Acerca de Coca Maggi y los que robaron su primavera

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La joven que aparece a la izquierda de la foto se llamaba María del Carmen Maggi, pero su apodo –Coca- era más vigoroso que su nombre. Este viernes 5 de abril inaugurarán una muestra para recordarla en el ámbito de la comunidad universitaria marplatense.

La foto –fresca, espontánea- fue tomada el Día de la Primavera de 1973, durante un picnic cerca del Faro. El muchacho de remera bordó se llamaba Blas Aurelio Aprile. Faltaban menos de dos años para que Coca fuera secuestrada y asesinada.


La muestra llevará el siguiente título: “María del Carmen Maggi, una fuerza femenina en defensa de la universidad pública”.

Coca tenía 28 años, era licenciada en psicología, docente y decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica, tarea que ejercía ad honorem por propia decisión.

«La policía no la tiene. No entiendo por qué se la llevaron. Es una chica buena que nada tiene que ver con la política», dijo a la prensa su madre, Elena Mussi de Maggi, a pocas horas de que se la llevaran ante sus ojos del domicilio familiar de Maipú 4087.

Ciertamente, Coca no tenía militancia política. Era, sí, una defensora del modelo progresista y gratuito que se había establecido en la Universidad Católica, dependiente del Obispado, a cargo de Eduardo Pironio. Por su parte, la Universidad Provincial era un bastión de la extrema derecha peronista encarnada en la Concentración Nacional Universitaria (CNU). La necesidad de fusionar ambas casas de estudios para su nacionalización confrontó dos proyectos antagónicos. Maggi era la cabeza visible de uno de ellos. Y su figura estaba estrechamente ligada a la del obispo.

El 9 de mayo a las 2.30, la licenciada Maggi fue secuestrada en presencia de sus padres. Entre 12 y 14 hombres de civil que dijeron ser policías, redujeron a la familia a punta de ametralladora y se llevaron a Coca para “hacerle unas preguntas”, según manifestaron. Con estremecedora candidez, el padre de Coca intentó entregarles los medicamentos de su hija, que sufría diabetes. No los aceptaron. El grupo se fue en tres autos.

Pocos recuerdan que la presidenta Isabel Martínez de Perón había llegado pocas horas antes a Mar del Plata para descansar. Y que junto a ella se hallaba José López Rega. Por la mañana, el vicario general de la diócesis, monseñor Hugo Sirotti, se entrevistó con ella en el Hotel Provincial. “Se mostró vivamente interesada y comprometió el esfuerzo oficial. Le mandó saludos a monseñor Pironio y dijo que en su próximo viaje lo visitará”, informó el religioso al salir de la entrevista. Pironio se hallaba asistiendo a un encuentro en Córdoba y tiempo después tuvo que alejarse de la diócesis.

El 23 de marzo de 1976, un día antes del golpe, el cuerpo de Coca apareció semienterrado en Mar Chiquita. Se cree que la mataron la misma noche de su secuestro. En 2016 la Justicia condenó a prisión perpetua por ese y otros hechos al abogado Gustavo Demarchi, Mario Ernesto Durquet y Fernando Alberto Otero. 

La muestra a inaugurarse este viernes 5 de abril está a cargo de la Biblioteca Central, dependiente de la Secretaría Académica de la Universidad Nacional de Mar del Plata y tendrá lugar a partir de las 11 en la sala de exposiciones de la Biblioteca Central, Rodríguez Peña 4046.

Además de recordar la figura de Coca, es una muestra de agradecimiento a sus familiares, por la donación de 2500 publicaciones que constituyeran su biblioteca personal y que hoy se encuentran tutelados en el Fondo Antiguo de la Biblioteca Central.

Nota extraída del facebook de Gustavo Visciarelli




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