Cuando quemaron la falla valenciana una noche antes

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El versionero popular le echó la culpa a un conocido púgil que esa noche, en el Estadio Bristol, privó de su invicto a un campeón uruguayo, alzándose con una bolsa que empleó para salir de juerga. Prefiero no mencionarlo porque nunca se probó el rumor y porque su ausencia física le impide desmentirlo.

La de 1960 fue la séptima falla que se realizó en la ciudad, o la décimo primera, según como se cuente. Resabio de la Guerra Civil, los valencianos de Mar del Plata se habían dividido en 1956, conformando una Peña por un lado y un Centro por el otro. Hasta que se amigaron, cada uno levantó su monumento fallero e hizo las cremá en fechas distintas, siempre cerca del 19 de marzo, Día de San José, patrono de los carpinteros.

Mar del Plata, como tantas veces, intentaba mostrarse feliz en tiempos borrascosos. El Festival de Cine entraba en su semana final. Los clubes extendían los festejos de carnaval, veinticuatro salas cinematográficas nutrían la cartelera y media docena de propuestas conformaba el menú teatral. Una de ellas, protagonizada por Tato Bores, Vicente Rubino y Marcos Zucker en el teatro Sacoa, tenía un título chispeante: “Pucha que es largo pasar el invierno”. Se refería, huelga aclararlo, a la célebre frase del Ministro Alvaro Alsogaray, que en esos días timoneaba el Plan de Estabilidad y Desarrollo Económico acordado con el FMI y otras entidades internacionales. Con devaluación y salarios diezmados, los principales gremios se declaraban en huelga.

En vísperas de las elecciones legislativas que iban a realizarse el 27 de marzo con el peronismo proscripto, cruentos atentados terroristas conmovieron a la sociedad y acentuaron la presión del generalato sobre el presidente Arturo Frondizi. 

El inicio de la Semana Fallera de 1960 coincidió con el anuncio público del Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado) que legalizó la militarización de los conflictos y puso ante tribunales castrenses a huelguistas y opositores.

Un opulento cocinero era la figura principal del monumento fallero que habían montado en el veredón de la rambla Bristol, ligeramente al norte del Casino. En dos bandejas sostenía los simbólicos males que arderían en la hoguera, incluyendo un micro que representaba las penurias de usar ese medio de transporte en verano.

El legendario José María Más había empleado 7000 kilos de materiales para construir aquella estructura de 11 metros de altura que iba a arder en la noche del 20 de marzo. Pero en la madrugada, cerca de la 1.30, alguien arrojó una botella de bebida alcohólica e inició el incendio. Un grupo de empleados salió del Casino e intentó detener las llamas con arena de la Bristol, pero el intento fue vano. El fuego anticipado se llevó el 70 por ciento del monumento, incluyendo su figura principal.

El hecho conmocionó a los marplatenses y mucho más a los valencianos, que reacondicionaron el monumento como pudieron. Esa noche, cuando Amparito Terrado, Reina del Fuego, le entregó la tea al intendente Teodoro Bronzini, una multitud respondió con un estruendoso y solidario aplauso. Al pie del monumento, un cartel repudiaba el anónimo acto de salvajismo perpetrado la noche anterior. Y advertía: “Pueblo argentino, el año que viene ofreceremos una mejor falla. Valencianos en pie”.-

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La imagen ilustrativa fue enviada al blog Fotos de Familia por Liliana Nieto, que es la nena que aparece posando junto a sus dos hermanos.

Nota extraída del facebook de Gustavo Visciarelli




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