En la Isla de los Dioses – Bali

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Por Martín Cassanovas

Cada vez que amanece en la isla de Bali, las mujeres son las encargadas de elaborar las pequeñas ofrendas que van a aplacar el mal carácter de los espíritus que habitan el aire, para así resguardarse a sí mismas y a sus familiares, de su rencor y su cólera.

 

 

En el pequeño pueblo de Pengosekan, Iwayan prepara canastitas cuadradas de hojas de palma entretejidas, y encima de esa filigrana verde, dispone elementos para hacer las delicias de esos demonios con sobrepeso que se encuentran petrificados por todos lados: un poco de arroz, un pedacito de banana, una orquídea, unas hojas verdes. Las ofrendas son diminutas y tienen algo de artístico en su confección. No una sino muchas, porque Bali es una especie de resort vacacional de los dioses hindúes, y ese es verdaderamente un gran panteón…

 

Templo de la Familia Real

 

La religión ocupa un lugar preponderante en la vida de los balineses. La única isla no musulmana del archipiélago de Indonesia es de mayoría hinduísta, y sus habitantes profesan una fuerte devoción que influye en todos los aspectos de su vida. Las ofrendas de la mañana se posan en todos los lugares que uno pueda imaginar. Los pequeños templos en cada casa, con un mínimo de cuatro pagodas en miniatura… Los hombres vestidos de blanco durante las mañanas, para rezar… Los complicados rituales y las simples formas de vivir… Absolutamente todo en la isla se encuentra amalgamado por esa religión multicolor y por su música campanilleante de ritmos de alas de mariposa, salida de ningún otro lugar que la floresta virgen que baja las laderas de los volcanes.

 

Portal Agung Kori, en Taman Ayun

 

Nuestro chofér Nyoman nos pasó a buscar ese día, más temprano que lo acordado. Esperó a que termináramos el desayuno orgánico que ofrecía el hotel, acompañado de un café tostado muy intensamente, que recuerdo como el sabor de la isla entera, y en el silencio que dá la confianza, nos llevó en una excursión diseñada por él mismo, a los principales templos de la isla. La humedad de la noche se estaba levantando en una niebla traslúcida, contribuyendo a que el paisaje fuera aún mas escénico. Así, atravesamos pueblos, cruzamos ríos, dejamos atrás la inundación de los arrozales y, siempre bajo un cielo azul brillante, llegamos al primer templo.

 

Los Merus de Taman Ayun

 

 

Un demonio guardián – Taman Ayun

 

El templo Taman Ayun, o de la Familia Real, fue fundado en el siglo XVII para adoración del dios Vishnu. La traducción de su nombre es Templo del Bello Jardín, y realmente le hace honor, ya que se encuentra rodeado por un estanque perimetral en donde enormes capullos de lotos surgen del agua de ámbar, fuera de la que saltaban los peces irisados de Indonesia, quizás por la hora de la mañana.  Recorrimos las hectáreas que ocupa el complejo, con nuestos sarong ya muy prestados, y prácticamente en soledad, aunque en algunos lugares había gente leyendo o meditando. El templo es verdaderamente un jardín lleno de estatuas, altares, pagodas, lugares de retiro. En un pabellón decorado con una enorme representación del Barong, el monstruo mitológico que ocupa los sueños de los balineses, y que encarna todos los bienes del mundo, un hombre absorto en su arte pintaba cuadros de paisajes. A los pies de un portal Agung Kori, un gato de ojos estilizados y somnolientos devoraba la parte comestible de una ofrenda que quizás no fuera para él.

 

El estanque circundante . Taman Ayun

 

 

El mítico Barong y un pintor – Taman Ayun

 

Existe en el templo una parte vedada a los no creyentes, rodeada por un cerco, donde se encuentran la mayoría de las noventa y nueve pagodas o “merus” centenarios, que desafían la gravedad mientras rememoran en nuestra vista el hogar primigenio, el bosque, con todos sus niveles hasta llegar al cielo, el hogar de los dioses indostánicos. Mas allá, un aviario donde se resguardan aves del paraíso, faisanes y gallos de raza en jaulas escultóricas, al bode del río de los lotos, donde unos despreocupados balineses pescan pequeños gouramis.

