Con miedo a envejecer

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Si hay algo sobre lo que me gusta escribir y que he hecho a lo largo de varias notas, es sobre el avance de la sociedad, del mundo, de nuestro contexto y como eso repercute en el amor, en la tecnología, en la forma de relacionarnos, etc. Hoy vamos a analizar otras de esas aristas, la cual es “envejecer en tiempos de juventud”.

Por ahí te preguntarás ¿Cómo? ¿Envejecer en tiempos de juventud? Pero si eso pasó desde el primer día que existe el ser humano, uno nace, se desarrolla y luego muere. Y es verdad. Pero en esta frase no hablo de eso, hablo del concepto de juventud que está impregnado en la actualidad. En donde para no ser desechable, ser joven es importantísimo.

Pero paremos, antes de seguir con el tema tengo que aclarar (como siempre) que mi bastión teórico-profesional para escribir sobre esto es el psicólogo Fabián Melamed y director del centro Clínica de Familia, quién en esta oportunidad escribió el artículo “Envejecer en los tiempos del fast”.

Ahora sí, sigamos. En el comienzo de su artículo, resumió de manera concreta el objetivo de esta nota: “Qué difícil que uno se vaya volviendo más lento en los tiempos donde la velocidad manda. Qué difícil ponerse más viejo en los tiempos del ‘por siempre joven’. Qué terrible depender en una sociedad que no sabe contener aquello que no quiere mirar.”

Cambia todo cambia decía la canción de Merced Sosa. Y así es. En un mundo globalizado, tecnologizado y evolucionado, las personas más “viejas” son las que hoy en día más sufren las consecuencias de estos cambios, en todos los sentidos.

“La medicina avanzó en sobrevida y la sociedad no sabe muy bien qué hacer con eso. Y eso es mucha gente aislada, sin sentido existencial y muchas veces abandonada o abusada. No confundir la simpática imagen del “abuelito”, que pasan en la tele, con la real de la soledad y el vacío.
Lo viejo hoy se asocia a lo malo. Viejo es lento, con menos funciones, obsoleto, o sea un iPhone 1 con suerte, sino un Nokia 911. O peor aún, un teléfono a disco. Viejo es malo, no sirve. Viejo se tira, trash, doble clic y ya está…no está.
¿Nos volvimos malos? NO. ¿Hay sobrevida mayor a la que podemos incluir? SI. ¿Las normas de vida, el way of life, marca límites? SI. ¿Esos límites excluyen a los mayores? Por supuesto. Fuera de lo discursivo y declamativo…sí, se los excluye. Se habla de los adultos mayores, se crean algunos servicios, se los valora en tanto la luz de la cámara esté encendida, pero luego se quedan solos. La realidad es que nuestros viejos se quedan solos. No se los visita, no se los incluye en el mismísimo contexto básico, la familia.”, destacó Melamed.

Para entender mejor esto, Fabián usó ciertos ejemplos, a lo que destacó: “Una forma engañosa es dar a alguien un lugar excluido, bajo una mirada piadosa, “descanse abuelo, se lo gano” ¿Quién quiere descansar nomas? ¿Ud. quiere vivir mirando el techo?… El ANCIANO TAMPOCO. O la mirada demagógica. Darle al viejo los 10 minutos de relevancia mostrándolo en algún programa o festival. ‘Que grande al abueloooo!’ Un vivo…como si ser adulto mayor fuera una especie de discapacidad intelectual… Darle el bronce entre aplausos de los que nunca lo volverán a ver… Soledad…. Exclusión.”

Ahora sí, ¿Qué hacemos con todo esto ahora? ¿Cuál tiene que ser nuestro rol en la sociedad después de leer esta nota?, bueno, también hay un párrafo para eso. “Partiendo de esta visión, en necesario que hagamos una reflexión con salidas prácticas que apunte rápidamente a reinstaurar a nuestros mayores en lugares útiles y dinámicos. Incluirlos, no es solo darles más plata, (que por supuesto cuenta), es darles un lugar social. Debemos evitar llevarlos hacia un exilio interno, evitar que sea un desterrado de su vida social, un outsider que ya no cuenta. Y hoy en los tiempos de la imagen, lo que no se ve, no existe. El problema es que lo que no existe, si vive, es un problema. Molestia llena de intolerancias y olvidos, de humillaciones y violencia, física y grotesca o sutil y alienante. Es razón de peleas en el ping pong de quien se hace cargo. Esperando la Carroza, ¿recuerda? ¿Ha cambiado algo de lo que denunciaba esa película? NO. Nada cambio, salvo algo que trajo orden a las disputas. Servicios tercerizados. El gran hallazgo social es algo así como “Si Ud. no se lo banca, tranquilo, no sienta culpa, nosotros lo hacemos por Ud. que es no solo igual sino mejor” Mucamas, enfermeras, geriátricos, hospitales de día. Sistemas de cuidados ambulatorios, house, homes u otros nombres en otro idioma para no entender muy bien adonde se los deja. ¿Es malo? NO. Es humano. ¿Somos culpables? En realidad, no. Es culpa social. No podemos hacer nada al respecto entonces. ¡Equivocado! Sí, se puede. Ud. y su familia solamente pueden hacer grandes diferencias. Eso unido a instituciones que pueden ayudar a los fines propuestos: Gente mayor dinámicos entramados socialmente con funciones útiles y productivas, entendiendo que no siempre producir es hacer plata. vejez.”

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