El fenómeno de El Niño es la fase cálida de un patrón climático cíclico llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Se caracteriza por un calentamiento inusual de las aguas superficiales en el océano Pacífico ecuatorial central y oriental, lo que debilita los vientos alisios y altera por completo el clima y las lluvias a nivel global.
En la actualidad, los científicos vigilan de cerca el desarrollo de un «Súper Niño», el cual muestra un incremento térmico de hasta +3 °C sobre lo normal y tiene un 63% de probabilidad de convertirse en uno de los episodios más intensos y severos de los últimos 40 años. Su pico máximo de fuerza se proyecta entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
¿Cómo se origina?
Calentamiento oceánico: Las temperaturas superficiales del Pacífico central y oriental superan los valores habituales.
Alteración de vientos: Los vientos alisios se debilitan o invierten, lo que empuja el agua cálida hacia la costa de América del Sur.
Impacto atmosférico: Este calor adicional modifica la presión atmosférica y desvía las corrientes de aire a escala global, alterando los regímenes de lluvia y temperatura.
Efectos principales
Lluvias e inundaciones: Provoca precipitaciones muy superiores a lo normal en la costa pacífica de Sudamérica, el Litoral argentino y otras regiones del Cono Sur.
Sequías: Genera escasez de agua e incendios en zonas de Australia, el sudeste asiático, Indonesia y partes de la Amazonia.
Temperaturas globales: Incrementa la temperatura media del planeta, potenciando los efectos del cambio climático
La diferencia principal radica en que El Niño representa la fase cálida del ciclo climático ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), mientras que La Niña es la fase fría. Ambos fenómenos son extremos opuestos de un mismo ciclo natural en el Océano Pacífico ecuatorial que alteran el clima global.
A continuación, se detallan sus diferencias en origen, comportamiento y sus efectos típicos en la región de Sudamérica:
| Característica | El Niño (Fase Cálida) | La Niña (Fase Fría) |
| Temperatura del mar | Calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. | Enfriamiento anormal de las mismas aguas oceánicas. |
| Vientos Alisios | Se debilitan o cambian de dirección (soplan del oeste hacia el este). | Se fortalecen notablemente (soplan con más fuerza del este hacia el oeste). |
| Lluvias en Argentina/Uruguay | Superiores a lo normal, provocando inundaciones y tormentas severas. | Inferiores a lo normal, provocando sequías prolongadas y escasez hídrica. |
| Clima en el Norte de Sudamérica | Sequías y altas temperaturas (ej. Colombia, Venezuela y Amazonia). | Lluvias intensas e inundaciones en el norte del continente. |
| Efecto térmico global | Tiende a elevar la temperatura media del planeta. | Tiende a refrescar la temperatura media global temporalmente. |
Actualmente nos encontramos en la fase de El Niño, y de acuerdo con los reportes oficiales de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la NOAA, el fenómeno se está intensificando de forma extraordinaria.
Tras dejar atrás una etapa neutra a principios de año, las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial han registrado un calentamiento extremo. Los científicos advierten que este evento posee un 100% de probabilidad de persistir durante los próximos meses y podría consolidarse como uno de los episodios de El Niño más fuertes e intensos de la historia registrada
¿Qué es peor para Argentina, el Niño o la Niña?
Para la macroeconomía argentina, La Niña suele ser considerada peor, debido al impacto devastador que tienen sus sequías prolongadas en la producción agropecuaria. Sin embargo, El Niño es extremadamente dañino para la infraestructura y las poblaciones urbanas, ya que sus lluvias torrenciales provocan inundaciones catastróficas.
La gravedad de cada uno depende del sector desde el que se lo analice:
¿Por qué La Niña es peor para la economía general?
Déficit hídrico masivo: Genera sequías severas que destruyen los rendimientos de la soja, el maíz y el trigo en la región pampeana. Por ejemplo, la histórica sequía provocada por La Niña en la campaña 2022/2023 le costó al país cerca de 20.000 millones de dólares en pérdidas por exportaciones.
Impacto energético y logístico: Disminuye el caudal de los ríos principales, afectando la generación en represas hidroeléctricas y complicando drásticamente la navegabilidad para la exportación de granos a través del Río Paraná.
¿Por qué El Niño es peor a nivel social y de infraestructura?
Inundaciones y pérdidas locales: Produce un exceso severo de precipitaciones en el centro-este del país y la región del Litoral. Las grandes crecidas de los ríos (Paraná, Uruguay y Paraguay) causan evacuaciones masivas, anegamientos de ciudades enteros y destrucción de caminos rurales.
Costo por desastres: En promedio, las inundaciones le cuestan a la Argentina unos 1.000 millones de dólares anuales en daños materiales.
El lado «positivo»: Aunque genera desastres en infraestructura, para el agro de zonas altas suele actuar como un factor positivo, impulsando rendimientos récord (por ejemplo, el rendimiento del maíz puede subir más de un 10% en años Niño).
En resumen, La Niña paraliza el motor económico del país al vaciar las reservas de divisas del Banco Central por la falta de cosechas, mientras que El Niño golpea el tejido social y la infraestructura regional mediante temporales y emergencias hídricas severas.
¿Cuánto dura cada fenómeno?
La duración de cada fenómeno varía en cada ciclo, pero por lo general, La Niña tiende a ser significativamente más larga que El Niño.
Según los datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la NOAA:
El Niño: Por lo general dura entre 9 y 12 meses. En casos excepcionales, los episodios más prolongados pueden llegar a extenderse hasta un máximo de 18 o 20 meses.
La Niña: Suele durar un promedio de 9 meses a un año, pero tiene una alta tendencia a persistir en el tiempo. Es muy común que se extienda durante dos años seguidos e incluso llegar hasta los 3 años de duración (un evento conocido popularmente como «triple episodio»).
¿Cada cuánto tiempo aparecen?
Ambos fenómenos se alternan de manera irregular dentro del ciclo global ENOS (separados a veces por meses o años de «fase neutra»). Todo este ciclo se repite en promedio cada 2 a 7 años.
Tomar algunas precauciones puede ayudarte a estar preparado. Seguí las indicaciones de las autoridades locales y agendá los números locales de Protección Civil, Bomberos y Policía.
Antes de una tormenta:
-Limpiá desagües y sumideros.
-Revisá techos y canaletas.
-Retirá o asegurá objetos que pueda arrastrar el viento.
-Consultá el pronóstico y las alertas de tu zona.
-Si hay una alerta por tormenta:
-Evitá salir si no es necesario.
-Si estás al aire libre, buscá refugio en un lugar seguro.
-No circules por calles anegadas.
-Si ingresa agua a tu casa, cortá el suministro eléctrico.
Para recomendaciones y alertas, verificá los canales oficiales de la Agencia Federal de Emergencias y el Servicio Meteorológico Nacional.
