EL Pasado en Peligro

37

Por Pablo Salom Pita – Trabajo especial para DeporTEA Mar del Plata

Con 88 años, desde su silla de ruedas, el arquitecto marplatense Roberto Cova tiene dificultades para recordar cronológicamente su vida, pero sus ojos se iluminan con nostalgia cuando alguna memoria lo invade y, cuando eso sucede, la juventud parece volverle al alma.

Conocido popularmente como “el hombre que recuerda todo” debido al conocimiento que guarda de la historia de Mar del Plata, considera que se valora poco el patrimonio cultural y que “han hecho de todo para destrozarlo”.

El primer paso para la deconstrucción del patrimonio marplatense, según indica Cova, fue en 1950 cuando apareció la Ley de Propiedad Horizontal, que llevó a la demolición de los chalets de la Loma, construidos por arquitectos provenientes de Europa o argentinos que estudiaron en el exterior. También corrió la misma suerte la Rambla Bristol de mampostería con diseño belga, donde alguna vez paseó la poeta argentina Alfonsina Storni.

 

 

Antes de que comenzara a regir la nueva Ley, había pocos edificios altos: “Uno era el Club Mar del Plata, con cuatro pisos principales y entrepisos. Una casa de la calle Corrientes entre Luro y San Martín que tenía cinco pisos, con ascensor, hecha en 1901, y también el hotel Regina en San Martín y Córdoba donde hoy se encuentra la Fonte D’Oro, que tenía como cinco pisos”. La memoria de Cova no falla en este caso.

Su “guerra” es contra los empresarios que decidieron destrozar decenas de chalets de la década del ’40 con la idea de “crear edificios que generaran la falsa sensación de estar cerca del mar”, relata visiblemente furioso.

Desde sus inicios en la arquitectura, ayudó con la difusión de su obra e investigaciones a consolidad la identidad cultural de Mar del Plata. Fue miembro fundador del Gabinete de Estudios Históricos Regionales y tuvo el mismo

rol en la creación de la Asociación Marplatense de Arquitectos Docente. La suma de todos estos trabajos, sumado a las investigaciones que hizo durante años, lo convirtieron en la memoria viva de “la Feliz”.

Según su criterio, se hace poco “por conocer y promocionar la historia de la ciudad”. Los lugares donde debería suceder esto, los museos, “ya no tienen encima el trabajo que antes requerían. Muchos están obsoletos, en malas condiciones y eso tiene una fuerte incidencia en que la gente no quiera ir a recorrerlos”, explica Cova.

Es por eso que, ante la situación evidente de abandono, el arquitecto donó su vivienda de la calle 14 de Julio y Bolívar, a metros de la Plaza Peralta Ramos y la Avenida Colón, para que sea una Casa Museo. “Hay cientos de cosas en este lugar que podrían aportar a conocer más sobre la historia de esta bella ciudad que es Mar del Plata, y este es mi humilde aporte para que eso sea posible. Espero que el Colegio de Arquitectos de la Provincia –actual dueña del patrimonio- pueda aprovechar lo que hay aquí”.

Su espíritu investigativo y romántico continúa vivo, pero el miedo lo invade todas las noches. Teme que, cuando el ya no esté, el pasado de la ciudad sea cada vez más difícil de recordar. “Quedamos pocos de los que realmente conocemos la historia de esta hermosa ciudad”, asegura convencido.

La realidad recrudece con el paso del tiempo: Mar del Plata es una ciudad con una amplia riqueza social, cultural y deportiva. Los hombres como Roberto Cova son quienes verdaderamente se comprometen en que la historia no quede cruelmente en el olvido.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com