Delívery en Cuarentena

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Aplicaciones tecnológicas: ¿un aliado en la cuarentena o un salvavidas ante la urgencia?

En estos días de aislamiento que estamos viviendo, en los que a muchas personas se les dificulta ir por sus necesidades básicas o simplemente desea tomar un helado o enviarle un libro a un amigo las aplicaciones tecnológicas están jugando un rol clave.

¿Inesperado? En lo mas mínimo. Las aplicaciones tecnológicas de delivery o encomiendas crecieron en un 56% en el 2019 y prácticamente dejaron fuera a las formas tradicionales de delivery de comida. A esto en el último tiempo también le sumaron el servicio de encomienda y compras en supermercado, farmacias o más bien lo que uno necesite que le consigan, poniendo en jaque a varios prestadores de estos servicios anteriormente.

Pese a este crecimiento, en Agosto del 2019 la justicia porteña suspendió el funcionamiento de Rappi, Glovo y Pedidos Ya hasta que regularicen y equipen a sus empleados, lo que generó la detención e incautación de las mochilas y bicicletas de varios repartidores. Finalmente, tras varios idas y vueltas se llegó a un acuerdo “parcial” en el uso de estas aplicaciones.

¿Por qué hablamos de algo “parcial”? Esto se debe a que hasta el día de hoy y al igual que como sucede con Uber u otras aplicaciones similares, existe un “vacío legal” que ninguna legislación que tanto en el Convenio Colectivo de Trabajo, así como tampoco en el Código Civil y Comercial logra cerrarlo.
Durante la cuarentena que estamos atravesando los servicios de entrega están jugando un papel clave, ya que una de las pocas excepciones de circulación son la de los de diferentes servicios de envío a domicilio. Dado que los establecimientos gastronómicos pueden ofrecer comida bajo esta modalidad y los repartidores fueron exceptuados del aislamiento obligatorio.

Pensémoslo desde situaciones básicas, una familia que se encuentra cuarentena total desde su casa puede encargar las compras del supermercado, farmacia y otros recursos básicos desde su teléfono, sin ni siquiera tener la necesidad de pagar con dinero ni tener contacto con alguna otra persona. Este es un caso mas llevado al extremo, pero bien podemos pensarlo en alguien que opta por no salir de su casa por precaución ninguno de los días o de personas con discapacidades para desplazarse.

Ahora bien, si lo vemos desde ese lado, sin dudas es de gran ayuda para muchas personas en este momento. Pero ¿quiénes son los que hacen posible que este sistema funcione? Los repartidores. Muchos de ellos ya lo hacen hace varios meses, ya sea como un trabajo fijo o un extra a su sueldo, y otros vieron en este momento la oportunidad de obtener un ingreso ante la falta de trabajo que generó la cuarentena y el freno de la economía, sumado a la alta demanda por parte de los usuarios.

Hoy funcionan en Buenos Aires: Glovo , Pedidos Ya , Rappi y Uber Eats . Todos enviaron mensajes a sus clientes y repartidores indicándoles la nueva reglamentación del gobierno argentino y les hicieron llegar un permiso para poder circular. Sin embargo, ninguno entrega guantes, barbijos o tiene estaciones de higiene para los repartidores, algo elemental para proteger la salud de los trabajadores y de todos los ciudadanos.

Además, las apps implementaron la opción «dejar en la puerta» o «dejar en portería» la entrega de paquetes, aunque esta modalidad sólo está disponible para pedidos realizados con pago online.

Esta emergencia sanitaria deja en situación de vulnerabilidad a todos, pero por otro lado abre una posibilidad de trabajo para el empleo independiente, aunque precarizado, ante la urgencia de muchas personas que perdieron su empleo.

Desde el sector de los repartidores, el ambiente está muy lejos de ser calmo. Los integrantes de la Asociación de Personal de Plataformas (App Sindical) emitieron un comunicado contundente: «Trabajadores y trabajadoras de plataformas digitales no queremos ser héroes ni heroínas, queremos elementos de seguridad, licencias y compensación por cuarentena».

En el documento informan que si bien subió la demanda de los productos, el trabajo cayó, que están arriesgando la salud y que consideran que las plataformas no los protegen. «Quieren que nos comportemos como héroes, pero nos tratan como material descartable», concluyen.

No hay dudas que las aplicaciones tecnológicas llegaron para quedarse, y en situaciones de emergencia como la que estamos atravesando demuestran que son de gran ayuda. Es hora de que, en principio las empresas cuiden a sus trabajadores, quienes día tras día ponen en riesgo su salud por una suma de dinero que no supera los 150 pesos por reparto, dándoles los insumos básicos de higiene. Y, por otra parte, el Estado de una vez por todas debe ocuparse de regularizar la situación de miles de empleados de plataformas, los cuales no tienen donde ampararse ante cualquier conflicto que se les presente. No son héroes, son repartidores.




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