

 

 

Se sabe que una de las cosas que más desanima a quienes pasan por un tratamiento oncológico, además de la gravedad de la enfermedad, son las consecuencias estéticas: perdida de cabello en la cabeza, pestañas y cejas, despigmentación y secuelas postquirúrgicas entre otras tantas. Sentirse como siempre es fundamental a la hora de mantener la entereza para afrontar la batalla contra la enfermedad y minimizar los efectos secundarios de la quimioterapia.

El ser diagnosticado de cáncer genera un gran impacto psicológico en la persona, ya que la representación social inmediato está asociado a la fatalidad por lo tanto desde su diagnostico genera un gran malestar y angustia debido a lo que representa la enfermedad, la incertidumbre que genera y además el encuentro tan cercano con la posibilidad de que sea la enfermedad la que gane la batalla.

El impacto y los cambios que produce este procedimiento se manifiestan a dos niveles:

  • Físico: consecuencias de los tratamientos que producen cambios en el aspecto estético del paciente y alteran la homeostasis propia del individuo.
  • Psicológico: a nivel personal y emocional, el individuo debe volver a insertarse en su entorno social pero asimilándose como una persona distinta por el transcurso de la enfermedad

 

Las consecuencias más notorias que padecen los pacientes oncológicos en cuanto a lo estético vienen ligadas directamente con los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Estas dos alternativas como freno a la enfermedad poseen un carácter invasivo que desestabiliza al paciente dejándolo endeble tanto en lo físico como en lo anímico.

 

 

La solidaridad a la cabeza

“Dona cabello Argentina” es una comunidad voluntaria que  surge en 2012 con la idea de promover la donación de cabello para realizar pelucas para todos aquellos que por procesos médicos han perdido su pelo. Además, se hace eco de una actividad que se practica en otras partes del mundo y en Argentina aun se desconoce. La sede física de “Dona cabello Argentina” está en la ciudad de Baradero pero reciben donaciones de colaboradores de todo el país que envían por correo sus aportes de cabello.

Daniela Mangini, titular de la agrupación explica que además de pelucas, realizan turbantes y almohadones postquirúrgicos, todos confeccionados a partir de las donaciones que reciben. Los mismos son entregados de manera gratuita a las personas que lo soliciten para atravesar el tratamiento oncológico de una forma más amena.

“Siempre decimos que perder el pelo tan abruptamente por un proceso médico es algo muy traumático: con ello se pierde la identidad de cada persona, cualquiera de nosotros sin pelo -cabello, cejas, pestañas- parece un extraño frente al espejo y frente a la mirada del otro. La peluca devuelve esa identidad. Y genera una confianza y una seguridad al andar por la calle que con un turbante muchas no pueden conseguir.” Detalla Mangini acerca del comportamiento de las mujeres ante las consecuencias que producen los tratamientos que combaten el cáncer y como sobrellevarlos.

En Mar del Plata tuvo lugar un proyecto de similares características que se desarrolló entre 2012 y 2015: la ONG “Lanitas de Luz” cuyo objetivo en sus inicios era llevar gorritos de lana y juguetes a los pacientes oncológicos del Hospital Materno infantil. El proyecto fue creciendo y sumando voluntades con las que además de los gorritos y juguetes, dieron forma a un banco de pelucas. La causa de esta ONG impulsó una ordenanza municipal que establecía la creación de un banco de pelucas oncológicas gratuitas y designaba un espacio físico dentro del Centro de Especialidades Medicas Ambulatorias (CEMA) para que funcione la entidad. Lo que no explicaba este documento es que el lugar que se brindaba a Lanitas de Luz era un baño de dicho hospital.

Lanitas de Luz funcionó hasta 2016. La demanda de pedidos de gorros y pelucas fue tal que ya no alcanzaban los voluntarios sumado a que no recibieron ningún tipo de ayuda del municipio y finalmente termino por disolverse la ONG marplatense.

 

 

Cuando pasar desapercibido es un privilegio

“Lo bueno que con esta peluca ya no me van a mirar con lastima en la escuela” dice Sofia* de apenas diez años mientras celebra su nueva cabellera. Los cambios estéticos de la quimioterapia vulneran a las mujeres, sin distinción de edad y las ubica en una situación de desventaja en todos los aspectos, tanto externos como interpersonales.

“Ante uno de los síntomas más comunes como la caída del cabello se genera un gran impacto en la calidad de vida de estas personas, ya que el área que se encuentra más afectada es el bienestar social ya que al perder el cabello las personas comienzan a quedarse en sus casas, a aislarse de sus relaciones familiares y sociales, generalmente no cumplen con sus funciones laborales, se pierde la atracción y el deseo sexual producto de sentirse menos “atractivos””, explica la psicóloga María Carla Cardoso y agrega que a nivel psicológico “se ven afectadas todas las esferas de la vida de estas personas por lo que se podría decir que condiciona negativamente al paciente.”

 

 

Precio versus valor

¿Cuánto sale una peluca de cabello natural? Para una cabellera con corte tipo carré los precios arrancan a partir de los $3.000.- para las líneas mas económicas. Los precios varían según color del pelo, cantidad de filamentos y longitud. De acuerdo a estas variables, este accesorio puede alcanzar cifras que superan los $20.000.- En el caso de las pelucas sintéticas, los costos son más accesibles: oscilan entre $2.500 y $6.000.- pero su calidad y duración es considerablemente menor que las de cabello natural.

¿Cuánto vale la voluntad de donar el cabello? En una persona sana, el pelo crece entre 12 y 15 centímetros al año. Para la confección de una peluca se necesita un cabello cuya extensión alcance los 25 centímetros: esto significa que en apenas un año y medio, una persona en condiciones saludables ya produjo lo necesario para confeccionar una peluca de una paciente que  recién volverá a ver el crecimiento del cabello una vez finalizado el tratamiento.

“Para quienes reciben una Peluca gratuita la satisfacción es por partida doble, porque saben que un grupo de personas que no conocen dieron algo de si mismos para hacer algo muy preciado para un desconocido. Esa es la verdadera solidaridad, desde el anonimato y para desconocidos” detalla Daniela Mangini que recibe para el banco de pelucas donaciones de distintos puntos del país

“El préstamo de la peluca se hace con el compromiso de devolverla una vez que ya no se use, y asi se hace una cadena de favores, ya que se vuelve a entregar a otra persona y la rueda no deja de girar. Nunca sabemos quién es el más beneficiado, si quien recibe la peluca, que tiene un accesorio que hace su tratamiento más llevadero, o quien dio su pelo, que hizo un acto de un valor incalculable”

 

 

La clave: integridad física y emocional

Las consecuencias de un tratamiento contra el cáncer varian de persona a persona del mismo modo que la manera de atravesar la situación. Todo estará sujeto al paciente, tipo de personalidad, mecanismos de afrontamiento e incluso su red de apoyo. Sin embargo, esta comprobado que cuanto menos se perciben los impactos de la quimioterapia, se sostiene la idea de integridad corporal que influye de manera positiva en la asimilación del proceso combativo: si la paciente se siente bien desde lo estético, posteriormente esto se traduce en beneficios de la calidad de vida.




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