40 años del ideal

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Cuarenta años de un pasaje fantastico e inolvidable del fútbol argentino. Un 7  de setiembre de 1979, en el Estadio Nacional de Tokio conseguía el Mundial juvenil y era el lanzamiento internacional del más grande: Diego Armando Maradona.

Lo hizo a manos del anterior campeón, la Unión Sovietica (3-1) en la segunda edición del torneo. La primera había sido en Tunez. Junto a Diego  brilló Ramón Díaz, el goleador del certamen con ocho tantos. Sumado a los seis del ex Argentinos Juniors,totalizaron 14 de los veinte anotados en seis encuentros, los cuales ganó todos con solo dos en contra. Por eso la dupla del campeonato la integraron Diego y Ramón con Escudero y Calderón en las puntas.

Atras sobresalió el respaldo de Juan Simón y en el medio la categoria de Barbas. Pero todo sobre la base de un juego preciso , profundo y agil. Por eso, ese equipo  ganaba, gustaba y goleaba.Si bien las victorias fueron Indonesia (5-0),Yugoslavia (1-0), Polonia (4-1) , Argelia(5-0), Uruguay (2-0) y Rusia(3-1), en ese orden, la verdadera final fue en el clásico rioplatense .

Bajo una lluvia tenaz y con gran decisión «charrua» para neutralizar el juego argentino, debió rendir al maximo la formación de César Luis Menotti para llegar al halago. En ese cotejo, hubo una formidable tarea de Díaz y Maradona (un gol cada uno) para quebrar en el segundo tiempo al duro adversario.

Junto a Vicente Luis Ciano en el Estadio

Detrás de Menotti , se destacó la visión de don Ernesto Ducchini que fue el encargado de la primera selección de jugadores. La clasificación se había obtenido en el Sudamericano disputado en Montevideo donde el local relegó al segundo puesto a los campeones del mundo.Tokio se encantó con la propuesta «blanquiceleste»,rapidamente hizo de Maradona su preferido y celebró a la hora de la vuelta olimpíca.

Argentina recién acudió al Estadio Nacional para los tres últimos partidos. Los anteriores los disputó en Omiya.Hubo una alineación base ( García; Carabelli, Simon,Rossi, Alves; Barbas, Rinaldi, Maradona; Escudero, Díaz y Calderón). Alternaron Piaggio, Meza, Torres, Lanao y Bachino.  No jugaron: Seria y Sperandio.

Los nipones destacaron su amabilidad y predisposición para recibirnos. Buscaron subsanarnos todo tipo de dificultades ( las transmisiones por entonces eran dificultosas. No había celulares ni medios para comunicarse de inmediato) y nos dejaron la sensación que estaban agradecidos por nuestra presencia.

Descubriendo los juegos electrónicos con Victor Hugo Morales, enviado por una emisora uruguaya para relatar a su selección

Tuve la suerte de ser enviado por Radio Rivadavia para el evento (vía San Francisco de ida y Los Angeles de vuelta)  y más allá de la diferencia horaria (veinte horas) nos encontramos con un país atrapante. Por su historia y su presente. Un hotel enorme y practico (Takanawa Prince) con un sector de pileta con guardavidas en el medio para seguridad y una amplia playa de estacionamiento que los domingos utilizaban para competencias de formula uno con autos a control remoto. Por allí andaba el coche de Carlos Reutemann y la pasión de los japoneses para vibrar en la pista improvisada que contaba  también con boxes y equipos de competición.

Nuestras habitaciones se destacaban por ser utilitarias y  en espacios reducidos. No faltaba la zona de juegos, ni tampoco un amplio restaurante donde comer un bife equivalia a diez dolares  y él mismo venía envuelto en papel de aluminio.Cruzando la avenida accediamos al subte que nos llevaba a otros sectores de Tokyo.

Si bien no admitian ni pensaban en robos , funcionaban controles al lado de los molinetes de acceso. Entre las cosas que nos sorprendieron estaba la atención en los negocios (cuando abrian te esperaban en fila y con un saludo oriental te recibian) y la preocupación por evitar problemas: cuando visitamos la torre de la ciudad, nos olvidamos en el taxi una maquina de fotos  y enseguida vino el chofer al lugar para entregarnos el valioso instrumento.

Otro detalle significativo fue que los conductores de taximetros , trabajaban con guantes blancos (modelos muy modernos y de primer nivel ) y generalmente no te pedian el sitio del viaje de acuerdo con la calle y el número , sino directamente el nombre del lugar al que ibamos. Generalmente se lo entregabamos por escrito y él lo localizaba de inmediato.

Experiencia  insuperable. No solo en lo deportivo , sino también en lo cultural. En el plano futbolistico podemos decir sin temor a equivocarnos que no habrá ninguna igual, no habrá ninguna.Como el tango.




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