El Recuerdo del Marplatense Raúl Longhi de Diego Maradona en Barcelona

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Raúl Longhi es un futbolista marplatense radicado en Barcelona que en la época que Maradona jugó en el Barza él jugaba para el Español. Aquì lo recuerda en un reportaje realizado por un medio catalán con motivo del cuempleaños 60 de Diego.

Cuando Maradona hacía barbacoas en el salón de su mansión de Pedralbes

El Pelusa cumple 60 años este 30 de octubre: hablamos con sus compañeros y amigos durante sus años en el Barça. Todos le recuerdan como un chaval sencillo y humilde

Foto: Diego Armando Maradona, con la camiseta del Barça. (Cordon Press)


«Maradona está vivo gracias a la pelota, y espero que dentro de 10 años me llames de nuevo para hablar de Diego y su 70 cumpleaños como hablamos hoy de los 60, se merece vivir cien años, lo adoro, siempre fue un amigo especial para mí». Habla Franciso José ‘Lobo’ Carrasco, mito del fútbol español, compañero de vestuario de Diego Armando Maradona en el Barça en los 80. El Pelusa cumple 60 este 30 de octubre y el Lobo nos habla de algo sagrado, de una amistad que está por encima de todo.

Mantienen contacto, dice que el argentino está muy bien, y quiere recordar al mejor Maradona, una versión que destacan todos quienes le conocen o le conocieron durante sus años catalanes, dos temporadas llenas de fiestas, amigos, discotecas y algún accidente. Maradona no logró el éxito esperado en parte, aseguran, por su círculo, casi todos llegados de Argentina con él. Aquel chico humilde, generoso, buena persona, combatiente, como lo recuerdan sus amigos, es alguien con una inseguridad que pocas veces asoma cuando lo vemos. Aunque en la intimidad, nos destacan, sigue siendo el mismo.

Diego Armando Maradona, en 2009 en el Camp Nou. (EFE)

“Es y ha sido siempre un tipo sencillo, un chico de barrio que vive como tal”. Cuando Josep Maria Minguella conoció a Maradona, en Buenos Aires, el Pelusa tenía 17 años. “Era muy tímido, bajaba la mirada cuando le hablabas -recuerda- y así siguió cuando conseguí que fichara por el Barcelona: introvertido, inseguro, siempre fue así, incluso ahora, a pesar de todo”. Minguella era representante de futbolistas y estaba en Argentina en el 76-77 oteando jugadores cuando se topó con Diego Armando Maradona. Se obsesionó por que fichara por el FC Barcelona y lo logró años después, en 1982.


«Fuera de su hábitat»

“El día de su presentación -evoca Pichi Alonso, compañero de vestuario del argentino en el Barça-, nos fuimos de pretemporada a Andorra. Nos sentamos juntos en el autocar, le pregunté por sus cosas y recuerdo a un chiquillo que no sabía bien dónde había ido a parar, pelín asustado; fueron pasando los días, las semanas, y seguía igual, no era una chaval preparado para ser un líder, además sentía mucha nostalgia de su país. Estaba fuera de su hábitat natural, por eso se trajo a sus amigos y por eso nunca estaba solo”.

Maradona y su enorme grupo de amigos, familiares, chicas… En aquellos años, Maradona ya salía con Claudia Villafañe, con quien se casó en 1989 y es la madre de sus hijos, una mujer que sigue al pie del cañón pese a los grandes enfrentamientos que han tenido a lo largo de la vida. Con ella también se trasladaron a Barcelona sus padres y los padres del Pelusa.

Diego Maradona, junto a su exmujer, Claudia Villafañe, en 2008. (EFE)

“Cuando se mudó a una mansión en Pedralbes, por la calle Panamá, nos invitó a toda la plantilla a un asado -relata Alonso-. Cuál fue nuestra sorpresa cuando entramos en la casa y vimos que había unas 20 o 25 personas allí metidas. Amigos, primos, la novia… Llegué a la conclusión de que allí comían, bebían y vivían a costa de Diego Armando Maradona. Era poco extrovertido y excesivamente joven para la época, tenía 21 años, por eso se llevó a sus amigos”.

Películas de Funes

“Lo del grupo de amigos y familia era increíble -ríe Minguella-. Cuando viajaba con el equipo, no salía de su habitación, solo estaba cómodo con su entorno, recuerdo ir a su casa, a cualquier hora, y siempre había gente allí, veían pelis de Funes de madrugada, reían, hacían chistes, era entonces cuando Diego estaba a gusto”.

El promotor inmobiliario encargado de la casa a su marcha, un empresario que prefiere no dar su nombre, nos cuenta: «Cuando fuimos a revisar la casa, estaba hecha un desastre, hasta tenía el techo negro de las barbacoas que habían hecho dentro porque fuera tenían frío”.

