Ejercen el derecho de admisión con fines discriminativos

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Milagros trabaja de manera ocasional como voluntaria en primeros auxilios en varios boliches de Mar del Plata, así también en los balnearios que, en temporada de verano, se convierten en el “hogar” de las fiestas electrónicas.

Si bien su oficio no tiene relación alguna con las fuerzas de seguridad y los promotores que operan en dichos lugares, una particularidad le permitió conocer cómo estos empleados usan el derecho de admisión ”con fines discriminatorios“.

“Como es estrictamente necesario estar en contacto con mis compañeros, compartimos los handies (comunicadores) que los guardias y promotores utilizan, así que, cada vez que hablan, yo escucho todo” cuenta.

 

 

 La recurrencia con la que Milagros oye a los agentes discutir sobre quién pasa y quién no “es severa” ”No, no, es muy gorda”, “no tiene gorra de villero (sic ), no pasa”. “dejalas pasar gratis y que hagan presencia en el V.I.P“ , son algunas de las frases que la joven dice escuchar casi siempre que decide prestar sus servicios.

“Como mujer y como persona, es indignante y transmite mucha impatencia. A veces hasta he presenciado como negaban la entrada a hombres y mujeres“, enfatiza visiblemente molesta .

“La empatía es el primer sentimiento que me nació cuando empecé a trabajar ahí”, dice. Un dia, enojada porque en el boliche “Samsara”, ubicado a metros del Parque San Martín, le negaron la entrada a un muchacho por “ser negro (sic)”, Milagros buscó en su celular el número de Defensa del Consumidor, le pidió al muchacho que se acercara, y juntos hicieron la denuncia.

“No sé qué habrá pasado. El chico obviamente se fue triste, uno de sus amigos decidió irse con él después de insultar al guardia”, explica la chica.

 

 

Las anécdotas que Milagros recuerda són numerosas, pero los motivos son siempre los mismos. “Ejercen el derecho de admisión con fines discriminatorios y lastiman a la gente”, consigna y prosigue, “es una realidad triste, por eso ya casi no piso estos lugares. Sus empleados, sus dueños, todos son extremadamente superficiales y es una actitud deplorable” , concluye. 

Mar del Plata es una ciudad que dende de su turismo, en parte proveniente de su vida nocturna. Una vida nocturna selectiva y aislante, que deja en clara evidencia el retroceso social que impera en los boliches de la ciudad




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