Alvarado, la Gloria y el Escándalo

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Con un final accidentado, Alvarado coronó en el Estadio José María Minella su ascenso al campeonato Nacional B de Fútbol. Cuando le ganaba 1-0 a San Jorge de Tucumán en la final del reducido del Regional «A» y apenas habían transcurrido unos minutos del periodo complementario, los norteños decidieron, en desacuerdo con los fallos del arbitro Adrián Franklin de la Liga Santafesina que ya los había dejado con nueve hombres, sentarse  en la cancha y resolvieron no seguir compitiendo.

Más allá de lo que resuelva el Consejo Federal de la A.F.A. no hay dudas que el equipo marplatense, acompañado por una multitud en el escenario mundialista, logró su objetivo.

Apelando a la memoria, este caso se puede emparentar con el que ocurrió en la ultima fecha del campeonato de Primera División de 1963, la tarde que Independiente de Avellaneda se coronó campeón en su cancha y ante San Lorenzo de Almagro. El encuentro lo ganó el «rojo» por 9 a l, tras una ventaja parcial del «ciclón» por uno a cero con gol de Héctor Rodolfo Veira.Brusquedades de Navarro , sobre el «Bambino» que  dejaron al perdedor con 10 hombres (entonces no había posibilidad de cambios) y un penal claro  en perjuicio de Victorio Casa , sin penalización del juez Velarde enardecieron a los «Gauchos de Boedo. » Poco después hubo un codazo de Rolan al paraguayo Eladio Zarate que tampoco encontró eco en el arbitro. Enseguida igualó Savoy y sobre el cierre de la primera etapa, de penal, estableció el 2-1 que originó la expulsión del zaguero José Rafael Albrecht.

Con 9 jugadores, los «santos» arrancaron el segundo tiempo y rapidamente Telch debió dejar el campo por infracción dura de Rolan. A partir de ese momento y como abierto repudio contra el encargado de administrar justicia, los futbolistas de la visita adoptaron una actitud pasiva. El arquero Irusta no se esforzaba en detener la pelota cuando era dirigida hacia su valla y el volante Oscar «Coco» Rossi produjo la nota insolita de convertir un gol intencional contra su propio arco. El «azulgrana» concluyó el encuentro con seis jugadores y aplaudiendo las jugadas rivales, mientras se quedaban parados o sentados en la cancha. 


Más lejos en el tiempo, en 1933, Gimnasia y Esgrima La Plata , disconforme con el arbitraje de Rojo Miró, frente a San Lorenzo de Almagro  adoptó la histórica actitud de sentarse en la cancha como señal de protesta. Perdieron siete a uno y hay registros gráficos de la época, donde se ve al arquero Herrera apoyado contra el palo mirando como le hacen un gol.

Curiosamente el único tanto platense lo convirtió el marplatense José María Minella.La anotación de López generó el entusiasmo del publico de Mataderos y  logró borrar  aquél frustrado intento de 1992 ante Arsenal de Sarandí. Pero también sirvió para recordar grandes figuras del club, como Jorge Mario Olguín (1967), José Rubén Palacios (1968), Julian Zibecchi , Walter Erbiti y tantos más.Mar del Plata vive un año muy especial. Ahora tendrá representante en la Superliga (Aldosivi), el el Nacional «B» (Alvarado) y en el Regional (Circulo Deportivo). El fútbol recupera protagonismo. Que lo aproveche.




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