Diego Armando Maradona fuma un puro en Cuba. (Reuters)

Asados, piscina, tenis, Casa Maradona era una vivienda en la que la fiesta era continua. Unas fiestas que pasaron factura al jugador, quien sufrió una hepatitis de la que muchos han llegado a decir en varios reportajes televisivos que fue una enfermedad venérea. Minguella nos subraya entre risas que él no lo sabe, que podría ser. Y narra que vivía “en una mansión en la zona más cara de la ciudad, con una enorme salón y un comedor con una mesa gigantesca en la que siempre había alguien comiendo”.

El clan Maradona

Ese grupo con el que vivía el astro se hizo famoso en las noches barcelonesas: les bautizaron como el clan Maradona. Él entrenaba y sus amigos salían de fiesta, casi cada noche estaban en la discoteca Up&Down, la más elitista de aquella época, noches en las que Maradona también participaba a menudo. “Cuando llegó a Barcelona, su amigo y mánager, Jorge Cysterzpiler, me llamó, el Diego quería quedar conmigo, así que lo llevé a ver el Trofeo Ciutat de Barcelona que jugaba El Espanyol, donde yo estaba en aquella época”, rememora Raúl Longhi, futbolista argentino afincado en Barcelona desde hace décadas.

Guarda con devoción algunas fotos de esos años: “Cuando iba a su casa para un asado, siempre había gente allí, Diego nunca estaba solo, lo acompañaban unas 20 o 25 personas”. Es un clásico en todas las respuestas, un mantra que se repite: “Diego nunca estaba solo, era un chico muy afectuoso, muy auténtico, natural, agradable, era de orígenes muy humildes y, pese a ser tan conocido, mantuvo esa humildad y me lo ha demostrado siempre”.

Raúl Longhi y Diego Armando Maradona. (Archivo personal)


Maradona se trajo a sus amigos de Argentina y creó un grupo con otros argentinos afincados aquí, quienes le guiaban y le ayudaban a situarse. Era muy joven y no había salido nunca de su casa. “Iniciamos una relación amistosa, con respeto y cariño, alguna vez, pocas en mi caso, coincidimos de fiesta en el Up&Down, pero, sobre todo, cenábamos en la pizzería Corrientes 348, que era su favorita”.

Pizza y asado

Jorge Vallejos, propietario de aquella pizzería, nos cuenta que Diego siempre iba acompañado de su familia: “Era un buen chico, pero tuvo mala suerte aquí, primero la hepatitis, después de la lesión que le rompió el tendón de Aquiles, para los argentinos que vivimos aquí fue un desastre no poder ver su mejor versión”. Maradona iba a la pizzería, en la zona de Mandri, después de los partidos y para celebrar cumpleaños. “Le gustaba la pizza pero sobre todo los asados -dice con cierta melancolía-. Venía con su familia y con los amigos, su problema fue que de toda la gente que le rodeaba le quería el 90%, que es mucho, pero ese 10%…”. Problemas que sus amigos citan por encima: “Hablé ayer con su hermano y me dijo que está muy bien después de tantos problemitas, que le preocupa el coronavirus y sabe que se tiene que cuidar, en eso está ahora”.

Foto dedicada por Maradona a Raúl Longhi. (Archivo personal)

Longhi y Vallejos conocieron a un mito y destacan a la persona. Todos lo hacen. Todos a quienes hemos preguntado por Maradona coinciden en eso, en hablar de “un chaval normal”, nos apunta Minguella, “todos tenían feeling con él, jamás tuvo un enfrentamiento, y seguramente esa es la clave de su enorme éxito. Eso y su fútbol, claro”.

Vestuario y amistad

‘Lobo’ Carrasco, quien le dedicó un capítulo de su libro ‘Regate y propina’ (T&B Editores, 2011), se acuerda de momentos especiales, gestos del Pelusa que “lo dicen todo”. “Como aquella vez, cuando tras un partido, a Maradona le dieron una prima y me pide -yo compartía siempre habitación con él- que avise al resto del equipo. ¿Sabes qué hizo? ¡Repartió el dinero entre todos! Eso no lo hace nadie…”.

Francisco José ‘Lobo’ Carrasco, con libros sobre Maradona. (EFE)

Quien se muestra menos benevolente es Pichi Alonso: “Maradona tocó techo, esa sensación de que lo has conseguido todo, que estás ya por encima, su entorno y las drogas no ayudaron. Ha vivido mal acostumbrado por ese entorno que te cuento, gente que no le ha puesto los pies en el suelo, que le han dicho que es el mejor, que es Dios, y así ha acabado”.

Minguella ha seguido en contacto con Maradona y no puede dejar de recordar una visita que le hizo a Nápoles, a donde se fue tras su paso por el Barça: “Aquello era algo fuera de lo normal, fue una explosión de popularidad extraordinaria, la desgracia es que allí se enganchó a la droga, pero aun así, sigue siendo un elemento con mucha personalidad, a pesar de sus excentricidades”.




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