El Maravilloso mundo del Deporte

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Aquellos que supimos vivir los Juegos Panamericanos de 1995 en Mar del Plata sabemos lo que se vive cuando el deporte se compite al más alto nivel y en las más variadas disciplinas. Hoy en Buenos Aires ese espíritu deportivo se siente en cada uno de los escenarios donde se practican los Juegos Olímpicos de la Juventud.

El deporte genera tantas cosas a su alrededor que son muy difíciles de medir matemáticamente cómo le gusta hacerlo a los economistas, sobre todo en Mar del Plata, donde luego de una década de despilfarro, cada billete que se invierte debe tener un propósito o generar un ingreso. ¿Cómo explicarle al actual secretario de economía marplatense  Hernán Mourelle, o al actual Intendente Carlos Arroyo, lo que genera el deporte de alto rendimiento? Es una inversión que vuelve multiplicada en diferentes sectores y a lo largo del tiempo. Recordemos que Mar del Plata fue reconocida en el mundo luego de los Panamericanos.

Ni el más optimista dirgente que generó estos Juegos en Buenos Aires esperaba tanto ambiente en la gente, que hace filas por largas horas para entrar a los diferentes estadios y multiplica los números de raiting en los canales de TV que transmiten las competencias.

Si bien organizar estos Juegos en una ciudad tan grande generó una inversión muy importante, ninguna pauta publicitaria logra llevar el nombre de la ciudad a tantos lugares en todo el mundo. Vincular a Buenos Aires con el deporte de alto nivel y con la juventud es seguramente el gran objetivo, mas allá de todas los demás beneficios vinculados con el turismo, los medios internacionales y de imágen positiva.

Buenos Aires se predispuso de la mejor manera para estos Juegos. Con la credencial de prensa o voluntario te entregan un pase de 4 viajes diarios de subte y la misma credencial te sirve para viajar sin costo por trenes y colectivos todos los días de competencia y en todas las líneas. También hay autos y buses de la organización que transladan deportistas, periodistas, arbitros, dirigentes y volutarios entre las sedes que están dispersas por la gran geografía de la capital porteña.

Mientras en nuestra ciudad no dejan que los clubes, que llevan el nombre de Mar del Plata al más alto nivel deportivo tengan publicidad en los estadios, en Buenos Aires la mirada hacia el deporte es totalmente distinta.

 

 

 

Por Juan Martín Morales




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