Por: Juan Carlos Morales
El estadio «José María Minella» inaugurado en 1978 para el Mundial de fútbol es para los marplatenses un grato recuerdo que ha perdido grandes competencias. Debido a su deterioro ya no es una opción para los principales acontecimientos como fueron los Panamericanos, el duelo Europa-América del 2003 con Argentina- Dinamarca enfrentados ante una multitud con Maradona en cancha, los torneos de verano o el Mundial Juvenil del 2001 o los Preolímpicos o la selección de Menotti y Passarella con base en la Villa Marista.
La realidad es inevitable. Solo alberga a Aldosivi y Alvarado en la primera nacional , la final del fútbol local y poco más. Luego de 45 años de construido, es necesario actualizarlo y ponerlo en condiciones para recuperar la plaza perdida. El tema, más ahora, pasa por la cifra a desembolsar. Tan millonaria como indefinida. La solución no parece factible.
El presupuesto municipal no alcanza y la intervención privada nos pone ante un riesgo. Por un lado ceder el sentido de pertenencia, por otro que nadie quiere hoy hacerse cargo porque no sabe realmente cuánto debe invertir .
Así como en la década del noventa asistimos con dolor a la pérdida del emblemático Estadio General San Martín, a fines del 2023 contemplamos que es necesario actuar para regresar a épocas doradas y que el Minella sea el escenario ansiado por quienes definen los principales eventos futbolísticos.
En nombre de sucesos históricos como:
El primer gol del Mundial ´78 (Bernard Lacombe),
Los duelos de Boca y River y fuera del fútbol, la noche mágica de Vilas -Borg, el rugby con los más grandes, los recitales de Queen, Joan Manuel Serrat, Julio Iglesias, el «Puma» Rodriguez, Rod Stewart. En una palabra volver a que sea una postal orgullosa de Mar del Plata y no un «elefante blanco» como al principio se suponía.Pero como está ahora, no.
