CONMEBOL – Copa Sudamericana – Final – Asunción, Parguay
RACING 3 – 1 CRUZEIRO
Por Juan Carlos Morales:
Pasaron 36 años y la «Academia» festejó un torneo internacional, un sábado y ante el Cruzeiro. Como en la primera edición de la Sudamericana (1988) se consagró ante la escuadra de Belo Horizonte y quién en aquél momento se desempeñaba como central, hoy en Paraguay, fue su entrenador: Gustavo Costas.
El destino quiso que en aquella oportunidad era el técnico, otro ídolo de Racing y también defensor: Alfio Basile, quien surgió a la fama en el inolvidable equipo de José en 1966, en pareja con Roberto Perfumo y con el «Panadero» Díaz de lateral izquierdo. Por eso de «Coco» a Gustavo es como revivir una gran conquista. Ahora fue en Asunción y ganó por 3 a 1. Antes, 2-1 en Avellaneda y 1-1 en Brasil con el recordado gol de Omar Catalán y con el «Pato» Fillol en el arco.
Rememoro perfectamente el pasaje triunfal en Minas Gerais. Nos tocó cubrir el episodio por Radio Rivadavia y junto a Enrique Macaya Marquez. Obviamente con mucha menor concurrencia «Blanquiceleste» pero con la misma pasión y fanatismo.
Lo de hoy en la «olla» arrancó para la fiesta con dos goles y otro mal anulado. Sin embargo en el segundo tiempo , Cruzeiro achicó diferencias y molestó a la escuadra argentina que ganó merecidamente con mayor comodidad con el gol sobre el final del colombiano Roger Martínez. El mayor mérito del nuevo campeón fue su actitud para asumir el partido, la decisión para presionar y vía Salas obligar , por izquierda, al débil fondo mineiro.
Miles de simpatizantes del cuadro de Avellaneda desafiaron el calor (42°grados) y disfrutaron de una tarde inolvidable. La presencia del oriental Ruben Paz (estandarte del conjunto de 1988) y la de Juan Carlos Rulli(1966) portando la copa ,sintetizaron momentos muy especiales.
No faltó tampoco la evocación para Aldosivi. Hubo un jugador de cada escuadra en la final. Villalba , por el vencido, y Roger Martinez por los argentinos.
No creo que Costas hubiera imaginado hace 36 años que sería el conductor de un Racing campeón de la Sudamericana como esa noche. Con Basile tuvieron algo en común: el triunfo fue como un sueño hecho realidad. Los dos vivieron un acontecimiento inolvidable.
