El «Pato» una leyenda

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El inolvidable José Omar Pastoriza estaría cumpliendo 78 años

El notable José Omar Pastoriza, leyenda del fútbol argentino entre los 60 y 90 desde su debut en Primera, Colón de Santa Fe, Primera B. cuando lo fue a buscar Néstor Rossi para River y no pudo ser, estaría cumpliendo 78 años.

Destacado futbolista «de buen pié», el «5» clásico, 1.83 de estatura, erguido, típico «caudillo» heredero de «Pipo» Rossi, contemporáneo de Ubaldo Rattín el «5» de Boca, Pastoriza llego a Racing´64. Cuando Rossi lo fue a buscar. De nuevo.

Su perfil excedió largamente la condición de futbolista de galera y bastón. De dominio de pelota, pegada en media distancia. Estratega destacado en Independiente cuando la transferencia inusitada, de Racing al «rojo» en el 66. Consagrado estratega.

Hace medio siglo no se conocía tanto un dato clave para lo que ocurrió en el 71: Pastoriza era peronista. De cuño. Su estilo de consejero, buen compañero, jefe, lo hizo titular en Agremiados, votado por los capitanes.

La huelga de futbolistas orientada por el «Pato», con otros líderes, José Perico Pérez y Daniel Onega, River; Silvio Marzolini y Rubén Suñé, Boca; Victorio Cocco y Carlos Veglio, San Lorenzo y Carlos Della Savia con Juan Carlos Touriño, Quilmes, cambió la historia.

Las relaciones políticas en pleno escenario antesala a la vuelta de Juan Domingo Perón al país, favorecieron al titular de Agremiados. Intervino el Ministerio de Trabajo y al cabo los futbolistas alcanzaron el Estatuto pretendido.

Otra huelga en agosto del 75 reprodujo la fuerza del gremio y dejó instalada para siempre la ascendencia de Pastoriza en el movimiento de futbolistas.

Igual, a 1948- 49 Adolfo Pedernera, entonces en Atlanta, luego de su ciclo glorioso en River; José Basso, ilustre defensor de San Lorenzo; Fernando Bello, «1» de Independiente y el arquero peruano José Soriano, River, primera acción de fuerza.

En el 71 Pastoriza alcanzó la gloria como futbolista y gremialista. Lo eligieron «el jugador del año» aunque el costo resultó grande. Los dirigentes no perdonaron. El «Pato» se fue a Francia. A jugar en el Mónaco

La represalia alcanzó en River al arquero «Perico» Pérez, Daniel Onega debió ir a préstamo a Racing -siendo el cerebro en el ataque en River- Marzolini y Suñé se fueron de Boca. Silvio dejó el fútbol con 32 años. El «Chapa» recaló en Huracán.

En el 76 Julio Grondona, hombre fuerte en Independiente y jefe en la AFA. lo fue a buscar para el «rojo». La vuelta de Pastoriza como DT. produjo otro ciclo glorioso El «rojo» disputó todo con Boca y River. Entre 1977 y 1980.

En enero del 78, Córdoba, Barrio Jardín, Independiente alcanzó la mayor hazaña que recuerde el fútbol argentino. Con ocho jugadores empató al poderoso Talleres de Roberto Saporiti, antes Rubén Bravo. Un gol de novela con doble «pared».

A la ida en Avellaneda terminaron uno a uno. Talleres tenía varios en la selección de César Menotti. El jujeño Daniel Valencia, el conductor Luis «Hacha» Ludueña y el defensor Miguel Angel Oviedo. Para el DT. un «comodín» que no jugó mucho.

El empate lo dejaba bien al popular equipo de la «T» que en el 74 llevado por Angel Labruna había causado sensación en el fútbol grande. Luego el ciclo lo siguieron Pedernera y Rubén Bravo. El «Sapo» heredó un gran equipo.

El rápido Angel Boccanelli, puntero derecho de Talleres, estando la revancha uno a uno, otra vez, convirtió un gol viciado por una mano y probable offside. El árbitro Roberto Barreiro convalidó. Estaba lejos la llegada del VAR.

El plantel «rojo», jugadores de notable temperamento, enfureció. Varios se le fueron encima a Barreiro. Faltaba media hora. Independiente quedó con ocho. Enzo Trossero, Omar Larrosa y el formoseño Rubén Galván, afuera. Mundialistas después.

La leyenda ubica al DT. Pastoriza mandando dentro de la cancha. Algunos se querían ir. Otros fuera de sí. Mandó a Hugo Villaverde, el 2 tiempista, notable recuperación, a jugar «achicando» con la ley del «offside». Un terreno «no alargado»

Metió a Mariano Biondi y la vuelta de Ricardo Bertoni, aún no totalmente recuperado de un desgarro. Planteó un partido de ocho contra ocho. Los tres que sobraban de Talleres, el arquero y dos defensores. Sin rivales, cerca.

El «Negro» Villaverde hizo caer cinco veces en «orsai» a Boccanelli, veloz, pero a veces «ciego». Saporiti a los gritos desde el costado, para que triangularan. La T no hacía la diferencia.

Faltando seis minutos, doble «pared» para la historia. Participación del «Chiquito» Biondi, gloria de Temperley -fallecido hace algo más de dos años- primero con Bertoni y luego con el genio Ricardo Bochini. El «Bocha» cayéndose empató.

El 2 a 2 dejaba al «rojo» campeón de visitante. Pastoriza saltó otra vez a la cancha. Los abrazos se llenaron de lágrimas en casi todos. La gente que había viajado desde Avellaneda, no podía creer lo que veía. Una hazaña inolvidable.