 

Lotos en Taman Ayun

 

Pura Goa Gajah es conocido por el fotogénico portal de piedra en forma de boca abierta, que necesariamente se debe atravesar para acceder al altar subterráneo de Ganesh, dios de la sabiduría e hijo de Shiva, donde uno puede adivinar los simpáticos ojos de un elefante. Construido a partir del siglo XI, es una mezcla de templo y monasterio, y se cree que era utilizado como lugar de meditación. Hoy día esta sumido en la floresta, y no fue hasta los años cincuenta que se descubrieron las piletas aledañas, donde los visitantes pueden purificarse para la oración, sean hinduístas o budistas, porque en este complejo coexistieron ambas religiones, en armonía. Como todo en Bali, en las piletas nadan tranquilamente unas tilapias azules que  también dan la impresión de ser eternas.

 

Goa Gajah – Portal de Ganesh

 

 

Pura Goa Gajah

 

Arboles de raíces aéreas, lianas que cuelgan de las ramas, orquídeas púrpuras y bromelias, el ambiente esta inmerso en un silencio atemporal.

 

Templo de la Cueva del Elefante

 

Piscinas de diez siglos de Pura Goa Gajah

 

Cerca de Ubud esta emplazado el templo mas espectacular y misterioso: Gunung Kawi, el Templo de los Reyes, dedicado al dios del agua, que también se conoce como Templo de Piedra. Para recorrerlo hay que transitar por larguísimas escaleras que suben y bajan, atravesando primero un mercado artesanal bastante genuino. Sumidos en el trance que te produce el encantamiento del lugar, nos dejamos vender unos sarong cuadriculados, negros y marrones, para recorrerlo ataviados como se debe. Luego de recorrer terrazas y arrozales, cruzando un río flanqueado por las plantas mas exuberantes de la isla, llegamos a las impresionantes Candis, especie de altares cavados en la roca en el siglo X, cuyo propósito verdadero se desconoce. A sus pies, en el agua tibia de un estanque sereno, flotan nenúfares como si estuvieran a propósito.

 

En el acceso al Templo de Piedra

 

Los Candis del Templo de Piedra

 

Fuentes a los pies de los Candis, Templo de Piedra

 

El templo tiene diez santuarios, uno mas misterioso y antiguo que el otro, todos unidos por una vereda de piedra semioculta por helechos y plantas de flores que mas bien parecen del reino animal. De algún lado nos llega la música de collares de caracoles y monedas de Bali, mezclada con el gorjeo de pájaros invisibles.

 

Uno de los diez santuarios del Templo de Piedra

 

El rio que cruza el Templo de Piedra

 

 

Pura Gunung Kawi

 

Y cuando ya la energía se nos acababa, Nyoman nos llevó al último templo, oportuno para esta ocasión. El archipopular y fotogénico Tirta Empul, el Templo del Arroyo Claro como el Cristal, con sus docenas de piscinas de agua vivificante. Para los balineses, esas aguas son sagradas y se cree que curan enfermedades, por lo cual el lugar es un centro de peregrinación muy importante. Visitarlo es toda una experiencia; hay un lugar para cambiarse para mujeres y hombres separados, como es de esperar, porque no se puede entrar en las aguas solamente en traje de baño, siempre es necesario el sarong que cubra las piernas. El espectáculo es definitivamente muy hindú, tanta gente hundiéndose en el agua con sarongs multicolores flotando entre ofrendas depositadas sobre las piedras negras.

 

Pura Tirta Empul, el Templo del Agua

 

El ritual a observar consiste en confundirse con los locales e introducirse en las piscinas en fila, esquivando los peces fluorescentes que nadan como dueños del lugar, y pronunciar una pequeña plegaria mientras nos baña el agua de cada una de las doce fuentes, algunas de las cuales están señaladas con una cruz svástica, talladas en tiempos cuando no tenían la connotación negativa actual. Es un ritual de purificación y paso, marcado por el agua que representa el fluir del tiempo, y en cierta forma, la eternidad.

 

Las doce fuentes sagradas, Pura Tirta Empul

 

Renovados por el poder del agua, volvemos a Ubud en nuestro taxi, dejando atrás los templos cubiertos de musgo aterciopelado donde moran todavía los últimos espíritus del bosque.

 

 

Piscinas de Pura Tirta Empul

 

 

 

 

Recomendaciones:

  •  La isla de Bali, por mas que parece diminuta comparada con las demás que comprenden el archipiélago de Indonesia, es muy grande. El viajero que pretenda recorrerla entera debe dedicarle cierto tiempo, ya que su belleza natural y espiritual es muy diversa; playas tropicales, volcanes activos, los arrozales mas verdes que te puedas imaginar, miles de templos. Este artículo solamente describe cuatro, que ni siquiera son los principales sino, a mi ver, los que comparten características comunes; se encuentran en el interior, escondidos en la selva. En otros artículos vamos a recorrer los templos de la costa, bastante diferentes, la zona de Ubud con sus arrozales y vamos a hacer mas hincapié en su cultura particular.

