Medicina para el ánimo

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La doctora Tatiana es de esas personas que, al verlas, sacan sonrisas. Tiene todo el porte de una profesional de la salud: usa su chaqueta de médico, boina verde agua, pelo fucsia con dos trenzas que desembocan en moños. Una pollera naranja brillante que combina con los ribetes del guardapolvo y hasta con las alpargatas. La doctora Tatiana viene de Saturno, pero está al tanto de lo que pasa acá y allá. Y tiene un discurso potente, de esos que transmiten energía, de esos que sanan.

 

La doctora Tatiana es una de los 2000 miembros que conforman la ONG “Payamédicos” y que funciona desde 2002 con el objetivo de contribuir a la salud emocional de los pacientes hospitalizados mediante intervenciones terapéuticas con el personaje del payaso teatral adaptado al entorno hospitalario. Para los Payamédicos, los pacientes espectadores se ubican en el rol de “producientes” porque son quienes van a proponer el contenido y convertirse además, en protagonistas de los juegos y canciones.

La esencia de la actividad que realizan los miembros de esta ONG va mas allá de  la improvisación de una obra de teatro. Así lo explica la “doctora Tatiana” que forma parte de la organización desde 2015: “tratamos de alejarnos de la realidad, de que el produciente salga de las paredes del hospital, extraerlo de todo lo que sea real. Para esto ponemos en práctica la imaginación con lo que tenemos al alcance, las manos, la mirada, la voz y jugamos, cantamos, todo con el produciente como eje. Siempre nos enfocamos en cosas imaginarias y, si nos requieren cosas reales, una canción, un juego, comenzamos como nos lo piden pero después lo “payasizamos” y hacemos nuestra propia versión”.

 

La abstracción de lo real también se hace notar en los atuendos. Los trajes que usan cada vez que hacen una intervención están puntillosamente cuidados: no poseen figuras reales, no hacen alusión a dibujos, mucho menos apto es el símbolo del corazón, ya que algún paciente con patología cardiaca puede verse afectado.  Mas cuidados son todavía la elección y disposición de los colores. A pesar de que el rojo es llamativo no debe estar en los trajes de los Payamédicos por que se pueden asociar con la sangre; lo mismo con colores oscuros como marrón o negro, dado que pueden traer consigo connotaciones negativas. En cuanto a la disposición y distribución de colores consideran atinado evitar hacer distinción de derecha e izquierda para alejar cualquier semejanza con las parálisis propias de los accidentes cerebro-vasculares.

 

 

El juego con la imaginación es tan fuerte que el produciente se siente parte de ese mundo nuevo: “si creamos una pelota imaginaria, pensamos el color, el tamaño y la textura, la gente la siente, la imagina, la ve, existe”. Tal es la magnitud de lo imaginado que entre los “payas” siempre recuerdan una anécdota que tuvo lugar en el Hospital Interzonal General de Agudos cuando un paciente internado se acerco de manera prepotente a una de las payamédicas para pedirle dos globos, uno para él y otro para su nieta. La payamédica comenzó a “crear” el primer globo de acuerdo a las características que el produciente decía y, hasta con un hilito para sostenerlo, lo ubico en una de las manos del señor. Hizo lo propio con el segundo globo, y lo sujetó, al igual que el primero, en la otra mano. Fue tal la producción creativa de la que participó el paciente que, con una sonrisa, se retiro con los brazos extendidos como si realmente llevara los dos globos que imagino con la payamédica olvidando por completo su malestar inicial.

Las expresiones idiomáticas también son un tema que los Payamédicos no descuidan. Al momento de interactuar con los espectadores mediante la palabra, la comunicación siempre se realiza en positivo a la vez que evitan expresiones que, aunque inocentes, puedan llegar a tener una connotación negativa. Predominan los vocablos enérgicos y con vitalidad que es lo que construye la sensación de bienestar, se busca transmitir al paciente el significante de lo sano.

 

 

Detrás de la “Doctora Tatiana” esta Barbara, una joven de 27 años, miembro de la policía bonaerense que define la experiencia como “algo mágico”: “Cuando dejo de ser yo, me alejo la realidad pura, me escapo de lo cotidiano, lo laboral  y me pongo el traje, soy la doctora Tatiana y ahí siento que la magia existe, que juego con la fantasía, es una sensación grata, reconforta el alma”




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