Barrrios de Mar del Plata: El Newbery, de acá para allá

80

Un solo lugar puede ser dos mundos distintos. Las diferencias entre vecinos y vecinas son el paisaje cotidiano de este barrio que ni el municipio termina de interpretar.

Este es el barrio del cual nadie quiere hablar. Porque conviven de la misma manera personas de clase media alta con personas pobres, vulnerables y marginales. Hay manzanas enteras con casas de chapa y veredas decoradas con montañas de gomas usadas, como también hay casas hechas por arquitectos y planos especiales con frentes de piedras muy bellas. Es acá donde autos caros pasan a alta velocidad por calles de tierra, haciendo saltar las piedritas que golpean a los pibes que caminan con las zapatillas rotas y los pantalones descosidos.

El Jorge Newbery es almacenes pequeños, kioscos escondidos que solo los vecinos conocen, las zapatillas colgadas en los cables, los perros sueltos corriendo las motos que pasan fuerte. Sin embargo El Newbery es particular, una misma zona se divide en tres. Con sus delimitaciones marcadas entre Alvarado hasta Libertad y Fermín Errea hasta Juan A. Czetz. Las subdivisiones fueron puestas por sus habitantes: separadas por las avenidas Luro y Colón. Los vecinos tienen sus negocios particulares, sus insignias, sus grafitis en las esquinas. Cruzar una avenida es ir a otro mundo, comprar en otro negocio es una traición.

Pero como toda comunidad, tienen cosas que los unen, está La plaza del Ala, en Belgrano y Calle Canadá, reconocida por tener un monumento de un ala de avión en el centro, donde los niños del Jardín Municipal Nº2 pasan sus recreos e interactúan con las personas que caminan y sacan a pasear a sus mascotas, o con los creyentes que visitan la Parroquia San Marcos, que está justo enfrente.

Los policías de la Comisaría 12, que está en la esquina de Bolívar y Leguizamón, delante de la Escuela Nº21, son los encargados de mantener el orden y la seguridad dentro del barrio. Sin embargo es común verlos hablar, como si nada, con quien robó hace cinco minutos.

Lo más habitual es bajar de un colectivo –que puede ser el 561, 521,522, 511, 512, 512 b, o el 717– y encontrar a alguien bajo los efectos de las drogas. Puede pedir una moneda de buena forma o, en el peor caso, roba.
Un lugar emblemático: El laguito. Un ex descampado convertido por los vecinos en un parque atractivo, con un lago artificial en el medio que se llena cuando llueve. Está ubicado justo entre la orilla de la avenida Luro y Rivadavia y al extremo del barrio entre Juan Cetz y Pigüe. Acá es donde los vecinos disfrutan de un mate observando tanto a los autos que ingresan al barrio como a los que salen. Otro atractivo de este lugar es que se puede comer un choripan o un sanguche de bondiola. Nunca falta un puesto de comida al paso.

A pesar de ser un barrio relativamente nuevo, que se creó por el avance que tuvo de Mar del Plata en los últimos 40 años, es uno de los más grandes. Son alrededor de 270 manzanas, en donde viven más de 15 mil personas de todo tipo de clases sociales.

La gente que predomina es la de menores recursos. Para hacerle frente a la pobreza la sociedad de fomento, que está en Bolivar 9048, creó diversas actividades que ayudan a crecer tanto anímicamente como profesionalmente. En los distintos espacios del edificio hay aulas escolares, una biblioteca creada con donaciones y esfuerzo, hay talleres en los que todavía se enseña plomería, mecánica, poda, costura y taekwondo. También hay un equipo de fútbol barrial, el Atahualpa.

En verano, vecinos de toda la ciudad llegan a esta zona que si no fuera por el Camping Sindicato de Empleados de Comercio y su pileta hermosa muchos no necesitarían conocer. Tal vez porque es parte de los extremos de la ciudad. Nadie se esfuerza por ver los alrededores y tratar de comprender cómo dentro de una misma comunidad se diferencia un sector de otro. Como el ente municipal, que se preocupa más por mantener en condiciones las calles céntricas y no solucionar el problema de las calles de tierra.

En conclusión, es una hermandad de personas reales, es la combinación de los estereotipos más comunes, hay personas que aparentan más de lo que realmente son y otras que simplemente salen con lo único que tienen a mano. Una sociedad sin tantas vueltas y no una pantalla como la zona Güemes, que solo quiere parecer perfecta ante la mirada del turista.

Por Sasha Maviglia

3° Año Periodismo Gráfico

DeporTEA Mar del Plata




One thought on “Barrrios de Mar del Plata: El Newbery, de acá para allá

  1. AvatarXAM

    Excelente nota, desprovista de partidismo y bronca, realmente objetiva que denota una importante calidad humana de quien la escribe y describe. Informa, sin opinar. Resalta las instituciones formadoras de comunidades. En definitiva, una pluma que seguramente será notoria.

    Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com