La trascendencia de un luchador – Por Juan Alberto Poteca

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Quizás, sea el necochense que mayor trascendencia alcanzó en la vida de nuestra comunidad. Lo digo desde una posición absolutamente ecuanime. Lo traté muy poco, una làstima, pero toda vez que tuvimos un encuentro, era casí un saludo repetido: ” còmo anda el deporte, vos si que la peleas”. El verlo a la distancia, me permite una perspectiva amplia y libre de todo interés, para destacar su participación en la vida pública y su asistencia, sin publicidad mediante, de cuánto necesitado se le acercara a pedir su ayuda.
Decir que ” El Momo” surgiò desde abajo es poco. Creo que arrancó desde el subsuelo. No se alcanza por casualidad, se llega por capacidad, esfuerzo, templanza. Así llegó este ciudadano necochense. Estudió en la universidad de la vida y le sobraron calificaciones. Seguro que cometió errores, humano al fin, pero tuvo aciertos indiscutidos. Figura política a nivel nacional y sindical, incluso en el plano internacional, representante en las reuniones de la OIT, destacan una vida de servicio.
Buscó para su terruño beneficios. Encaró proyectos y obras, todo está a la vista y no viene a estas líneas hacer un inventario de las mismas.
Solo voy a contar un episodio que viví hace unos años. En el Círculo de Periodistas Deportivos de Necochea, nos encontrábamos organizando el Congreso de la FAPED. Juntamos a todos los sectores, para concretar un encuentro, que hoy día sigue siendo motivo de elogios por parte de los colegas de todo el país. La idea que surgió, fue hacer el cierre, si fuera posible, en el Complejo Médano Blanco, en su etapa final de concreción. Casualidad, pero tras aquella reunión de un jueves, ese sábado tuve el fortuito encuentro con ” El Momo”. Fue pasado el mediodía, en la terminal de ómnibus. Estaba despidiendo a un hombre de campo, humilde, a quien recuerdo, le entregaba el sobre con una placa, los estudios médicos y un sobre que no dudo, tenía unos pesos para el gaucho. Recuerdo algo así que le decía: ” cuidate hermano y el Lunes andá a ver al doctor, no pierdas el tiempo”. Lo tenía ahí y no era ocasión para desaprovecharlo. Tras el saludo lo encaré, palabras más palabras menos, le dije ” Gerónimo, en Octubre organizamos el congreso de los periodistas deportivos”. Apurado le conté en que estábamos trabajando. ” Y cuantos van hacer”, Le dije que podríamos andar entre las 80 personas, unas más o unas menos. ” Ah…son un montón” y largó una carcajada. ” Llamame hermano, anotá el celular. Si tardo en responderte no te preocupes”. Deje pasar una semana e inquieto lo llame. Dos días desupués me respondía: ” como andas hermano. Ya está arregla con Marcelo ( Giordano) y pone la fecha”.
Aquel congreso, fue un suceso hoy no superado, que contó con la presencia de periodistas deportivos de todo el país. El cierre fue en el Complejo Médano Blanco, que ya íba tomando forma. Allí Roberto Rago, buen amigo, fue el anfitrión, en compañía del personal. Una velada fantástica, que no contó con su presencia por sus compromisos, pero si con su notable apoyo.
Fue solidario con todos los que se le acercaron y le preocupaba la salud de los que por esa razòn, solicitaban su ayuda.
Repito, no fue frecuente el trato que tuve con él, pero esa distancia, permite ver la imagen de un hombre, que hizo y quiso hacer, mucho más por su ciudad amada.
Sin dudas, alcanzó objetivos y trascendió, por ser un luchador.
Que en Paz Descanse.




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