Mi gorda – Por Rodrigo Sabio

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7:05 AM ACABA DE MORIR GORDA Y ME SIENTO EL SER MÁS ABOMINABLE DEL MUNDO.

Nada de lo que me puteen, me cuestionen, me acusen, NADA puede compararse a lo que yo siento contra mí.

Cerca de la 1 AM salí a caminar con el primer grupo, para la 1:30 estuve de vuelta en casa y preparé el segundo grupo. Si bien el día había sido agobiante, la noche con 23° y algo de vientito no pintaba tan terrible. Salí con el segundo grupo entre los que estaba Gorda. Al llegar a la plaza empiezo a notar que Gorda jadea un poco más fuerte. La dejo que se tire un poco en el pasto, que se recupere y decido volver. La plaza está a sólo 6 cuadras de casa.

Como la veo que jadea cada vez más fuerte, vamos parando cada 100 metros y descansamos dos o tres minutos, pero el jadeo no se va. Con 10 perros o más como llevaba, no es fácil parar mucho tiempo porque se empiezan a poner inquietos. Ya a dos cuadras de casa, cada vez que paramos Gorda se sienta en el piso y se nota que no da más. Faltando 50 metros se sienta. La banco tres minutos y le digo que ya estamos en la esquina de casa. Gordi se para y sigue. A un metro de tocar la reja de casa Gorda se desploma y no se puede mover. Como puedo abro la puerta, hago entrar al resto y me quedo con Gorda casi en la entrada de casa. Sabía que podían ser dos cosas. O golpe de calor o torsión estomacal. La cuestión es que Gorda tenía 16 casi 17 años aproximadamente, pese a que se movía lo más bien, si quería hasta corría y con muy poca dificultad, se subía a la cama por las de ella.

Para esta altura el jadeo es terrible, pero como tengo un bidón cortado con agua en la puerta para los perros callejeros, le empecé a bajar la temperatura tirándole agua. El jadeo era impresionante. Y si bien Gordi siempre se agitaba cuando salíamos a caminar regularmente, nunca de este modo y menos de no poder levantarse.

Gorda era una setter gorda que fue abandonada en Córdoba y Colón en Septiembre del 2010 atada a un palo. Desde ese día está conmigo pese a que vivimos mil viscisitudes.

Gorda se escapó 14 veces!!! Y 14 nos reencontramos. Entre los 10 y los 12 se fugaba como nadie y supongo que incluía cierta boludez de mi parte que creía que Gorda era como los demás que no se van ni locos. La cuestión es que Gordi corría dos o tres cuadras y después no sabía volver, no tenía orientación. Y encima era fanática de la gente, entonces veía a alguien y lo seguía ni bien se cansaba de correr.

La única vez que estuvimos separados por un día fue cuando al mes de estar en casa, me la aceptaron en Pro Vida de Gessell y la mandé con otro perrito que iba para allá. Cuando la chica del transporte volvió me llamó y me dijo que había visto a Pro Vida muy abandonado con respecto a lo que ella había conocido anteriormente. Al otro día me fui con el auto a Gessell a buscarla. Cuando llegué me la encontré a Gorda en un canil sin techo junto con otros dos o tres ancianos y el tipo que me tocó que me atendiera ese día, no sé si lo agarré en un mal día, me dijo “Y estos viejos no los adopta nadie. Estos perros quedan acá hasta que se mueran”. Y le vi los ojos a Gorda y me la traje. Y desde ese día vivimos enamorados uno del otro hasta hoy.

Porque Gorda cuando se escapaba no lo hacía porque era retada, porque odiaba a otro perro o me odiaba a mí. Gorda lo hacía porque pese a sus más de 10 años, seguía siendo una nena. Se revolcaba en la cama como una cachorrita, buscaba mimos todo el tiempo, tenía gestos de bebé. Y cuando podía corría. Tuve que cambiar de actitud con ella para que no se siguiera escapando y limitarle el largarla en lugares abiertos donde ella me podía seguir, porque donde la perdía de vista, Gorda se desorientaba y se iba para cualquier lado.

