la “messidependencia” – Por Rodolfo Puleo

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Aceptar con convicción

Los colegas millennials hablan permanentemente de Messi con devoción amateur y basan todos sus comentarios y acciones desde la figura del mejor jugador del momento.

Y así pasa en la cancha. Este partido con Rusia mostró la tranquilidad de la clasificación asegurada y cómo piensa la base inamovible con respeto a lo que sucederá el año entrante. Mascherano y Di María, seguros titulares , levantan la cabeza y se la dan al “10”. Messi mueve el equipo por obligación de imán/figura excluyente.

Los europeos marcan con 5 hombres en el fondo y 3 volantes. Todos móviles, pero esa es la idea central. Por eso hay que pasar  dos o tres líneas en 40 metros y para ello los mediocampistas propios deben desmarcarse y luego actuar con precisión en velocidad.

Como todo debe parecer una muralla de camisetas opuestas en obstrucción al área, inconscientemente o no, el primer pase se pretende para Messi y que él resuelva.

Por eso han pasado Banega, Pastore, Papu Gómez, Lo Celso, y Dybala y el intríngulis sobre el puesto de “estratega” quedó en eso, en duda. En España campeón del mundo, por ejemplo, base del Barcelona del propio Messi, los compañeros del rosarino tenían la misma confianza en Xavi e Iniesta. En la Argentina eso no pasa.

Banega y el resto mencionado, ni siquiera son “segunda guitarra”. Son opción por necesidad y no por don de mando. Es que el equipo no les ofrece ese respeto.

Terminan frustrados y el comentario pos actuación es que “no jugaron como en sus equipos”. Claro que no!…los clubes los contrataron para ser hacedores, dueños de la pelota, arquitectos con pie libre y pensamiento propio. Acá quedan sumergidos en la ignorancia que los quita de plano.

Sampaoli habla permanentemente de encontrar a quién genere cuando a Messi lo tapen demasiado. Y no lo encuentra porque sus muchachos no piensan igual. No se convencen de esa idea. No hay otro patrón para ellos. Ni siquiera un capataz.

Entonces, hay que aceptar con convicción que la Argentina es “Messi dependiente”. Y no es una crítica porque no está mal. Pero abre otras incógnitas que si habrá que resolver para el Mundial.

Ejemplos sobran y justo en los dos campeones del mundo, 78 y 86. En el equipo de Menotti, aun sin esas características, teniendo a Valencia, Alonso y Villa (y Bochini mirándolo por tevé), el flaco optó por hacer que Kempes arrancara de más atrás con 3 delanteros por delante.

En el 86 otra vez Bochini y Borghi lo vieron desde el banco y Maradona debió crear y anotar, con Buruchaga asumiendo su rol de “salieri” con firmeza y decisión.

Ahora Sampaoli debe darse cuenta que Messi tendrá siempre el primer pase, marcado o no, y deberá  mentalizar a su segundo estratega para que esté despierto en las pocas ocasiones que el resto deba utilizarlo en situaciones puntuales y mayormente breves.

Quizá la obediencia debida de los actuales futbolistas a los esquemas tácticos no les permitan libertades para pedirla y asumir ese rol por enorme respeto a Messi o al técnico. Pero salen de la cancha desaprobados y aún nadie se aseguró ese puesto de titular.

Messi, suelto, bien en el eje de la cancha y con su velocidad para driblear o asistir e ir a buscar hasta el final, es sumamente útil. El que esté al lado debe mostrarse, ponerse cerca, crear huecos, arrastrar marcas pero aprender a jugar SIN pelota.

Y el técnico debe respaldarlo. Y los periodistas deben juzgarlo desde ahí.

Pero, segundo punto ¿Qué pasa si Messi no juega? Nadie lo ve lesionado o suspendido. Igual, hay que tener un plan B. A Basile, el doping de Diego en Estados Unidos  lo encontró con Ortega muy joven y Leo Rodríguez en baja.

Sin embargo, lo peor que le pasó al Coco fue el bajón anímico de sus dirigidos porque Maradona ya no estaba y  de candidatos pasaron a mostrarse harto vulnerables.

Sampaoli debe resolver la parte táctica sin Messi y la faz anímica sin el héroe.

Y el equipo debe respaldar al elegido y éste asumir su papel con mentalidad segura y decidida. No será Messi, será él y su fútbol.

El resto del equipo ya está resuelto en la cabeza del técnico. Hay varios jugadores que pelean puestos. Todos saben jugar y no influirán. Romero, Mascherano, Otamendi, Mercado, Biglia, Di María y. cómo no, Messi, estarán en el debut.

Agüero e Higuaín ocuparán el centro del ataque. Entre los  restantes para elegir los 23, no hay marcadas diferencias.

Entonces hay que aprender a jugar al lado de Messi para el volante por izquierda (de eso hablaba  Dybala y le costó el puesto cuando definió como “difícil” compartir cancha con la estrella)  y desarrollar tácticas convincentes si es que en algún momento Lionel no está. Ojalá no pase, pero hay que estar prevenidos.




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