Un día hace 93 años -Por Julio Macías

108

Un partido que se recuerda y mucho en la historia de la selección argentina de fútbol fue el del 2 de octubre de 1924, es decir hace 93 años.

Argentina enfrentó y le ganó 2 a 1 a Uruguay que por segunda vez se presentó en Buenos Aires con su flamante título de campeón olímpico, obtenido en París meses antes.

La primera ocasión fue la del domingo 28 de septiembre. Ese día una concurrencia estimada en más de sesenta mil personas colmó las instalaciones del Club Sportivo Barracas, superando con creces la capacidad del mismo, mientras más de diez mil espectadores pugnaban, sin suerte, por ingresar. Repárese en el hecho que se recaudaron exactamente $ 56.897, con el dólar a $ 2,88, es decir casi 20.000 dólares…

De Montevideo vino mucha gente y los accesos a la cancha estaban abarrotados de públicos. Todo medio fue utilizado para acercarse al campo: tranvías, coches, bicicletas… El cotejo iba a iniciarse a las 15, pero desde dos horas antes ya no había lugar. Se produjeron incidentes entre los aficionados que eran obstaculizados en su visión y aquellos que estaban mejor ubicados, algunos de ellos dentro mismo de la cancha. Había gente en los techos de las casas vecinas.

A las 3 y 10 de la tarde hicieron su ingreso los argentinos, pero visto el desorden descomunal que eran las tribunas, volvieron a los vestuarios, mientras la policía cargaba sobre los aficionados. Veinte minutos antes de las cuatro de la tarde reingresaron los argentinos y siete minutos más tarde lo hicieron los uruguayos. El partido se inició en condiciones totalmente anormales, impropias de un espectáculo de esa naturaleza.

Cesáreo Onzari

A los cuatro minutos y cuando Argentina se disponía a ejecutar un saque lateral, la gente invadió la cancha por el otro sector y a partir de allí fueron vanos los intentos para lograr que la gente regresase a sus lugares, los que de por sí habían sido ocupados por otros aficionados, generándose grescas entre estos. Muchos, totalmente exaltados, rompían maderos de los palos ubicados en las tribunas y los arrojaban sobre la muchedumbre.

El partido debió suspenderse y reprogramarse para el jueves 2 de octubre, oportunidad en que se limitó la venta de entradas a 15.000 populares y 5.000 plateas u oficiales. Fue ése el cotejo del “gol olímpico” y de la creación de un vallado para impedir que la gente ingresase en las canchas: el “alambrado olímpico” (en ambos casos en obvia referencia a los visitantes uruguayos, poseedores del título de campeones olímpicos). El diario La Prensa, entre muchos otros comentarios condenatorios de lo sucedido, aunque felizmente sin el incendio de las instalaciones, como ocho años atrás en la cancha de Gimnasia y Esgrima, pedía la construcción de un estadio para 100.000 personas… Tal era la gravitación del fútbol.

Adolfo Celli

 

En ese encuentro del 2 de octubre de 1924, Cesáreo Onzari -wing izquierdo de Huracán- marcó un gol de un lanzamiento de córner, que apenas un meses antes, en la reunión de la International Board en Londres, el 14 de junio, había sido autorizado porque se modificó la regla 11 del reglamento del fútbol. Hasta entonces, los goles de corner no eran válidos. El árbitro -el uruguayo Ricardo Vallarino- estaba al corriente y fue por eso que el gol fue convalidado poco antes de cumplirse el primer cuarto de hora del partido.

Esa tarde hubo numerosos problemas entre los protagonistas del partido e incluso entre los jugadores uruguayos y parte del público.

El jugador argentino Adolfo Celli sufrió una seria fractura en su pierna derecha que terminó con su trayectoria futbolística, lo que enardeció aún más los ánimos. Fue reemplazado por Ludovico Bidoglio, cambio que fue el primero en la historia de la selección argentina.

El cotejo estuvo suspendido varios minutos a raíz de esa incidencia y el desarrollo posterior no contribuyó a que los futbolistas y la gente se calmase (además estaba presente el bochornoso espectáculo de cuatro días antes cuando el cotejo debió suspenderse).

A cuatro minutos del final, y cuando Argentina ya ganaba, el jugador uruguayo José Leandro Andrade cometió una fuerte infracción, lo que motivó que mucha gente invadiese la cancha y que algunos lanzasen proyectiles. Fue en ese momento en que los visitantes decidieron retirarse, disconformes con la actuación del juez, quien -a su entender y aunque era uruguayo- los perjudicaba. Hubo más incidentes y muchas quejas.

Los diarios uruguayos pedían entonces que no hubiera más partidos hasta que se calmasen totalmente los ánimos, aunque pocos días más tarde y en Montevideo se inició otra edición de la Copa América, que ganarían los orientales, a pesar que el arquero argentino Américo Tesorieri mantuvo su valla invicta como había hecho en 1921.

Las fotos que ilustran este recuerdo son las de Adolfo Celli (imagen tomada durante su internación luego de la fractura), Cesáreo Onzari y el momento del gol (se ve al árbitro Vallarino de espaldas tomado a uno de los postes del arco).




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com