Desde las 2 y pico que volvimos hasta las 6 y pico que falleció estuve haciendo todo lo posible. Llamé al vete que me confirmó que no era una torsión de estómago. Le puse ventilador, Le traté de mojar las almohadillas de los pies y el lomo. Le ofrecí agua. Se intentó mover dentro de casa pero estaba con las patas traseras como inmovilizadas. El jadeo se detuvo. Parecía empezar a normalizarse. Sin embargo a eso de las 4 tuvo varias veces que se hizo encima y eso en un perro adulto y con un cuadro asi significa pequeños infartos. 6:22 me fui a dormir con Gorda viva pero ya en un estado que parecía ida. Dije, duermo tres horas y la llevo al vete ni bien abre. Quizás si le pasábamos suero podría mejorar.

6:30 me levanté a verla antes de ver si podía concilar el sueño. Ya estaba muerta.

La culpa es toda mía. Gorda podría haber seguido viva varios meses más y quizás hasta el año que viene. Le exigí algo más allá de su capacidad por sus años y el calor de la noche. Hace dos semanas también habíamos hecho una vuelta asi, en una noche apenas menos calurosa y volvimos caminando como siempre.

No puedo decir que la maltraté porque la mimé siempre. Dormíamos todas las tarde siesta juntos y yo decía que ella me protegía porque yo ponía la cabeza debajo de ella. Sin embargo ahora por el calor, al rato ella se bajaba de la cama y dormía en el piso.

Qué podría haber hecho distinto. Una, no llevarla a pasear e ir con el resto. Pero también es cierto que era Gorda la que se me paraba frente a la puerta y quería salir y en ese momento obviamente no pensás que esto puede terminar como terminó. Podría haberla dejado en la plaza o por el camino atada a un palo, traer a los demás, dejarla que descanse un rato y volver con ella a otro ritmo. Ahora suena lógico, pero en el momento pensás que alguno la puede largar, llevársela o lo que quería era volver como lo hacíamos todas las veces que salíamos. Frené varias veces, pero no fue suficiente.

Siento que no puedo llorar. Sólo tengo desatino y una sensación de que aún no caigo. Veo su cuerpo muerto, pero no caigo. No puede ser cierto. No puedo escribir ni lindo, ni florido porque no siento que me esté pasando a mí. No sé si es la culpa, la desorientación o qué mierda, pero no me salen lágrimas. Estoy desvelado, desconcertado, deshauciado y fundamentalemente, furioso. Hace 7 horas Gordi estaba para vivir varios meses más como mínimo y ahora tengo un cadáver.

Gorda se me escapó por última vez y ahora haga lo que haga, me ayuden cuantos me ayuden, lo publique cuantas veces lo publique, no la voy a recuperar nunca más.

No sé qué hacer para pedirle disculpas porque sé que ella me lo perdonaría al toque porque lo que más amaba era recibir mimos. Pero soy yo el que me tengo que perdonar por no haber pensado en otra solución cuando la vi jadeando a 5 cuadras de casa. No caigo. No entiendo. No sé cómo terminar esto porque me estoy negando a que se termine.

No dormí y no quiero ir a dormir. Y no sé si voy a poder dormir la siesta por un buen tiempo porque ya no tengo quien me cuide.

Acá tienen la última foto, sacada el 18 de Enero antes de irnos a dormir la siesta. Y la primera foto, de cuando la publicaron atada a un palo, en Septiembre del 2010.

Te pido perdón Gordi, te pido perdón. Yo sé que vos me apoyarías la cabeza y harías como que está todo bien. Pero la cuestión es que es mi cabeza la que no se puede apoyar en ninguna almohada.

Te quise con locura. Me apasionaba besarte y que te dejaras. Que me apoyaras la cabeza en las piernas cuando escribía o cuando comía. Fuiste el ser más dulce del mundo con el padre más pelotudo jamás inventado. Te pido perdón. Una y mil veces.

Te quiero Gorda.




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