El “túnel de los solteros”, una historia enterrada en Mar del Plata

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El 3 de mayo de 1974, operarios de Obras Sanitarias que realizaban una excavación en la zona de Buenos Aires y Rivadavia –frente al Casino Central- descubrieron un túnel. La foto de la izquierda corresponde a ese hallazgo, que en principio causó desconcierto. 


Los conocedores de la historia marplatense pronto aportaron su voz esclarecedora: ese pasadizo y otro de ubicación incierta pertenecían al legendario Bristol Hotel, que con esplendor menguante funcionó desde 1888 hasta 1945.

El establecimiento –albergue original de la aristocracia veraneante- tuvo tres núcleos edilicios. Los dormitorios funcionaban en la manzana comprendida por San Martín, Rivadavia, Corrientes y Entre Ríos. Su lujoso comedor y salón de fiestas estaba donde hoy se encuentra el edificio Bristol Center. Y luego se le sumó otro anexo de dormitorios en la manzana triangular de Buenos Aires, Belgrano y Boulevard Marítimo, hoy Plazoleta de las Provincias. Esos tres núcleos estaban conectados por dos túneles que alimentaron leyendas.

El descubrimiento de 1974 desempolvó los mitos y así “nos enteramos” que los túneles eran “exclusivos para solteros” y posibilitaban el tránsito discreto de damas hacia sus habitaciones, muchas veces bajo promesa remuneratoria.

En Mar del Plata aún podemos encontrar vecinos que dan por cierta esta historia. Muchos dicen haberla escuchado de padres o abuelos que trabajaron en el mítico hotel.

Llamativamente, el relato se ajusta a las rigurosas pantallas morales de la época, sugiriendo que solamente los solteros estaban habilitados para incurrir en estas aventuras subterráneas.

Más allá de la creencia, es evidente que los túneles cumplían otras funciones, como el tránsito del personal de servicio o el de los mismos huéspedes que debían desplazarse desde los dormitorios al comedor en días de lluvia.

Quienes inspeccionaron el túnel en 1974 dejaron constancia de sus paredes de ladrillo pintadas a la cal de color amarillo y de sus pisos de mosaico italiano. Pese a su buen estado de conservación, la Municipalidad decidió volver a clausurarlo porque la falta de espacio y de ventilación impedían su utilización pública. De modo que allí está, sepultado, junto a uno de los mitos de la antigua Mar del Plata.

Nota extraída del facebook de Gustavo Visciarelli




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