«Gracias Señor Pastoriza … Por todo los que nos das» la hinchada inauguró un himno en el Metropolitano del 78. Eduardo Sacheri todavía no tenía fama como escritor, pero algunos piensan que ayudó desde la tribuna con la letra.

En cada instante, Racing y su hinchada en el 66, en homenaje a Juan José Pizzuti, legendario futbolista y DT. «Y ya lo ve. Y ya lo ve… Es el equipo de José». O ahora en River, Marcelo Gallardo… «Muñeeeco… Muñeeeeco». El «rojo» tuvo al «Pato».

En los 80 dirigió a Millonarios de Bogotá. Otra anécdota lo pone más arriba. El Loco Elio Montaño en Ecuador, DT del Cuenca. Los ecuatorianos lo echaron en la tercera derrota. El dueño del hotel le puso la valija en la puerta. El club no lo quiso pagar.

«Pato -llamado telefónico desde Ecuador- soy Montaño. Estoy en la ruina. Me echaron del Deportivo Cuenca. No cobré y estoy varado», llamado desesperado. Un SOS. del ex 9 de Ñuls, Boca, Huracán. Otro reconocido peronista. De cuño.

«Loco querido, pero ¿ qué hacés en Cuenca ?. Andá a la compañía VIASA. te mando el pasaje con el «Tuerto» (Ramón) Adorno. Te venís a Bogotá. Nos falta un buen cocinero», respuesta de Pastoriza

Montaño idolatró al «Pato». Cuando tras pasar entre las montañas entre Medellín y Bogotá en el aeropuerto lo esperaba otro de «la banda»: el ex wing Cirrincione, otro ayudante de campo del increible Pastoriza.

Horacio Cirrincione ex Los Andes e Independiente virtual chofer de un grupo que en una enorme residencia en las afueras de Bogotá lo puso al tanto a Montaño de lo que vendría. Otro dato: Millonarios puntero del torneo con Pastoriza DT.

«Muchachos, el querido Loco Montaño está con nosotros -discurso del ex titular de Agremiados a un grupo de argentinos reunidos; del club y rivales- lo tendremos un tiempo. Elio es amigo, peronista, ex goleador de lujo y enorme cocinero», dijo.

Montaño falleció hace poco a los 87 años, terminó «cajero» de dos pizzerías del «Pato» (la Gata Alegría) en Santa Fe y Ayacucho y Av. Independencia casi Pichincha en el Centro y La Balvanera, respectivamente, de Capital Federal

Antes, 1983, ida a la gran ciudad (Bogotá) Montaño y Cirrincione viajaron para hacer compras. Se venían «los asados» de Pastoriza. Dinero en un «monedero». De regreso, Elio Rubén, ya cocinero, descubre algo en un bolsillo secreto.

Millonarios había ganado. El resto tenía fecha. Doce comensales. Montaño en la cocina lo llama aparte a Pastoriza. «Pato en otro bolsillo había cinco mil dólares. En un bollo, acá lo tenés», dijo.

«No Loco querido, ése dinero es para vos. Para arreglar los líos que tendrás en Buenos Aires cuando volvamos. Tu ex mujer y tu hijo. Guardalos que los vas a necesitar», refirió Pastoriza.

En el 84 volvió a Independiente y ganaron todo. Copa Libertadores y la gran final contra el Liverpool en el Mundial de Interclubes. Bochini su fetiche. Pastoriza no entendía por qué no había jugado el «Bocha» el Mundial 78.

En el 87 Menotti renunció en Boca y el club de la Ribera fue a buscar al Pato. Estuvo una temporada. Su vuelta a Independiente se repitió cuatro veces.

En el 2003 vivió lo peor: en un accidente doméstico falleció su nietita Emilia Karina hija de Pastoriza radicada en Rosario, cuna del «Pato» con su marido, un matrimonio joven, tendía ropa en una terraza. Dos niñas jugaban en una pileta tipo «Pelopincho». La mayor de cuatro o cinco años. La pequeña, dos años. Poca agua en la pileta chica. Cayó la niña menor. Se golpeó. En un descuido se ahogó en diez centímetros de agua. Pastoriza no se repuso. Estaba dirigiendo Talleres. Cuando lo informaron sufrió como amnesia. Perdió la vista unos segundos. Nunca se repuso del impacto.

Murió de un síncope en 2004. Tenía 62 años. Poco antes en un encuentro casual con el autor de éstas líneas -desde 1980 teníamos amistad por vecinos en zona del Once- se produjo un diálogo

» ¡ Hola Pato, qué alegría !» el cronista. «Sé que estás bien en el Senado con tus cosas» respondió el protagonista de ésta historia. De pronto, sacó un papelito de un bolsillo y espetó:

«Escuchame vos que estás con Duhalde, ex Presidente de la Nación en la transición, no podrás meterlos en los planes de «Jefes y Jefas del hogar» a dos que están mal» describió

¿ Te acordás de Perfecto Rodríguez, estaba en Chacarita. El otro el «Negro» Belén, la querida «Bruja» Ñuls y Racing, en Rosario ?» indagó. Ya habían pasado 20 años de su tiempo en Agremiados pero seguía siendo el mejor de todos.

Estaría cumpliendo 78 años. Una gran pena. Va el recuerdo con una imagen de Pastoriza: alto, espigado, mirada larga, ganador. Volteado por una desgracia. El final con un mensaje: «Pato, estarás siempre en la memoria de los tuyos».




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