 

Ceremonias en los templos no turísticos

 

  •  Hay muchas maneras de recorrer la isla de los dioses, depende la inversión de tiempo y dinero que se quiera hacer. Se puede alquilar una bicicleta, una moto, un auto o un taxi; se debe tener en cuenta no obstante que los lugares más turísticos no comparten la paz que existe en los más sagrados; los caminos son intrincados y el tráfico a veces es congestionado, sobre todo en las urbanizaciones, como el centro de Denpasar, Kuta y toda su zona de influencia. Nosotros nos contactamos a través del hotel con un taxista que hizo la función de guía, y quedamos tan conformes que lo contratamos los días siguientes, y el último para llevarnos al aeropuerto.

 

El portal de una casa, Ubud

 

  • El común de Bali me dio la impresión particular, de estar en una sintonía distinta al resto de los demás, con el universo. Muy amables, serviciales, siempre sonrientes, y sobre todo, muy desinteresados. Lo que no significa que no haya que regatear en los mercadillos, pero todo lo que tenga que ver con lo material se encuentra en un lugar muy inferior a lo religioso y lo relacional. La sociedad se encuentra dividida en castas como en la India, pero no es una división tan estricta, y no existen aquí los intocables. Mas fuerza que la casta, la tiene la pertenencia a un clan o una aldea, donde muchas tareas son comunales, desde las cosechas a las liturgias. Cuando uno hace algo malo, acarrea la desgracia no solamente sobre sí mismo, sino sobre toda la gente de su aldea, como si los dioses estuvieran viendo de demasiado alto como para hacer alguna distinción. Es una experiencia muy particular interactuar con ellos, son muy positivos.

 

Pájaros en Pura Taman Ayun

 

  • Yendo a los templos en particular, tienen horario de apertura y cierre, y se cobra una entrada muy módica. Es obligatorio el uso del sarong, en general en la entrada se presta uno a quien no lo tenga, pero como no son muy caros, es mas divertido comprar el propio, ya que algunos son verdaderas obras de arte o tienen mucha onda. El no usarlo en general no ocasionaría una actitud agresiva por parte de los locales, pero es probable que uno sea “avisado” de la falta, como si estuviera haciendo algo vergonzante. En Bali hace mucho calor en casi todas las épocas del año, por lo que usar pantalón largo resulta muy incómodo.  El Templo de Piedra fue retratado en la película Baraka, de 1992, como escenario de la particular Danza de los Monos, realizada por cientos de hombres que reproducen con sus manos, su cara y sus voces, los sonidos y movimientos de la selva.

 

 

Senderos de Pura Goa Gajah

 

Bali y la Esvástica

A pesar de todo esto, Bali nos mostró que de todo Indonesia, es la única isla casi hinduista en su totalidad, fuerza que nos mostró en varios sitios la esvástica. En el libro de Coon, se habla de que en esta isla, junto con Titicaca, se da un cruce de las energías del planeta en donde son regenerados todos sus flujos. Éstos se entrecruzan rotando entre los 4 elementos que vibran en 4 puntos específicos de la isla, uniéndose en el centro para generar una gran trasmutación. Este movimiento de rotación energética, genera sobre Bali una esvástica de luz que mueve la fuerza Vital del planeta.

Recorriendo los puntos focales de la isla, nos dimos cuenta que aquellos 4 puntos que visitamos, formaban una Cruz, cuyo centro era el mismo que la esvástica de Luz, lo que daba un toque más místico a esta forma… no era así una simple Cruz, sino la Cruz del Sur, la constelación más visible desde el hemisferio sur.

La unión de ambas esvásticas, forman un cuadrado atravesado por dos líneas. El cuadrado, es el símbolo de la Tierra, y las dos líneas, la idea de la primer Cruz de la historia, la cual marcaba los equinoccios y solsticios, impulsados por las 4 fuerzas de la naturaleza: Aire, Fuego, Tierra y Agua.

 



Martín Casanovas

Fotógrafo.
Historias de principios del siglo, documentadas fotográficamente…
@martincasanovas
https://www.facebook.com/martinmcasanovas/


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